Cena ‘casual’

21 August, 2010 (18:54) | Xanfarin.com | By Xan

Supongamos que estás en casa de unos amigos. Muchos.

El día ha sido largo: amaneces desayunando fideos de arroz ‘gordos’ con tropezones de búfalo y arroz glutinoso y el día sigue contigo en motocicleta atravesando montañas -senderos de montaña, ergo barrizales en esta estación- y visitando poblados de etnias muy alejadas del ‘mundo moderno’ en muchos aspectos.

Es tan ‘cool’ como suena: hoy he trabajado de consultor una para empresa de ecoturismo; no me pagan en dineros, me pagan en especie (trekking y kayaking). Abren sus rutas y yo se las ‘falangtizo’ (se las adapto a los gustos falang por países, sexos y edades). Desde el modo ‘rambo’ GI Joe con guía armado de machete al modo jubilado francés con clases de cocina.

Tras lo cual hemos jugado a petanca, uno de los pasatiempos nacionales en Lao. Quien me iba a decir a mí que la petanca sería mi nuevo ‘deporte de equipo’.

Luego casa de amigos.

Allí estabamos bebiendo cervezas Lao y buscando arbustos amigables donde miccionarlas cuando una ¿anguila de arrozal? se ha cruzado por el camino.

Pisotón en la cabeza del que tenía reflejos más rápidos… y unida a las capturadas durante el día se ha convertido en la cena: sopa de anguilas de arrozal.

La parte más exquisita es -por lo visto- la cabeza. Personalmente me sigue resultando difícil comerme cosas con ojos, especialmente si tienen manitas o parecen que están a punto de hablarte.

Deliciosas.

Anguilas de arrozal, brochetas de tendones de búfalo, patas de gallina a la brasa, crestas de gallo y hojas de ¿morera? que se usan para construir un mini-vaso con el que recoger algunas de las salsas presentes. Desconozco la procedencia de la mitad de las cosas que he comido: me limito a comer y evito hacer preguntas cuando la ¿carne? me resulta desconocida (sospechosa).

Es improbable que mi cena de hoy la encontréis en un menú: era cocina 100% Lao rural.

De nuevo la -maldita- costumbre de compartir un vasito para beber: eramos 10 personas esta noche, todos hablando un montón. Y algunos de los platos exigían “liquido” para ayudar a tragar sin pensar en demasía. Cuando másticas el cerebro de una anguila de arrozal, un vasito de cualquier cosa líquida para ayudar a “pasar los gromejones” se agradece.

Hoy inicio mi cuenta atrás: mañana es mi último domingo en Lao.

He sido adoptado por mi “tercera familia”. Son Khmu: ahora tengo otro montón de hermanos y hermanas :)

Esta vez sólo he tardado cuatro meses en ‘construirme una vida’ en un nuevo país. Cada vez se me da mejor xD xD xD

De sopa de embriones y otras delicatessen

19 August, 2010 (14:56) | Xanfarin.com | By Xan

Mucha gente ha catado las cocinas asiáticas más occidentalizadas en restaurantes chinos, tailandeses, vietnamitas, etc. Algunos incluso lo hacen en los respectivos países en restaurantes adaptados a los gustos occidentales.

Una minoría visita restaurantes locales para locales… que sin menú y no sabiendo el idioma hacen difícil hacerse una idea de lo que se puede pedir al margen de arroz con pollo. Y siempre está la opción de ser invitado a casa de algún amigo/a.

Mi comida de hoy ha consistido en sopa de embrión -feto- de búfalo con salsa de estómago macerado y ranas. De nuevo ranas. Como antes de la comida dejé claro que las ranas locales, diminutas y juguetonas, despiertan mis escrúpulos (conté la anécdota de las ranas al grill -en vez de mi orden de pollo- saludando con sus manitas desde mis palillos) sirvieron ranas… pero les amputaron las manos y las decapitaron antes de “cocinarlas”. La idea era ganarse los escrúpulos del falang. “Los huesos de rana tiene mucho calcio”, me dijeron… éso me pasa por añorar en voz alta queso y yogur.

Para empezar la comida vaciamos una botellita de güisqui de arroz con hierbas medicinales maceradas. Una combinación de hierbas que “hace a los hombres más fuertes” (la fiesta iba a continuar en algún burdel local donde todos los casados tienen alguna ‘fan mai’, amante y los demás alguna favorita).

Una muralla de arroz glutinoso, salsas picantes, platos llenos de ‘hierbas’ del bosque (incluyendo ramitas de árbol cuyas hojas se comen y/o se usan como plato para comer) y chili, mucho chili.

Las comidas sociales lao duran horas. Se come poco, compartiendo. Se bebe mucho. Para la ‘bebida social’ se usa sólo un vaso que usa todo el mundo: el vaso pasa de mano en mano con el anfitrion rellenándolo – mientras da vueltas a la mesa – de güisqui o cerveza, se vacia de un trago para el siguiente. Así sin parar… todo el mundo bebiendo mucho y muy rápido para no hacer esperar al siguiente. Con coros.

Los brindis están llenos de formalismos: la asimetría con la que los vasos chocan debe mostrar el estatus social de quienes brindan (al menos al principio). La complejidad social de un evento aparentemente casual – desde fuera – es enorme. Desde quien rellena los vasos (mujer/menos estatus/más joven al resto) hasta quien propone los brindis. Desde lo más serios a los más payasos: es anti-intuitivo pero a más estatus más pasayadas… se espera que sean anfitriones divertidos, sociales y capaces de hacer el bufón en el momento adecuado.

La estricta etiqueta lao sólo se “rompe” en ocasiones especiales. Un ejemplo son los cumpleaños que terminan siempre con las caras de los asistentes llenas de nata. Las tartas tienen un “corazón” de bizcocho y toneladas de nata/mantequilla que se usa para pringar las caras de los invitados (la primera vez, sorprende que una chica se te acerque y te ponga la manaza llena de nata en la cara; a estas alturas de la fiesta ya te estará llamando “hermano” y tú a ella “hermana” :p ).

Teniendo en cuenta que tu jefe(s) y compañeros de trabajo acuden a la celebración mezclados con tus amigos y familia, es un momento interesante.

Ayer fui invitado a mi primera ordenación Taoista, recibí la lista tabús que debo evitar antes de asistir y el visto bueno para documentar todo el evento. Todo un honor y un triunfo personal: es una ceremonia íntima rodeada de cierto misticismo y estoy invitado a acompañar al experto ritual que la llevará a cabo y a los chicos que van a ser ordenados en todo momento.

Mis fotos y videos serán usados por “mi” tribu para mostrar a poblados cercanos cuyos expertos rituales murieron antes de transmitir los registros Taoistas cómo se lleva a cabo una ‘aunténtica’ ordenación Taoista. El valor documental no tendrá precio. Ésta era una de las metas de mi trabajo de campo de a largo plazo: documentar los diferentes grados de ordenaciones Taoistas… liturgia de hace 800 años mezclada con creencias animistas pre-taoistas. Ains.

Por un lado tengo muchísimas ganas de volver a Casa(s), por otro mi trabajo aquí empieza a dar resultados.

Necesito mejorar mi lao muchísimo para saltarme a mi traductor, que ahora mismo es tanto un problema como una solución. Y necesito dineros. Y necesito mejores medios. Y necesito sexo. Mucho y de calidad. Beber güisqui de arroz que mejora tus capacidades sexuales no ayuda en demasía, especialmente si en tu camino a casa vas a ser acosado por preciosas bar-girls thai.

Tengo fecha de salida del país: el 29 de Agosto me marcho a Tailandia.

Queda mucho por hacer y ahora que soy un ’ser social’, el tiempo libre -trabajo lo llaman algunos- disminuye.

Por cierto, el ‘embrión/feto’ de búfalo estaba delicioso. Entre mis visitas familiares a los grupos étnicos y la tradición rural de la mayoría lao estoy comiendo cosas que me harían ganar un concurso televisivo.

Sobre gecónidos, cigarras, ranas y pájaros absurdos

15 August, 2010 (19:51) | Xanfarin.com | By Xan

Haría falta un entomólogo para listar todos los animales desconocidos que componen mis nanas nocturnas en Lao.

Del resto, los geckos, del malayo Gekko, son mis favoritos. Uso el nombre ‘gecko’ porque es la onomatopeya que los nomina: suenan como un pájaro que gritase ‘gé-koo’. Durante horas. Hay un par de canciones ‘house’ thai que incluso la incluyen sampleado ahora mismo. Y tengo una familia viviendo en mi casa: los geckos diminutos son un encanto… los grandes escretan desde el techo en mis libros y son soportables -en el aspecto compañeros de piso- porque se comen los mosquitos :p

Llamo ‘cigarras’ a los miles de bichos que crean el ruido de fondo en el que escuchar perros ladrando (desde que apareció una teleserie con un perro que habla, los perros son mascotas y no ‘trabajadores’), gatos salvajes (aquí lo son a la fuerza, no son considerados animales de compañía: comen ratas, cazan serpientes, etc.). Y luego están los pájaros locos… muchos, cada uno hablando un idioma más absurdo que el anterior. Incluídos los gallos: compitiendo desde las 4AM hasta quedarse afónicos. Entrañables y desentrañables todos ellos.

Las ranas son un mundo a parte. Primero por su cacofonía entre zen e infernal, en función de tu estado pre-onírico; segundo porque si los pedazos de carne vienen cortados y rebozados en salsa de harina de arroz, chilis, miel y sésamo… no sé si como pollo o rana. Las brochetas de rana o las ranas descuartizadas y asadas al grill son más fácil de identificar. Odio comer rana local: son diminutas y te limitas a masticar huesos y quitarte pellejos de entre los dientes; además sus manitas parecen saludar desde tus palillo mientras te las acercas a la boca…

Evito usar ventilador en la medida de lo posible, los problemas se reducen a ruido e hipersensibilidad capilar. El aire mueve el vello corporal y el inconsciente susurra palabras como arañas, cucharachas salvajes y mosquitos mientras sueñas. No siempre es posible: el calor es axfisiante algunas noches.

Camiones chinos a toda velocidad y borrachos en moto volviendo a casa tras visitar algún burdel o a sus ‘miia noi’ (esposas pequeñas, literalmente; se refiere a amantes o segundas esposas en función del grupo étnico) completan el ‘cuadro’.

Escribo desde mi balcón. Enorme. Síndrome de Stendhal se llama. ¿Quién puede dormir cuando la noche le dedica un notturno?

Empieza la cuenta atrás para volver a casa(s)

8 August, 2010 (11:23) | Xanfarin.com | By Xan

Prácticamente todos los objetivos de este viaje (menos la semana de playa en un isla haciendo submarinismo, el soapy-massage con modelos-gemelas Thai y comer sashimi hasta vomitar) se han cumplido.

Mi Lao podría ser mucho mejor, pero para éso tendría que haber residido en Vientiane y haber tenido a mi profesora particular en modo intensivo. Algo que me propongo hacer en el futuro mientras espero por mi ‘carnet’ Lao y los permisos de investigación pertinentes.

En su lugar tengo una red social y la base de mi trabajo de campo organizadas. Tengo cristalino qué meter en mi maletas y qué no. Y más importante aún: soy plenamente consciente de lo que sé (lo útil/válido de todo lo que he aprendido en los últimos seis años) y de lo que necesito saber.

Hay una pregrunta básica previa a todo trabajo de campo: ¿Podrás vivir en condiciones extremas en un poblado perdido de ‘la mano de cualquier dios’ durante al menos un año?

Mi respuesta actual, es: Sin duda, y además disfrutándolo. Soy feliz como una lombriz :)

Añoro muchas cosas y personas, pero éso es algo que me pasará siempre, viva donde viva, hasta el final de mis días. Es uno de los gajes del oficio: sales de tu agujero hobbit y a partir de ahí empiezas a echar siempre algo(uien) de menos. Es un proceso que no tiene marcha atrás.

Dentro de unas semanas tendré barbacoas en el Canal de Münster y fiestas punk-rock, house etc. en fábricas estilo Bauhaus. Y en unas semanas más me iré de Riojas y pintxos por La Comarca y quizá pueda hacer surf en Mundaka y/o Zarautz. Ganas no faltan.

Estaré en Casa y añoraré mi Larb ngua gab kao niao, las BeerLao con hielo en la discoteca-burdel china y charlar sobre antropología sin tener que explicar conceptos ni dar explicaciones.

Estoy aquí y ahora. Y todo me va muy bien. Y soy muy feliz. Asquerosamente feliz. Contextualemte incompleto pero Feliz :)

Boun Khao Phansa 2010 in Luang Namtha

29 July, 2010 (10:24) | Photoposts | By Xan

Boun Khao Phansa marca el inicio del periodo que los monjes pasan meditando y estudiando en sus respectivos templos. Coincide con lo peor del monzón: lluvias incesantes y caminos llenos de barro. También es la época del año en la que la comida escasea y los espíritus están más hambrientos.

La festividad es sencilla: con el amanecer la gente se viste con sus mejores galas y acude al templo a llevar comida y objetos de primera necesidad a los monjes. Los monjes lo necesitarán para resistir sus meses de enclaustramiento. Desde arroz glutinoso, platos precocinados envueltos en hojas de platanero o sobres de café instantáneo a cepillos de dientes y dinero. Todo es bienvenido.

Las ofrendas incluyen como destinatarios a los monjes, los templos y a los espíritus guardianes de éstos. Es un día ideal para ‘hacer méritos’, mejorar el balance personal de karma (y el de terceros, incluyendo muertos, algo poco ‘ortodoxo’ pero habitual); dar y recibir. “Generosidad” (desde la antropología no es tal) percibida como una inversión en prosperidad y felicidad.

Las costumbres varían en función del templo: en unos los monjes caminan en fila india recibiendo ofrendas que cada pocos minutos son vertidas en sacos que portan los ayudantes, en otros las ofrendas se dejan en una mesa llena de boles mientras los monjes se dedican a bendecir a la gente de forma más pausada y los boles son vaciados sin pausa por los ayudantes. Meras cuestiones de estilo y forma.

Es una de mis festividades favoritas. La gente más tradicional cocina Kao tom, un tipo de arroz glutinoso mezclado con leche de coco y banana (en mi caso, mango), cuyas dosis, envueltas en hojas de platanero se regalan a familia, amigos y monjes. Es delicioso y recibirlo como regalo de gente que te aprecia (y se ha tomado la molestia de cocinarlo para ti) es una manera genial de empezar el día.

En Luang Namtha todo sucede en unas horas: amanece y dos o tres horas después la ceremonia está más o menos terminada. Los prolegómenos se iniciaron el día anterior con las familias preparando -comprando- las ofrendas y cocinando; el espíritu festivo permanecerá todo el día en forma de gente visitando a amigos y familiares luciendo sus trapos y buen humor :)

Las fotos fueron sacadas al alba, en pleno monzón: la luz era horrible y a mi lo que me apetecía era ser parte activa porque toda la gente Lao que conozco tomaba parte en la festividad en alguno de los templos. Sacar fotos y “hacer el falang” me distanciaba del evento. Creo que sirve para hacerse una idea. No hay fotos del Kao tom… me lo comí todo según me lo regalaron :p

Ofrendas a la entrada del nuevo templo en la montaña en Luang Namtha

Monjes en procesión recibiendo las ofrendas

Mesa de ofrendas, las recipientes son vaciados en sacos cada pocos minutos

Monje recibiendo ofrendas y repartiendo bendiciones a cambio

Monje recibiendo a su familia y las ofrendas de éstos en una ceremonia 'personal'

Ceremonia basi en la que pulseras de algodón -colores azafrán y amarillo en este día- son atadas a las muñecas a cambio de una ofrenda de dinero (voluntaria); las pulsera pueden ser recogidas para aquellos que no han podido asistir.

Una de las entradas a uno de los tempos de la región, abarrotados de gente durante este día

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