Localización: Aeropuerto de Santander
Vuelo: Santander-Weeze (Düsseldorf, Alemania)
Fecha: 27-12-2008 [Salida a las 21:25]
Vuelo cancelado por causas técnicas tras dos avisos de retraso (y una hora de espera sobre la estimación de salida).
[Pequeña acotación:
Mi vuelo Weeze-Santander fue puntual como un reloj y al aterrizar pusieron una grabación triunfal que se vanagloriaba de haber llegado justo a tiempo. Los paletos de siempe aplaudieron y hubo alegría y jolgorio durante al menos treinta segundos, hasta que empezó la tradicional y encarnizada lucha por no ser el último en abandonar el avión.
Me parece curioso que una empresa tenga grabaciones enlatadas para cuando llega puntual, lo que se supone es su “deber”. Si fuesen coherentes tendrían algo parecido -junto a unas disculpas- para cuando llegan tarde… o cancelan vuelos.]
Todo mi historia se inició hace meses cuando compré a un precio ridículo un viaje de ida y vuelta a “La Comarca” en el que mi maleta pagaba más dinero por volar del que pagaba “mi persona”.
Hablo de precio ridículo cuando me cuestan más dinero trenes, taxis, autobuses o la gasolina del coche al aeropuerto que el propio billete de avión. “Low cost” lo llaman y de subvenciones y aeropuertos perdidos de la mano de dios se alimenta.
Volaba de regreso a Alemania el sábado 27 de diciembre.
La facturación de equipaje fue una epopeya: Un solo mostrador para todos los pasajeros que, dado que viajamos en Navidad, iban cargados de maletas rebosantes de turrón y demás parafernalia atrofia arterias. El vuelo era “Low cost”, así que entiendo que ahorrasen en mostradores y personal.
El primer retraso del día llegó precisamente del cuello de botella generado por tener sólo un mostrador abierto para facturar a todos los pasajeros (parte del retraso lo “heredamos” del vuelo anterior que sufrió de males afines).
Pasar el control de seguridad fue fácil: Los turrones no se consideran armas de destrucción masiva y hoy en día hasta la abuela de la fabada asturiana sabe que no se puede viajar con “líquidos” o, por ejemplo, una guadaña. Aún así sigue soprendiendo cuanta gente es incapaz de calcular el volumen de 100ml de líquido en estado líquido.
La cola de embarque constituyó un nuevo ejemplo de darwinismo social o de cómo los buitres sin alas acaban los primeros de la fila a pesar de haber llegado los últimos. Cada día hay más “listos” haciendo el “listo” y más “tontos” con la tensión arterial por las nubes por soportarlos en silencio.
El retraso de facturación pasó su redundante factura y a la hora de volar aún estábamos esperando el “check in” de las últimas maletas.
Llegó el primer aviso de megafonía: Retraso por causas técnicas, 30′.
Llegó el segundo aviso de megafonía: Retraso por causas técnicas, 30′.
Llegó una señorita que, a educados gritos, nos confirmó lo que ya esperábamos: Vuelo cancelado por causas técnicas.
Dado que el aeropuerto de Santander es como de juguete (lo cierran después de Barrio Sésamo) y sólo volábamos nosotros, fue “fácil” organizar el caos.
Desde la oficina de Ryanair se nos informó que tendríamos otro vuelo a la mañana siguiente: Domingo 28-12-2008 a las 8:10.
Se nos aconsejó pedir un taxi, trasnochar en un hotel no muy caro y guardar todas las facturas.
Se nos ofrecieron hojas de reclamación y una dirección en Dublín a la que mandar las facturas y las reclamaciones.
Se nos aseguró que recibiríamos compensaciones (=indemnización máxima estipulada por vuelo cancelado: 250€).
En mi caso vinieron a buscarme en coche y pasé de hoteles porque no estaba seguro de querer volar a la mañana siguiente. Al menos no con el mismo avión, que ya he visto esta película muchas veces en la televisión y sé cómo acaba.
Llegados a este punto podríamos hablar de las circunstancias personales de mucha gente.
Gente con reservas de hotel y de coche en Alemania. Gente con amigos y familiares esperando por ellos en el gélido aeropuerto perdido de la mano de dios de Weeze (como era mi caso).
Gente que tenía entrevistas de trabajo en las que triunfar, bodas que celebrar, amantes con los que disfrutar de agradables sesiones de bondage, amigos y familia de los que abusar, exámenes de alemán… Gente, en definitiva, con todos sus planes truncados a última hora.
Estas cosas pasan.
Alabo la labor de Ryanair: Detectaron la avería, no la “obviaron” y aunque podrían haber lidiado mejor con la “crisis” (un fallo de relaciones públicas) no lo hicieron mal. Entiendo que el personal estaba agotado tras un eterno día de trabajo. Creo que la chica del mostrador de Ryanair estaba sentada directamente en un inodoro: No se levantó de su sitio en toda la tarde.
Lo malo de las “Low cost” es que una manera de abaratar gastos es pagar poco a poca gente.
Mi agradecimiento al equipo de Ryanair en Santander que supo mantener el tipo y la profesionalidad.
A las 6:10 del domingo estaba de nuevo en el aeropuerto dispuesto a repetir el proceso pese al riesgo de quedarme de nuevo en Santander.
Hubo retraso en la apertura del mostrador de facturación. De nuevo, sólo abrieron uno. Me (nos) obsequiaron con un cupón de 5€ para ser usado en la cafetería del aeropuerto.
Y volamos con retraso, pero volamos.
Ahora espero que Ryanair se haga cargo de los gastos ocasionados por la cancelación de su vuelo:
- Transporte (gasolina) extra en España y especialmente en Alemania (es lo malo de viajar desde aeropuertos perdidos de la mano de dios).
- Gastos en llamadas de teléfono en España y especialmente a Alemania para avisar de la cancelación y conseguir nuevo transporte.
- Extras del tipo dietas, autopistas y parkings aeropuerto.
En mi caso suman unos 200€. No cuento las compensaciones a los chóferes y/o acompañantes, ni mi tiempo ni las preocupaciones a los que se preocuparon.
Espero pacientemente la respuesta de Ryanair.
Entiendo que un avión se puede romper y que no pueden tener aviones de reserva para todos los vuelos.
Espero que ellos entiendan los perjuicios causados, asuman responsabilidad y me reembolsen cuanto menos el dinero perdido. No voy a pedir peras al “Low cost”.
Y me encantarían unas disculpas “personales”. Algo tan sencillo como un mail con una explicación de lo ocurrido, porque por ahora sólo sé que “algo técnico” generó una “motivo” de cancelación y yo he perdido doce preciosas horas de mi vida en idas, venidas y esperas.
Veremos que pasa.
A todos los que recomendé la línea Santander-Weeze Ryanair… mejor esperamos un poquito a ver como resuelven esta cuestión y cómo llevan sus vuelos en las próximas semanas.
Por cierto, vuelvo a estar en Alemania tras la estancia “relámpago”.