:: HISTORIA DE LAS HOGUERAS Y LAS MIRADAS

Esta noche mi gata me ha contado un cuento. O tal vez lo soñó para mi.
A veces los sueños de los gatos hacen tanto ruido que se cuelan en los tuyos.
Dicen que cualquiera que esté dispuesto a creerse lo que dice un gato, merece todo lo que le pueda ocurrir.

Si hablamos de una gata hay que repetir el dicho dos veces para que nadie tenga sorpresas.
Miau.
Hablaba de una antigua tribu de Papúa que una noche de tanto mirar al fuego de sus hogueras aprendió el secreto de mirar verdaderamente a los ojos.
Es un secreto que muy pocos comparten.

Mirar a alguien y ver quien se oculta tras la mirada es un don de gran poder.
Puedes ver la oscuridad de su corazón, el brillo de su alma... o que como en muchos casos ultimamente, no hay practicamente nada... :DPronto aprendieron que mientras dormían las sombras de las noche entraban en sus mentes.
Y allí se hacían fuertes.

Cuando despertaban cada mañana se dedicaban a mirarse los unos a los otros. Fijamente.
Y aquí y allá se percibían ojos vacuos de sombras que aún no eran amas de su nuevo siervo, u ojos brillantes de completos amos. Con el tiempo dejaron de dormir.

Y enfermaron. Y algunos murieron. Y otros se fueron.Mi gata dice que fue un gato quien les enseñó a dormir al modo de los gatos. De forma que nada pudiese colarse entre tus sueños. Soñar con la mente despierta. Parece fácil.

Hace siglos que los hombres gato se extinguieron, pero esa es otra historia que una promesa ata a un futuro sueño.

Ahora sé porqué mi gata Morgana siempre me mira tanto. Sobre todo cuando me despierto y ella está a mi lado. Esperando. Acechando.

Anoche me enseño a mirar como lo hacen los gatos.
No te enfades si mis ojos se pierden en los tuyos. O si después de hacerlo sin decirte adios me marcho.

La historia tiene que ser cierta.
Me la contó una gata a la que se la había contado un gato.