Puesta al día del estado de las cosas

12 March, 2014 (16:16) | Xanfarin.com | By Xan

Todo se está acelerando en el norte de Laos.

Hoy cerramos el acuerdo de cooperación con el gobierno local. Desde mañana paso a dirigir las exhibiciones del museo provincial. Tengo un grupo de trabajo a mi cargo que formar y la primera exhibición, sobre mi grupo étnico se inaugura en Abril.

He construído el primer templo-escuela-museo Daoista en Laos, en mi poblado. En el futuro hay un proyecto para digitalizar los centarios libros taoistas que se caen a pedazos (pasados de generación a generación desde hace siglos), re-inventar las parafernalia (sellos de bronce copiados en sellos de cauce, para empezar) y un largo etcétera.

Hay un proyecto para construir un puente y otro para abrir la primera óptica… Sigo con mi tesis. Apenas tengo tiempo para nada más que para trabajar.

La vida en Laos es increíblemente sencilla y atractiva. Es un lujo vivir en un entorno idílico en el que para atender una reunión con el gobierno a las 13:30 puedo arrancar mi moto a las 13:27.

En cuanto tenga todas las firmas y sellos en papel empezaré a mendigar dinero puerta a puerta. Es sencillamente increíble lo que se puede hacer con hierros y cemento… :)  O lo barato que es salvar una vida comprando el medicamento adecuado.

Intento mantenerme en forma y comer cuando me acuerdo: el café y la fruta no son suficientes para el largo plazo.

He ayudado a montar un restaurante y galería de arte, así que ahora como gratis. La destilería aporta el alcohol. La casa está pagada para tres años, así que sólo necesito dinero para proyectos.

Creo que me esperan uno o dos años de vida tranquila… hasta que mi prometida me apriete las clavijas… Hm.

Todo bien :)

 

 

 

 

Con -4° en el norte de Laos

18 December, 2013 (16:28) | Xanfarin.com | By Xan

Es difícil explicar la sensación térmica cuando la humedad ambiental roza el 100% y vives al lado de un rio… no es que pierdas calor, es que te lo ordeñan a manos llenas.

Duermo con toda mi ropa térmica (dos capas de fleece), mitones, calcetines, gorro y desde anoche, con chaqueta polar.

Gracias a los cielos mi casa es de ladrillo. Aún así, está diseñada para un clima tropical: es el precio de plantar caucho y talar bosque primario.

Llevamos una semana de lluvias torrenciales que hicieron subir el rio varios metros… llevándose los nuevos cultivos (para la estación seca).

En casa tengo un “acuario” en el que sobrevive mi comida: media docena de truchas / percas. Y un saco de arroz de 50kg junto a una máquina de cocinar arroz. En teoría sólo necesito fruta y verdura que compro en el mercado de la mañana.

No quiero pensar en cómo sobreviven mis amigos. He regalado ropa de abrigo. Comprado guantes (convertidos en mitones) para mujeres porque no podían articular los dedos mientras trabajan en el telar.

Se supone que deberíamos tener de 15 a 30 grados en “invierno”, pero mañana serán de -6 a 15 máximos.

En chozas de paja y bambú… los ancianos de mi poblado no se alejan de las hogueras y su opio.

Feliz Navidad desde Laos… :)

Residente en Laos

7 December, 2013 (09:54) | Xanfarin.com | By Xan

Llevo varios meses viviendo en Laos y sólo puedo decir que todo marcha genial.

Junto a mi trabajo como antropólogo social tengo como hobby desarrollar un projecto casa mes.

Gafas para todo aquél que las necesitaba en mi poblado, recuperar / parchear la cultura material buitreada por coleccionistas en el pasado, canalizaciones (para controlar los mosquitos, mi región vuelve a tener malaria), idear un sistema de papeleras/recogida de basuras que el creciente uso de plásticos pedía a gritos… proyectos pasados.

 

Mi primer proyecto fuera de mi poblado ha consistido en abrir un bar en el mercado nocturno en el que vender el whiskey de arroz que hace la madre de uno de mis amigos. Ofrecemos varios tipos de licor que contienen desde miel de abeja salvaje a recetas medicinales locales  (9 dragones, 11 tigres… ).  Más torres de cerveza de tres litros y cócteles. Tres personas tienen trabajo ahora mismo gracias al proyecto y la producción de alcohol se ha duplicado.

Junto al bar (mostrador en el mercado nocturno) hay un tour cultural de un día para visitar la destilería y varios puntos culturales del valle: talleres para la producción artesanal de textiles, templos, cementerios animistas y busdistas, otros poblados que producen su propio tipo de alcohol… un día un bicicleta, con guía oficial, avalado por la oficina de turismo local que está encantada con nuestra iniciativa. Todo el dinero se queda en el valle.

El segundo proyecto, también en marcha, aunque avanzando más lentamente, es una granja orgánica de cerdos. A un campo de maíz con una producción anual de 5 toneladas le hemos añadido instalación eléctrica, agua y poco a poco levantamos una granja para dar cabida a 50 cerdos este año. El año que viene deberían ser 100.

Es la primera granja de estas características en el norte de Laos. Las dos grandes existentes pertenecen a una compañía china y al gobierno y las instalaciones y el modo de trabajo dejan mucho de que desar. Espero que nuestra iniciativa sirva para otros puedan iniciar proyectos similares en el futuro. Mientras tanto, una familia al completo tiene trabajo y una nueva manera de ganarse la vida.

Un museo-escuela, un puente, una línea de bus (camioneta con asientos) que una poblados con el hospital y las escuelas e instituto esperan ver la luz en el futuro.

Crear de la nada proyectos como en los que estoy trabajando ahora mismo en un país como Laos no es sencillo, pero los resultados están siendo increíbles. Desde permitir a las ancianas y ancianos de mi poblado poder volver a bordar sus trajes tradicionales o escribir sus libros religiosos (poder volver a ver) a la promesa de poder enviar a una nueva generación al instituto…

Mi casa en Laos ofrece -casi- todas las comodidades que puedo desear; mis visitas mensuales a Tailandia para visitar a mi prometida cubren las posibles carencias: cines, restaurantes, compras… Bangkok es una ciudad que adoro con millones de opciones. Siempre interesante… solo hay que evitar a los turistas y a los expatriados :)

En Laos no puedo pedir más: comida fantástica, todo a dos minutos en moto, buenos amigos, mi trabajo…

Podría firmar para retirarme por unos años aquí y con los fondos suficientes se podrían hacer cosas muy interesantes. A ver. Intento no pensar en todo el dinero, tiempo y energías desperdiciados en Alemania.

Mis huesos rotos bien, gracias. Y los últimos análisis en Bangkok dicen que debería preocuparme solo de cosas de persona mayor como colesterol, azúcar y ácido úrico. Es toda una novedad no estar uno muriéndose :)

 

 

 

 

 

De mudanzas

16 September, 2013 (10:03) | Xanfarin.com | By Xan

Tengo contratado un metro cúbico en un container que partirá en un barco desde Bremen con dirección Bangkok. El precio es ridículamente asequible para diez cajas llenas a rebosar de mis pertenencias terrenales atesoradas durante los últimos diez años. Tardará un mes en llegar a destino. Me lo recogen en casa y luego me toca organizar como cruzar el Mekong y meter mis cosas en casa.

Me mudo a Laos.

Mi trabajo -contrato- sigue en Alemania pero (1) tengo mi casa en Laos pagada, 1.000 euros para tres años, la comida además de ser infinitamente más sana y deliciosa es más barata, mi moto está allí esperándome y conducir entre arrozales, sin policía ni normas de tráfico es un placer: calidad de vida si no necesitas un hospital imposible de comparar; (2) mi actual chica, prometida si todo sale según previsto en unos días, reside en Bangkok, y aunque trabajando para Lufthansa vuela(-mos) tirado de precio, la distancia se nota y desde Laos estoy a sólo dos buses de distancia e, importante, en los mismos usos horario y circadiano; (3) estoy un poco saturado de la “mentalidad occidental” y en Laos me siento más “persona”, desde el contacto físico a las redes sociales de intercambio, la espontaneidad y la manera de relacionarse; (y 4) puedo escribir mis artículos y mi libro desde cualquier sitio… y ahora mismo el tiempo es dinero y para finalizar mis publicaciones necesito de ambos.

Es temporal y acabaré volviendo porque mi contrato tiene un fin y sin contrato no hay visa de residencia en Laos. Ni dineros. Necesito poner otra investigación en mi vida en el medio plazo, pero al menos durante un par de años tendré mi centro de operaciones en el Sudeste Asiático.

Soy un enamorado de Europa como entelequia sin ascos entre norte y sur, este y oeste: Cada país atesora una ciudad -con su universidad- en la que poder trabajar a gusto.  Sin embargo, el sentido de “utilidad” que tengo en Laos no es comparable. Mis acciones cuentan. Mi trabajo revierte en mejoras sociales objetivas y constatables. La gente que me rodea es hiperactiva y está deseando mejorar su presente y su futuro. Con una sonrisa perenne pese a los problemas que les (nos) rodean.
Si tengo que dedicar una hora más a dar a clases a niñatos pendientes de su estatus en Facebook o gente que cuando les das una bibliografía para sus presentaciones en clase te preguntan qué capítulos tienen que leerse… escupiré bilis.

Me encanta mi trabajo y mi investigación es puntera en mi campo.

Mi proyecto personal “gafas para todos” ha conseguido a los largo de estos años que más de doscientas personas puedan ver y volver a realizar tareas cotidianas como coser ropa o leer.  Es difícil entender de los que hablo hasta que ves a una abuela llorar de alegría porque puede volver a bordar o alguien de tu edad puede volver a leer… la vista es un regalo precioso y el coste es ridículo.

Unos cientos de euros en cemento han canalizado un poblado entero eliminando riesgos de infecciones y focos de mosquitos y parásitos.

Cien euros en postes, cables y luces iluminan sus callejuelas de este poblado entre las 19 y las 24 con un coste mensual en electricidad de un euro que paga la comunidad gustosamente. Hace cinco años no tenían electricidad y hoy disfrutan de alumbrado público. Cien euros para iluminar un pueblo.

Tenemos las primeras webs en el norte de Laos. Y hay muchos más proyectos en agenda.

Si todo va bien abriré una fundación en Bangkok el mes que viene para canalizar todos los esfuerzos. La idea es mejorar la calidad de vida con acciones puntuales de alto impacto: construir un puente, asegurar una parada de bús en el poblado que permita a los niños acudir a escuelas de secundaria y a los adultos trabajar en la ciudad o vender sus productos en el mercado, traer médicos, etc. etc.

No puedes cambiar el mundo pero cuando ayudas a alguien, cambias su mundo.

Ahora, desde dentro, sé qué palancas mover para mejorar controlando en la medida de lo posible las externalidades negativas. En cualquier caso la última palabra antes de cualquier acción la tiene el consejo de ancianos y los tres jefes del poblado.

Siendo el asentamiento más grande de mi etnia en el país, cuando algo funciona es copiado por el resto, así que el trabajo que estoy haciendo allí, cuenta.

Paso a paso.

 

 

 

 

 

El neoliberalismo mata

14 September, 2013 (20:02) | Xanfarin.com | By Xan

A unos rápidamente, a otros lentamente: por primera vez en nuestra historia reciente, el País Vasco ve su esperanza de vida media mermada.

Hasta el 2012, hábitos, calidad de vida y un envidiable sistema público de salud aseguraban que las mujeres vascas fuesen las más longevas de Europa, con una media de 85,7 años, compitiendo con los números uno y dos del mundo: Japón (84.12 mujeres, 79,31 hombres) y Suiza (86.96 mujeres, 79.29 hombres). Los hombres por desgracia, vino Rioja, puros y la ancestral falta de sexo, se quedan en los 79… un año por delante de sus insdustrializados pares alemanes.

La media española es de 82 años pese a vascos y catalanes tirando hacia arriba de ella con mucha fuerza.  Hay que preguntarse qué falla.

Los sistemas de salud han sido modélicos hasta la fecha. Las privatizaciones y la corrupción han hundido el sistema catalán y hoy en día te puedes morir -no serías ni el primero ni el último- buscando un hospital que te trate una emergencia.

He podido disfrutar del “techo” del sistema vasco.

En mi última visita sucedieron cosas tan ridículas como encontrarme en recepción trabajando con los ordenadores a gente que usualmente ocupa cocinas… cero idea de trato con enfermos, cero cultura médica, cero capacidad de gestión.
Ví mi ficha médica reciente borrada y “disfruté” de lo “fácil” que es para un extranjero (ahora lo soy; residente alemán con tarjeta sanitaria alemana) recibir tratamiento médico. Es ironía, por si las dudas.

Mi padre casi se queda en la camilla por un error del anestesista que olvidó prohibir cierta medicación durante la semana previa a una operación con anestesia general.

Listas de semanas y meses… Receta segura para el desastre.

La mitad de mis amigos en Alemania son médicos. Neurólogos que están en la fase de sus carreras en la que viven, literalmente, en la sala de urgencias. Su contrato es de tres años y trabajan como esclavos… la promesa de riqueza llegará el año que viene cuando puedan elegir destinos. Por ahora son la punta de lanza de los quirófanos con jornadas de 12 horas diarias. Evidentemente cuando alquien trabaja 12 horas al día, no se le pueden pedir milagros. Son médicos, no santos.

No me gusta el sistema sanitario alemán. Aquí no atamos a los perros con longanizas. Hasta “ayer” tenía que pagar 10 euros para ser atendido: 10 euros al médico general, 10 al dentista. Mi (ex)chica sumaba 10 al ginecólogo. Que daban derecho a un trimestre de atenciones… luego tocaba volver a pagar. Y eso con seguro médico. Como resultado mucha gente iba al médico demasiado tarde. La idea era corregir un abuso: en Alemania puedes elegir médico. Tienen consultas privadas y mucha gente, si no les gustaba por ejemplo, una opinión, buscaban otras. Un caos carísimo para los seguros.
Mis citas para el médico vienen en márgenes de tiempo: de 8 a 11. Mañanas enteras perdidas esperando un turno. Los análisis tardan días en llegar: en Bangkok me sacan sangre por la mañana y al mediodía tengo un mail con los resultados y una cita para discutirlos/tratarlos por la tarde o la mañana siguiente. En Alemania entre extracción y cita para hablar de los resultados tengo diez días.

Mis hijos, cuando los tenga, por cuestiones de contexto histórico, van a vivir menos que yo. Es probable que estadísticamente hablando yo viva menos que mis padres.

La razón es sencilla: políticas neoliberales de mierda que revierten de forma negativa en nuestra salud a corto, medio y largo plazo: hablo de disminuir la esperanza -y calidad- de vida de un país. Es Terrible.

Desde vacunas -varicela, por ejemplo- que la gente tiene que empezar pagarse de su bolsillo a tests que serán de pago y que pueden salvarte la vida descubriendo cánceres a tiempo: algo tan sencillo como un análisis rutinario de heces un par de veces al año a partir de los 40 ó 50, con un coste ridículo, ahorra una cantidad de absurda de dinero -y vidas- en el largo plazo. Por no hablar de la mamografías rutinarias a partir de los 30 o los test tempranos para detectar diabetes, Parkinson, Alzheimer o demencia…

Y educación. Sin educación no hay salud: desde payasos asustados por el WiFi o las antenas de los móviles, magufos de las vacunas (a estos cretinos, viendo morir niños en Laos cada segundo martes, les tengo especial paquete) a homeópatas convencidos pasando por amplio espectro de ignorantes en alimentación. Los niños post-guerra tenían una alimentación más sana que la actual generación chuche, que es aún peor que la de la anterior generación bollicao.

Es increíble que una enfermedad contagiosa con una cura complicada pero muy barata como es la tuberculosis en vez de ser erradicada, crezca en casos en España. Por poner un ejemplo. O que haya epidemias de sarampión en colegios. Dioses.

Las políticas neoliberales no son aplicables a la salud por un sencillo motivo: la salud no es un negocio. Económicamente es una pérdida constante porque el beneficio es social. Metes dinero y sacas gente. Gente sana que puede trabajar mejor y más tiempo. Que es más feliz y disfruta de mejor calidad de vida. Es un saco sin fondo que evidentemente requiere control, pero nunca va a dar beneficios…

Cuando empresarios dirigen hospitales y se esperan beneficios de los pacientes, sólo podemos esperar desastres. Hay cosas en las que es contraproducente ahorrar en tu casa: comida, salud y educación son básicas. No quieres que tus hijos sean unos zotes enfermizos y desnutridos. Lo mismo sirve para un país.

Es hora de que la gente se conciencie de que su voto cuenta. Que la política les afecta. Que las políticas sociales son fundamentales para una sociedad que engloba a todos sus individuos. Que por mucho iPhone que tengas, el días que estás enfermo, dependes de la calidad del hospital que te trata… y si no eres rico, éste será público. Y a este paso, será un puta mierda donde te morirás no de tu enfermedad, sino de asco.

Pagamos las primeras facturas: la gente empieza no solo a vivir peor, vive, de media, menos.

Yo vivo entre Alemania y Laos. Allí me pasé cuatro días a base de inyecciones de morfina esperando a ser operado y tuve que irme a otro país, Tailandia, para ello. Por cuestiones de trabajo -documento rituales- asisto a funerales semanalmente y estoy harto, literalmente harto, de ver muertos. Y mis muertos se pasan tres días en el suelo mientras los velamos y cavamos un agujero en la selva. Estás con la familia y la pérdida es más evidente: desde la mano de obra que hará que el próximo monzón haya menos arroz en el plato a la emocional en comunidades pequeñas donde todo el mundo es familia.
Mis muertos se mueren muy a menudo por falta de medios: operaciones, medicinas… accidentes absurdos (llevamos varios electrocutados desde que llegó la electricidad al poblado).  O por falta de educación: chamanes curando infecciones no son la mejor receta para el éxito.

Me duele en el alma ver pasar lo mismo en casa. Que alguien no sobreviva a una lista de espera. Que alguien no reciba la atención o el diagnóstico adecuado. Que alguien sea tratado con agua azucarada por esos modernos chamanes llamados homeópatas. En el siglo XXI. En Europa.

Y todo porque una pandilla de garrapatas se están forrando vendiendo bienes y servicios -hasta ahora- públicos y un montonazo de gilipollas les aplauden en el proceso y les dan palmadas en la espalda con sus votos.

Disfruten de lo votado me gustaría decir. Pero no: voy a casa y me toca sufrir la estupidez de la masa. O veo a gente que ha dedicado sus vidas a levantar un país, como mis padres o mis amigos, sufrirla. La Marca España empieza a parecerse a las chapitas/tatuajes que se le ponen a los borregos en las orejas para identificar el rebaño.

Tómense un par de relaxing cafés con leches (las que les están dando en lo público) y piensen en qué clase de futuro desean y qué están dispuestos a hacer para conseguirlo. Votar “me gusta” en Facebook no cuenta como acción social, lo siento.

Y no, Alemania no es perfecta, pero al menos los corruptos no ostentan cargos públicos, la gente dimite por vergüenza cuando les pillan, los medios de comunicación cumplen su función social y los fachas que hacen apología del fascismo son cadáveres políticos.

Claro que, mientras en Alemania los nacional-católicos perdieron la guerra, en España, la ganaron. Y así les va.

La derecha noreuropea, en gran parte, en vez de ser neoliberal, es mayormente social y democrática: prefiere trabajadores educados, sanos y bien pagados trabajando mejor, más tiempo y consumiendo bienes a una masa inculta cuya mayor expectativa vital sea muscularse, maquillarse, encofrar y poner cafés en la plaza Mayor a los señoritos de turno.

De izquierdas hablamos otro día, que las comparaciones son aún más odiosas.

Vayan haciéndose un seguro por la privada, un plan de pensiones y unos cursillos de idiomas… por si las flies con leches :)