Agotado
Ayer fue un día genial hasta las 19:30.
Acabé muerto después de perderme durante horas por las colinas de Bielefeld. Hay un punto en el que la adrenalina descontrola todo lo demás y nunca sabes hasta que punto estás ‘pasándote’. Bueno. Lo descubres al día siguiente, cuando intentas levantarte de la cama y las abdominales no te lo permiten. Así que te giras y dejas que la inercia te saque de la cama. Y al levantarte te das cuenta de que tus piernas están un poco más grandes que ayer. Y pesadas. Y que no puedes respirar bien porque al intentar llenarte de aire, algo en tu pecho duele. Y te tambaleas al andar, y al intentar controlar los movimientos… sip, duele más.
Además, generalmente estás lleno de cortes, algún hematoma, y en cierta forma es como un día post-party: según sientes dolor vas recordando con qué y cómo te golpeaste.
Ayer por la mañana, a los 25′ minutos de empezar -justo después de subir al castillo de Bielefeld- rompí la dinamo al golpearla contra una rama rota de un árbol. Era ella o yo. Así que me quedé sin luces. El día continuó conmigo subiendo colinas y cayéndome bajándolas. Las ruedas nuevas son increíbles.
A las 19:00 decidí buscar el pueblo con estación de trenes más cercano. Y ahí empezó el infierno.
Hay tres normas básica con los trenes alemanes. Son un poco como los Gremlins.
- Intenta no usarlos los fines de semana… los 80 millones de hormigas salen del hormiguero, sobretodo si brilla el sol.
- Intenta no usarlos después de las 19:00 (muchas rutas dejan de funcionar y la frecuencia disminuye Mucho… los alemanes siguen los ciclos solares, haz lo mismo).
- Nunca planifiques enlaces esperando que los trenes sean puntuales. Uno de cada tres no lo es, y ése, casi siempre es el tuyo.
Era domingo, mi tren llegaba a las 20:09 y tenía dos enlaces.
El tren llegó con 15 minutos de retraso. Sólo nos llevó dos estaciones, y tuvimos que cambiar de tren. Retraso. Ese tren nos acercó una estación más y se paró. Por megafonía nos dijeron que un autobus nos llevaría al final del recorrido. Mucho más retraso.
Eran sólo 11 km. hasta la estación final central; el autobus tardó 45′ en recorrerlos.
Un trayecto que normalmente te roba 35′ pasó a protagonizar DOS horas de mi vida.
Como resultado perdí el último tren directo a casa… por lo que tuve que coger un tren a OTRA ciudad que luego me permitiría desde allí volver a casa.
Ese tren llegó con 15′ de retraso. Y me llevo a una ciudad enlace en la que tuve que esperar 20′ por un tren que además llegó media hora tarde. Ese tren me llevó a casa.
Desde las 19:30, que llegué a la primera estación, hasta la 1AM en la que pude decir estoy en casa. Para un trayecto que en coche te cuesta 50′ y en tren ‘normal’ 1h24′. El infierno.
Para mayor inri, no sé exactamente porqué motivo a algunos alemanes les encanta ocupar los sitios dedicados a las bicicletas, la gente con silla de ruedas y los carritos de niño.
Tienes un tren ENORME. Y siempre hay algún necio/a -de hecho siempre son varios- que ocupan la única parte -vagón- del tren en la que puedes dejar tu bici.
Eso implica que tú vas de pie, sujetando tu bici en mitad del pasillo. Ayer sólo puede dejar mi bici en su sitio UNA vez… y fueron muchos trenes. Panda de asociales.
Al llegar a casa me cebé a proteína y vitaminas para poder despertarme en condiciones hoy.
Luego pasé unas horas peleándome con una aplicacion PHP residente en servidor. Tiene que funcionar -funciona- con una base de datos MySQL, subiendo archivos zip con imágenes raw, generando carpetas para esas imágenes, recortándolas al tamaño que se le diga y generando archivos XML para poder llamarlas desde una aplicación flash de tipo slideshow. Lalala.
A las 5:00 me fui a dormir. Despues de cebarte con carnaza… es un suicidio onírico meterte en la cama. Las cinco eran una hora prudencial para dormirme sin riesgo a tener pesadillas pantragruélicas.
Mi día de hoy ha empezado a las 9:00
Y va a ser lento y muy tranquilo. Solucionar papeleo doctoral y pasarme el día trabajando con soluciones servidor, fotografía, y nuevo vocabulario alemán. Yujú!
Después de un día como el de ayer, me encanta estar en casa.
