Stehpinkeln versus sitzpinkeln: Para mear y no echar gota

8 March, 2010 (17:52) | Xanfarin.com | By Xan

Mucha gente que viene de visita a Alemania – o al Centro y Norte de Europa en general – se sorprende de las señales en los baños en las que se pide a los hombres mear sentados [o del diseño de los retretes con plataforma*].

Se trata del bizantino debate  stehpinkeln, mear de pie ó sitzpinkeln, mear sentado, que generalmente tiene lugar fuera de Alemania.

Micción socializada en Alemania

Hecho: la mayoría de la población mundial mea ’sentada’.

Cuestión: ¿Cómo lo haces tú?

Localmente, parto de dos premisas lógicas:

- A casi nadie le gusta limpiar orines, especialmente los de los demás. Tampoco olerlos, especialmente en la época de los espárragos [esa maravillosa época del año alemán en el que se va de excursión a las granjas de las afueras a recoger manual- y personalmente  espárragos con el kit de cuchillo y cesta para espárragos; sólo superada por la época de las fresas].

- Todo el mundo civilizado – en Alemania -  ha vivido en una comunidad de estudiantes (WG o Wohngemeinschaft). La ‘fase WG’ entraña un rito de pasaje que supone una socialización tardía muy bien valorada. Vivir en un WG te enseña dos reglas básicas: (1) limpio no es quien limpia sino quien no mancha y (2) tú eres el servicio de limpieza en tu casa y tus amigos lo son en la suya… y todos queremos seguir siendo amigos tras las fiestas; tras muchas fiestas.

Las señales para mear sentado son 100% funcionalistas: nadie quiere limpiar pis y todo el mundo ha vivido la situación de tener que hacerlo (especialmente si has organizado una fiesta WG a la que han venido Erasmus y – esto es Alemania – se bebido Mucha cerveza). La solución es sencilla: mear sentado.

El porqué de las señales y la costumbre es evidente: pura y sencilla higiene.

Casi todas las mujeres – nivel mundial – orinan sentadas o en cuclillas. Con los hombres, la propia cultura define la distancia de la ‘parábola dorada’: Mear es un función fisiológica con una amplia articulación social determinada en gran medida por el ‘patriarcalismo’/'matriarcalismo’ [bonitos palabros] de la sociedad a analizar. Es sencillo: el cómo meas viene definido por quién te ha enseñado a mear y sobre todo, por quién ha limpiado tu baño cuando eras pequeño/adolescente.

Hombres que mean sentados:

- En el Centro y Norte de Europa lo normal es mear sentado, es una cuestión de etiqueta: educación social básica enseñada a los niños desde la más tierna infancia y reforzada en la época en la que se vive en pisos compartidos (algo usual entre los 18-25). Mear de pie es de vagos, guarros o borrachos.

- Los  hombres musulmanes (el 10% de la población mundial – 21% y creciendo si contamos ambos géneros) mean sentados siguiendo el ejemplo de Mahoma y para evitar el riesgo de contacto con el pis, considerado ‘impuro’. No es un ‘dogma de fe’, pero es una norma que sigue la mayoría.

- El 40% de los hombres japoneses mean sentados.

- En Asia – así, en general – los retretes occidentales (de ‘asiento’) no son lo ‘típico’ y es usual encontrar sencillas marcas para colocar los pies entre las que se encuentra un agujero en el suelo; todo ello acompañado de una manguera y/o una cisterna de agua y un cubo o cazo. Con este tipo de baño, lo usual es orinar en cuclillas.

Por otro lado…

- Algunos ultra cristianos consideran que su dios hizo al hombre diferente de la mujer y que mear de pie es un marcador de esa diferencia. Mear sentado es por tanto “antinatural”, un insulto a su creador y por ello cada vez que mean sentados -especialmente después de tener sexo no reproductivo- su dios mata un gatito. Además, los musulmanes mean sentados y mear de pie es una forma de ‘marcar diferencias’ (las ‘guerra santas’ pude tomar formar inescrutables).

- Algunos hombres consideran poco “macho” mear sentado. Una especia de domesticación o castración emocional.  Salpicarte el pantalón de pis o dejar el baño de tus amigos y familia política hecho un asco es una forma de demostrar que las mujeres no tienen poder sobre ti.  Mode /ironic off

- Desde que se invento el Go-girl (o similares versiones de plástico o papel desechable)  las mujeres pueden mear de pie; incluso pueden escribir su nombre en la nieve. Es un invento imprescindible si eres mujer y te gusta el snowboarding. Usado habitualmente en despedidas de soltera en Alemania: permite usar los urinarios de hombres sin tener que hacer colas y es divertido tanto por su propio uso como por las reacciones de los demás usuarios.

Otros datos a tener en cuenta.

- Entre el 2.4 y el 8.4 por ciento de los desmayos entre adultos se deben a síncopes post-micción: mear sentado te asegura que esa sensación desagradable  (el 80% de los hombres la ha vivido alguna vez) de desvanecimiento tras orinar  – relacionada de alguna forma con el nervio vago – no termina en coscorrón contra el suelo/lavabo/retrete/bañera.

- Muchos hombres tras pasar de los 40 empiezan a tener problemas de elasticidad tisular y las variaciones en algunos tejidos internos – i.e. vejiga – conllevan pérdida del control de la parábola y/o trayectoria del chorro. Lo mismo para cuando con los años el pulso empieza a  no ser tan firme.

- El ‘efecto regadera’ post-coito  aconseja también mear sentado tras tener sexo.

- Mientras para la mayoría de las mujeres es una cuestión fisiológica harto complicada, el 80% de los hombres [ con disponibilidad física ]  orinará alguna vez en un lavabo… Algunos lo hacen usualmente. Comodidad, ahorro de agua, poder hacerlo a oscuras en mitad de la noche… las justificaciones son múltiples (y no convencen a casi ninguna mujer, por lo que se trata de un hábito “secreto”).

De nuevo: ¿Orinas de pie o sentado? ¿Te has preguntado alguna vez por qué?

Manual de uso y disfrute de un retrete sueco

* Los retretes ‘con plataforma’ presentan profundas cuestiones filosófico-escatológicas. La respuesta rápida es: el pipí va en la plataforma, el popo en el pozo. Encuentren la manera correcta de sentarse para cumplir con esta premisa. Si se hace al revés, se obtiene un análisis visual de primera categoría de la ’salud’ de las propias heces aunque se aconseja constatar la disponibilidad de una escobilla (la plataforma tiene bastante buena ‘memoria’).

La imagen que incluyo sobre el uso de un retrete sueco es bastante clara – y explícita -  al respecto. Los retretes alemanes no vienen con manual de uso y generalmente se aplican dos corrientes pensamiento respecto a éste: (a) el popo va en la plataforma y ésta sirve para poder examinar que no hay parásitos ni restos de sangre, que la textura es la correcta, etc. (b) el popo va en el pozo y éso a veces implica sentarse ‘mirando a la pared’; esta pauta apenas requiere uso de escobilla y permite usar el depósito de agua como atril de lectura o base para el laptop :)

Mi vida en el suelo

5 March, 2010 (18:49) | Personal | By Xan

Toda mi vida reciente – los últimos seis años – está esparcida por el suelo.

Estoy decidiendo qué se queda, qué se va a La Comarca a sumarse a la menguante montaña de cajas que es mi vida pasada (cada visita aprovecho para filtra y tirar a la basura más y más cosas). Ysobre todo, qué se queda.

Uno de los recuerdos más – relativamente- traumáticos que tengo está vinculado a tirar a la basura la vida de una persona. Era un estudiante indonesio que tras residir media docena de años en Alemania (supongo que con un kit de beca para alemán + carrera) dejó todas sus cosas en el ‘cuarto de los trastos’ de mis chicas de Hong Kong. Tras casi un año sin dar señales de vida y con nuestro máster a punto de terminar fue imposible (1) localizar a la persona – o amigos/familiares – y (2)  nadie se quiso hacer cargo de sus cosas (nadie es Nadie: llamamos a muchísimas puertas, personales y oficiales; hasta para donar sus pusieron pegas). Toda su vida terminó desglosada en función de categorías de gradabilidad. Los títulos académicos, certificados, álbumes de fotos (muchísimas polaroid)  se convirtieron en simple papel. Polvo eres… vésase Génesis 3:19

Vuelvo a Alemania en Septiembre, así que dejo lo mínimo de ropa, libros y electrónica. La Chica de la Habitación Naranja se queda mis muebles – incluyendo mi alabarda -  y mi ‘participación’ de la casa.

Dejo el kajak, la mountain-bike y los patines para usarlos a la vuelta.

Pondré mi arco a la venta en un par de semanas. En cuanto recupere la suficiente forma física para tensarlo sin arriegarme a una contractura me daré un ‘atracón’.  Me encanta mi arco, pero en cuanto me dé de baja del club ya no podré usarlo más (cuestión de licencias, seguro de daños a terceros y uso de armas – es un arco de caza – en espacio público).

La idea es sencilla: Dejar lo suficiente para tener un ancla en Münster, pero que sea un ancla de hierro y no de oro. Y que esté sujeto por una cuerda y no una cadena.

Me gustaría poder decir que con el paso del tiempo el desapego por las cosas materiales va en aumento. No es así. Cada billete de avión, foto, souvenir, basura acumulada actúa como un alfiler que mantiene sujeto un recuerdo en mi memoria. Quitar esos alfileres conlleva que muchos de esos recuerdos se pierdan. Quizá no ahora, pero sí en el futuro. Basta con abrir cualquier de las cajas acumuladas en La Comarca para constatar este hecho.

Por otro lado todas esas “posesiones” atan al pasado. A los recuerdos. Al aquí y al ayer. Y yo necesito contruir un mañana en otro sitio.

Terminando la maratón

27 February, 2010 (18:36) | Doctorado/s | By Xan

Hace 30′ que he terminado mi proyecto. Son 20 páginas en las que se concentran un año y dos meses de intenso trabajo acompañadas de otras 12 llenas referencias primarias, secundarias y relacionadas.

El lunes habrá últimas correcciones y maquetación “estándar”. Después nueva revisión, últimas correcciones. Por último, firmas y sellos.

Y ya está. Poco a poco empiezo a asumirlo.

La última semana me he alimentado de café. Mi plan a cortísimo plazo pasa por llenar la nevera de comida, cocinar y comer. Comer mucho. Ahora mismo soy poco más que una calavera pálida y ojerosa con imperiosa necesidad de recuperar masa corporal. Despues me dedicaré a hacer deporte, pasar mucho tiempo en la calle (calles de muchos sitios diferentes) e intentar volver a tener una vida.

Mi vuelo a Bangkok sale a mediados de Abril y espero estar residiendo en Laos desde el 1 de Mayo. En medio, disfrutaré de unos días de playa, comida Thai y vagabundeos por mercados nocturnos, templos y chinatowns. Éste ha sido mi pensamiento feliz durante las horas de enclaustramiento (el clima alemán ha contribuído mucho a hacerlo todo más llevadero).

Si todo va bien, en Septiembre u Octubre tendremos una respuesta sobre el proyecto. Si la respuesta es afirmativa recibiré todos los medios necesarios para llevar a cabo la primera etnografía completa de la historia sobre “mi” grupo étnico: 16 meses in situ y otros 20 para editar video, foto, audio y los textos a publicar. Si no va como esperamos… los medios serán mucho más modestos :)

El camino que aún falta por recorrer es enorme. Éste ha sido sólo un paso más.

¡Tengo hambre!

Recordando “The Third Eye”

15 February, 2010 (17:55) | Cine | By Xan

“‘The Third Eye” fue una antología de teleseries inglesas y neozelandesas que emitió el canal de televisión Nickelodeon (antiguo Pinwheel) originalmente hace algunas décadas. Las teleseries tenían como denominador común su calidad y su “oscuridad”: una mezcla de misterio, paganismo y ciertas dosis de horror para niños y adolescentes. El Bien contra el Mal, cautivadoras historias y protagonistas con los que ‘identificarte’. ¿Qué más podía pedir un niño?

Mis favoritas son la primera temporada de “Into the Laberynth” (1981) y  ”Under the mountain” (1981). En la lista original además  están “Children of the Stones” (1976), “The Haunting of Cassie Palmer” (1982) y “The Witches and the Grinnygog” (1983). Todas ellas fabulosas desde mi punto de vista personal en el momento de consumirlas por primera vez ;)

La primera sigue el enfrentamiento entre los magos Rothgo (Ron Moody) y Belor (Pamela Salem) en su búsqueda por el Nidus, un objeto mágico que otorga un inmenso poder y que originalmente pertenecía a Rothgo;  Belor lo robó y espera la muerte de su dueño original -al ser privado de su poder- para poder hacerse con él. Tres adolescentes, Phil, Helen y Terry ayudan a Rothgo a buscar el ‘reflejo del Nidus’ (siempre estaba en un objeto histórico y sólo se podía ver su reflejo) por diferentes momentos de la historia -representados en el laberinto que da título a la teleserie- mientras Belor finaliza cada episodio con un clásico “¡Te niego el Nidus!”… Sencillamente fascinante.

La segunda es el motivo de este post: acabo de ver el remake de la teleserie en forma de película y todos los recuerdos han vuelto como un mazazo. Oficialmente, “Under the mountain” fue (1) motivo de pesadillas durante mucho y (2) una de las dos historias de mi infancia que me faltaban por “terminar” (la otra es la teleserie de anime franco-japo-luxemburguesa “Taiyô no ko Esteban”, en castellano  ”Las Misteriosas Ciudades De Oro”, 1982).

“Under the Mountain” narra la lucha entre Mr. Jones, el último superviviente de una benévola raza alienígena en lucha con los malvados Wilberforces, crueles gusanos simbióticos cuyo mundo agoniza y desean convertir la Tierra (amén de otros mundos) en un enorme pantano en el que perpetuarse. En esta lucha se ven envueltos los gemelos Rachel y Theo Matheson que debido a su ‘conexión telepática’ serán capaces de ayudar a Mr. Jones en los ocho episodios que dura su lucha para salvar la Tierra…
Los túneles de los gusanos, los propios gusanos, las persecuciones y momentos de angustia (y las piedras mágicas) se quedaron grabados en mi inconsciente durante años debido a que durante demasiado tiempo no pude disfrutar de un catárquico “Fin”, esto es, ver cómo terminaba la serie… y el Mal era detenido. Cuando años más tarde Internet puso a mis pies este final, contemplar la teleserie supuso un mini-shock: por un lado mi imaginación infantil había magnificado increíblemente una teleserie “antigua” e “inocente” (para un adulto moderno) de la que más que recuerdos tenía “sensaciones”, por otro, estaba viéndo la ‘versión original’, algo que sigue sorprendiéndome cuando pienso en ello.

“Under the Mountain” 2009, es un remake dirigido por Jonathan King, el director de la inclasificable “Black Sheep” (una película freak sobre ovejas asesinas… ¡véanla!), y aprobado por el autor del libro original, Maurice Gee. Sam Neill es Mr. Jones y la Rachel original hace un cameo. La película llegó a mis manos en medio de una lista de ‘filmes para ver’ del 2009 Toronto International Film Festival y la sorpresa fue mayúscula al constatar que se trataba de la versión moderna de uno de los cuentos televisivos favoritos de mi infancia.

Altamente recomendable si conocen la teleserie original… una curiosidad interesante en cualquier caso.

Wüppertal y su tren volador

12 February, 2010 (16:28) | Xanfarin.com | By Xan

Wüppertal es una de mis ciudades favoritas en Alemania por varios motivos. Su tren volador es seguramente el principal de ellos: los trenes, sean del tipo que sean, tienen ‘magia’; si ‘vuelan’, hay que sumar un +3 de ‘aura’ a la tirada de dados.

Si conoces la Aspirina conoces Wüppertal: la farmacéutica alemana Bayer, la más grande del mundo, desarrolló este medicamento en Wüppertal, donde fue fundada; también fue la cuna del ínclito Friedrich Engels, cuya casa familiar puede visitarse.

Wüppertal, como ciudad, es reciente: 1929. Literalmente significa “el valle del Wüpper” y se refiere a una serie de ciudades que siguen el curso del rio Wüpper y que se convirtieron en un ‘corredor metropolitano’ formado por Barmen (sede inical de los laboratorios Bayer), Elberfeld, Vohwinkel, Ronsdorf, Cronenberg, Langerfeld y Beyenburg. Es un caso bastante especial en Alemania.

La ciudad fue un centro neurálgico industrial que debido a su complicada orografía (es basicamente un rio con montañas más o menos edificadas en sus más o menos escarpados márgenes) terminó cediendo protagonismo a Colonia y Düsseldorf, situadas en planicies y comunicadas por el Rin y con salida fluvial a los Países Bajos/mar.

De Wüppertal brillan con luz propia:

- Ölberg, la ‘montaña de aceite’: el mayor distrito obrero de  Alemania cuyo peyorativo nombre proviene del uso de aceite como fuente de luz en las casas de la zona mientras el resto de la región, totalmente modernizada, usaba ya electricidad. Hoy en día está considerada una zona histórica cuya visita impresiona bastante, especialemente en estos momentos de recesión (esta región nunca ha llegado a recuperarse de su declive industrial).

- Brill: uno de los mayores y mejor conservados distritos alemanes de “villas Gründerzeit”. Gründezeit o “Época Fundacional” (traducción libre), es un momento histórico vinculado a la industrialización (especialmente al desarrollo del ferrocarril) de centro Europa que en el caso alemán se inicia con el boom provocado por la victoria en la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871) y sus lucrativas ‘reparaciones de guerra’ (origen de las imposibles reparaciones exigidas por Francia a Alemania tras la IGM), y está determinado por la crisis mundial de 1873 (“Pánico de 1873″) con el hundimiento de la bolsa de Viena que supuso el  Gründerkrach, o “final” -declive- de esta época; el increible crecimiento generado se alargó hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial (las fechas exactas aún están sujetas a debate). El resultado artístico es el llamado “Gründerzeitstil” o “Estilo de la Época Fundacional” un estilo que en su faceta arquitectónica, la Arquitectura Historicista, es sencillamente impresionante; la cantidad de edificios de esta época/estilo en Wüpertal, especialmente en Brill, es remarcable tanto por su número como por su calidad y sólo por ello incitan a visitar la ciudad.

- Wüppertal Schwebebahn, el tren volador del Valle del Wüper: es el primer “monorail suspendido” del mundo. Su nombre completo es ‘Einschienige Hängebahn System Eugen Langen’, ‘Sistema de monorail suspendido Eugen Langen’, diseñado por Eugen Langen originalmente para Berlín, contruído en Wüppertal  e inaugurado en 1901. El recorrido completo, de 13,3 kilómetros, transcurre a una altura de 12 metros sobre el rio Wüpper y 8 metros sobre las calles, marcados por el característico balanceo de este tren.

Wuppertal Schwebebahn Originalmente diseñado para distribuir carbón a la zona industrial del valle del Wüpper, hoy en día se dedica al transporte de personas: 25 millones de pasajeros anuales transportados limpia y silenciosamente.
Sólo hay registrados un par de accidente en toda su historia: en 1999 una góndola se ‘desprendió’ durante reparaciones en el monoraíl y en 2008, un camión-grúa y su conductor despistado (o nuevo en la ciudad) “peinaron” la base de uno de los trenes causando un shock brutal a conductor y pasajeros. Pese a estos accidentes, hablamos de uno de los medios de transporte más seguros del del mundo.

Wuppertal SchwebebahnViajar en el tren volador es casi como montarte en una atracción de parque temático por (1) el balanceo y el ‘vértigo’ de ir volando sobre el rio y las calles y (2) las vistas del valle, los edificios… y su interior: a 8 metros de altura, pasando junto a las fachadas, evitar mirar por las ventanas es casi imposible y los ojos se pierden por talleres, ‘fitness studios’ a habitaciones de hospital, etc.; es el paraíso de un voyeur.

Merece la pena repetir algunos de los trayectos paseando y siguiendo el curso del  ’Schwebebahn’: las propias estaciones del tren son obras de arte por sí mismas y ver “volar” el tren sobre las carreteras y el rio es todo un espectáculo en cualquier época del año.

[Actualización: antes de publicar este post, motivado por una visita a Wüppertal en pos de mercados navideños y guardado en la 'nevera' de los posts inacabados, el "tren volador" ha sido cerrado para una revisión total tras ciento 'y pico' años de uso casi contínuo. Se supone que estará 'cerrado por obras' hasta al menos abril del 2010. Desconozco cómo van a organizar el tráfico de personas durante este periodo, pero aprovechando que la Cuenca del Ruhr es Capital Europea de la Cultura 2010, merece la pena callejear por la ciudad y aprovechar el 'lavado de cara' para utilizar este medio de transporte tan pleno de experiencias.]