Pronóstico del tiempo: Mínimas -12, máximas -6

Posted in xanfarin.com on January 5th, 2009 by Xan

Para poder ir en bicicleta al examen bajé a las 7AM con una jarra llena de agua caliente a descongelar la bicicleta y el candado: Hace Frio.

Por la mañana todos los jubilados del barrio estaban super felices limpiando de nieve su porción de calle y echando sal para evitar futuras rupturas de cadera. Tras desinflar un poco las ruedas para no patinar en el hielo me fui tranquilamente a recorrer la ciudad antes del examen. El único peligro estaba en los bordillos de las aceras cubiertos por la nieve.

Todo muy zen: Nieve, cielos azules, jóvenes teutonas con la nariz roja, el lago helado, bicicletas, gente andando en bicicleta por el lago helado…

Todo ha sido perfecto escepto mi examen.

Hace un mes mis deseos consistían en pulir fallos, automatizar gramática e implantar en mi cerebro una estructura para “producir texto” donde el tema diese igual. El problema hace tiempo que dejó de ser el alemán: Lo es el tiempo para completar el examen.
Necesitas “saber” sin necesidad de “pensar”. No hay tiempo para correcciones y cada fallo resta puntos. Si logras alcanzar el nivel de respuesta automática, se acaban los problemas.

Mi media en el examen de prueba hace un mes fue 84% y entonces aún tenía algo más de tres semanas para preparar la metodología. Hoy esperaba pasar del 90% y librarme en el proceso del siempre “molesto” examen oral.

No ha habido suerte. Dos semanas en La Comarca, el vuelo cancelado con todas sus horas perdidas y la fiesta de Año Nuevo con resaca incluída han pasado factura.

Tras un año preparando un examen esperas cierta sensación de satisfacción al terminarlo. Por un lado barruntas un resultado acorde al tiempo y energías invertidos, por otro, tu ego necesita remuneración: Todos esos días encerrado en la biblioteca memorizando Funktionsverbgefüge, nominalizando y verbalizando tienen que sublimarse en un papel con sellos, firmas y logos oficiales. Al final, lo único que queda es un tanto por ciento.

Tras cuatro horas de examen mi ego ha salido bastante vapuleado y dudo mucho que el resultado refleje algo más allá de la pifia -obligada- que ha supuesto volverme a casa justo antes del examen.

Resultados en dos días.

Habrá gente llorando en los pasillos porque al suspender no les renuevan la visa y tendrán que regresar a su país (Georgia suele ser el destino más “lacrimógeno”) y no podrán estudiar en la universidad. Adios al “sueño alemán”.

Los que aprueben luego se darán la “bofetada” en el primer semestre en la universidad. Una cosa es ser “el mejor” en tu clase de inmigrantes y otra escribir exámenes o hacer una presentación delante de 200 nativos.

Lo dicho, dos días.

¡Feliz año nuevo!

Posted in xanfarin.com on January 2nd, 2009 by Xan

Nochevieja se salvó de milagro porque logré encontrar un Lidl abierto en el que comprar vituallas, cava y fuegos de artificio. Toda la ciudad estaba “muerta” a las 14:00.

Los fuegos artificiales, similares en poder destructivo al armamento reglamentario de algunos ejercitos guerrilleros, son básicos en la Nochevieja alemana. Todo el mundo sale a la calle antes del fin del año y empiezan las explosiones. Es im-presionante.

En mi caso aporté un “kit básico” de ocho cohetes que desde una botella de cava vacía como plataforma de lanzamiento iluminaron efectivamente nuestra porción de noche.

Tras hacer explotar todo lo que tenía mecha volvimos a casa a por más cava y nos fuimos de fiesta.

El día 1 de Enero lo he pasado durmiendo y recuperándome con la inestimable ayuda de “Appaloosa“, la largamente esperada “The Curious Case of Benjamin Button“, un par de litros de zumo de manzana y una comida que podría ser considerada la Rothschild de la grasaza.

Y ya es día 2.
Y tengo mi examen el día 5.
Y como me temía, pasar por La Comarca y celebrar Año Nuevo no me han ayudado en demasía a mejorar mi alemán.

Veremos que depara el futuro: Tras el día 8 de Enero mi vida es un lienzo vacío.

Feliz año nuevo 2009.

De cómo Ryanair canceló mi vuelo

Posted in xanfarin.com on December 29th, 2008 by Xan

Localización: Aeropuerto de Santander
Vuelo: Santander-Weeze (Düsseldorf, Alemania)
Fecha: 27-12-2008 [Salida a las 21:25]

Vuelo cancelado por causas técnicas tras dos avisos de retraso (y una hora de espera sobre la estimación de salida).

[Pequeña acotación:

Mi vuelo Weeze-Santander fue puntual como un reloj y al aterrizar pusieron una grabación triunfal que se vanagloriaba de haber llegado justo a tiempo. Los paletos de siempe aplaudieron y hubo alegría y jolgorio durante al menos treinta segundos, hasta que empezó la tradicional y encarnizada lucha por no ser el último en abandonar el avión.

Me parece curioso que una empresa tenga grabaciones enlatadas para cuando llega puntual, lo que se supone es su “deber”. Si fuesen coherentes tendrían algo parecido -junto a unas disculpas- para cuando llegan tarde… o cancelan vuelos.]

Todo mi historia se inició hace meses cuando compré a un precio ridículo un viaje de ida y vuelta a “La Comarca” en el que mi maleta pagaba más dinero por volar del que pagaba “mi persona”.

Hablo de precio ridículo cuando me cuestan más dinero trenes, taxis, autobuses o la gasolina del coche al aeropuerto que el propio billete de avión. “Low cost” lo llaman y de subvenciones y aeropuertos perdidos de la mano de dios se alimenta.

Volaba de regreso a Alemania el sábado 27 de diciembre.

La facturación de equipaje fue una epopeya: Un solo mostrador para todos los pasajeros que, dado que viajamos en Navidad, iban cargados de maletas rebosantes de turrón y demás parafernalia atrofia arterias. El vuelo era “Low cost”, así que entiendo que ahorrasen en mostradores y personal.

El primer retraso del día llegó precisamente del cuello de botella generado por tener sólo un mostrador abierto para facturar a todos los pasajeros (parte del retraso lo “heredamos” del vuelo anterior que sufrió de males afines).

Pasar el control de seguridad fue fácil: Los turrones no se consideran armas de destrucción masiva y hoy en día hasta la abuela de la fabada asturiana sabe que no se puede viajar con “líquidos” o, por ejemplo, una guadaña. Aún así sigue soprendiendo cuanta gente es incapaz de calcular el volumen de 100ml de líquido en estado líquido.

La cola de embarque constituyó un nuevo ejemplo de darwinismo social o de cómo los buitres sin alas acaban los primeros de la fila a pesar de haber llegado los últimos. Cada día hay más “listos” haciendo el “listo” y más “tontos” con la tensión arterial por las nubes por soportarlos en silencio.

El retraso de facturación pasó su redundante factura y a la hora de volar aún estábamos esperando el “check in” de las últimas maletas.

Llegó el primer aviso de megafonía: Retraso por causas técnicas, 30′.
Llegó el segundo aviso de megafonía: Retraso por causas técnicas, 30′.

Llegó una señorita que, a educados gritos, nos confirmó lo que ya esperábamos: Vuelo cancelado por causas técnicas.

Dado que el aeropuerto de Santander es como de juguete (lo cierran después de Barrio Sésamo) y sólo volábamos nosotros, fue “fácil” organizar el caos.

Desde la oficina de Ryanair se nos informó que tendríamos otro vuelo a la mañana siguiente: Domingo 28-12-2008 a las 8:10.

Se nos aconsejó pedir un taxi, trasnochar en un hotel no muy caro y guardar todas las facturas.
Se nos ofrecieron hojas de reclamación y una dirección en Dublín a la que mandar las facturas y las reclamaciones.
Se nos aseguró que recibiríamos compensaciones (=indemnización máxima estipulada por vuelo cancelado: 250€).

En mi caso vinieron a buscarme en coche y pasé de hoteles porque no estaba seguro de querer volar a la mañana siguiente. Al menos no con el mismo avión, que ya he visto esta película muchas veces en la televisión y sé cómo acaba.

Llegados a este punto podríamos hablar de las circunstancias personales de mucha gente.
Gente con reservas de hotel y de coche en Alemania. Gente con amigos y familiares esperando por ellos en el gélido aeropuerto perdido de la mano de dios de Weeze (como era mi caso).

Gente que tenía entrevistas de trabajo en las que triunfar, bodas que celebrar, amantes con los que disfrutar de agradables sesiones de bondage, amigos y familia de los que abusar, exámenes de alemán… Gente, en definitiva, con todos sus planes truncados a última hora.

Estas cosas pasan.

Alabo la labor de Ryanair: Detectaron la avería, no la “obviaron” y aunque podrían haber lidiado mejor con la “crisis” (un fallo de relaciones públicas) no lo hicieron mal. Entiendo que el personal estaba agotado tras un eterno día de trabajo. Creo que la chica del mostrador de Ryanair estaba sentada directamente en un inodoro: No se levantó de su sitio en toda la tarde.

Lo malo de las “Low cost” es que una manera de abaratar gastos es pagar poco a poca gente.
Mi agradecimiento al equipo de Ryanair en Santander que supo mantener el tipo y la profesionalidad.

A las 6:10 del domingo estaba de nuevo en el aeropuerto dispuesto a repetir el proceso pese al riesgo de quedarme de nuevo en Santander.

Hubo retraso en la apertura del mostrador de facturación. De nuevo, sólo abrieron uno. Me (nos) obsequiaron con un cupón de 5€ para ser usado en la cafetería del aeropuerto.

Y volamos con retraso, pero volamos.

Ahora espero que Ryanair se haga cargo de los gastos ocasionados por la cancelación de su vuelo:

- Transporte (gasolina) extra en España y especialmente en Alemania (es lo malo de viajar desde aeropuertos perdidos de la mano de dios).
- Gastos en llamadas de teléfono en España y especialmente a Alemania para avisar de la cancelación y conseguir nuevo transporte.
- Extras del tipo dietas, autopistas y parkings aeropuerto.

En mi caso suman unos 200€. No cuento las compensaciones a los chóferes y/o acompañantes, ni mi tiempo ni las preocupaciones a los que se preocuparon.

Espero pacientemente la respuesta de Ryanair.

Entiendo que un avión se puede romper y que no pueden tener aviones de reserva para todos los vuelos.

Espero que ellos entiendan los perjuicios causados, asuman responsabilidad y me reembolsen cuanto menos el dinero perdido. No voy a pedir peras al “Low cost”.

Y me encantarían unas disculpas “personales”. Algo tan sencillo como un mail con una explicación de lo ocurrido, porque por ahora sólo sé que “algo técnico” generó una “motivo” de cancelación y yo he perdido doce preciosas horas de mi vida en idas, venidas y esperas.

Veremos que pasa.

A todos los que recomendé la línea Santander-Weeze Ryanair… mejor esperamos un poquito a ver como resuelven esta cuestión y cómo llevan sus vuelos en las próximas semanas.

Por cierto, vuelvo a estar en Alemania tras la estancia “relámpago”.