Cena ‘casual’
Supongamos que estás en casa de unos amigos. Muchos.
El día ha sido largo: amaneces desayunando fideos de arroz ‘gordos’ con tropezones de búfalo y arroz glutinoso y el día sigue contigo en motocicleta atravesando montañas -senderos de montaña, ergo barrizales en esta estación- y visitando poblados de etnias muy alejadas del ‘mundo moderno’ en muchos aspectos.
Es tan ‘cool’ como suena: hoy he trabajado de consultor una para empresa de ecoturismo; no me pagan en dineros, me pagan en especie (trekking y kayaking). Abren sus rutas y yo se las ‘falangtizo’ (se las adapto a los gustos falang por países, sexos y edades). Desde el modo ‘rambo’ GI Joe con guía armado de machete al modo jubilado francés con clases de cocina.
Tras lo cual hemos jugado a petanca, uno de los pasatiempos nacionales en Lao. Quien me iba a decir a mí que la petanca sería mi nuevo ‘deporte de equipo’.
Luego casa de amigos.
Allí estabamos bebiendo cervezas Lao y buscando arbustos amigables donde miccionarlas cuando una ¿anguila de arrozal? se ha cruzado por el camino.
Pisotón en la cabeza del que tenía reflejos más rápidos… y unida a las capturadas durante el día se ha convertido en la cena: sopa de anguilas de arrozal.
La parte más exquisita es -por lo visto- la cabeza. Personalmente me sigue resultando difícil comerme cosas con ojos, especialmente si tienen manitas o parecen que están a punto de hablarte.
Deliciosas.
Anguilas de arrozal, brochetas de tendones de búfalo, patas de gallina a la brasa, crestas de gallo y hojas de ¿morera? que se usan para construir un mini-vaso con el que recoger algunas de las salsas presentes. Desconozco la procedencia de la mitad de las cosas que he comido: me limito a comer y evito hacer preguntas cuando la ¿carne? me resulta desconocida (sospechosa).
Es improbable que mi cena de hoy la encontréis en un menú: era cocina 100% Lao rural.
De nuevo la -maldita- costumbre de compartir un vasito para beber: eramos 10 personas esta noche, todos hablando un montón. Y algunos de los platos exigían “liquido” para ayudar a tragar sin pensar en demasía. Cuando másticas el cerebro de una anguila de arrozal, un vasito de cualquier cosa líquida para ayudar a “pasar los gromejones” se agradece.
Hoy inicio mi cuenta atrás: mañana es mi último domingo en Lao.
He sido adoptado por mi “tercera familia”. Son Khmu: ahora tengo otro montón de hermanos y hermanas :)
Esta vez sólo he tardado cuatro meses en ‘construirme una vida’ en un nuevo país. Cada vez se me da mejor xD xD xD







