Archive for November, 2006

Doctorados en Alemania

Posted in Doctorado/s on November 7th, 2006 by Xan

Un doctorado en Alemania es algo que da bastante estatus social. A diferencia de otros países donde los doctorados son una excusa para poner un Dr. delante de tu nombre y pagando lo suficiente o escribiendo alguna memez los obtienes sin mayor esfuerzo, aquí, dado que son sufragados por el estado y no hay universidades privadas, la única manera de ser ‘doctor’ es ser Bueno (el mejor) en algo, o ser bueno Y tener un buen projecto.

La base de todo doctorado, que es ser un aporte interesante, novedoso y original, aquí se cumple generalmente. El sistema se encarga de hacer una selección natural de doctorandos: sólo hay dos maneras de “enrolarte”.

  1. Tu profesor te elige y se convierte en tu tutor y mentor. Rollito ‘jedi’ y ‘escuelas clásicas de pensamiento’. Es el mejor sistema -cuando funciona bien- para muchos tipos de doctorado. En estos casos, cuando los años pasan, en tu biografía aparece un “entrenado por Dr. Prof. X”. Que depende quien sea ese Dr. Prof. X, mola. Como tu nombre y tu tesis afectará al estatus y nombre de tu tutor… el filtrado es exhaustivo. Simbiosis. No eligen a nadie que no vaya a mejorar su estatus académico. Si no tienes ‘potencial’… estás muerto académicamente hablando.
  2. Un grupo de investigación subvencionado por el estado selecciona a los mejores candidatos -nivel internacional- para formar parte de un grupo de trabajo. Cada doctorado tiene un “tema” que resolver, y cada doctorando se especializa en un aspecto de ese tema. Al final, el grupo genera unas 15 tesis doctorales sobre ese tema guiados por un grupo de expertos. Lo bueno de esto es que como el estado sólo invierte en lo que va a usar después -en teoría- tras doctorarte tienes aseguradas puertas abiertas.

Yo estoy metido en el modo master jedi-padawan. Yo elegí a mi tutor porque es el mejor en su campo, una simple conversación con él es capaz de generar Muchísimas preguntas en mi cerebro. Y él me eligió a mí porque llamé lo suficiente su atención para ello.

La manera de trabajar es muy diferente al resto del mundo. No hay clases, no hay deadlines, no hay “nada”.

Sólo tú y tu tesis. El campo está abierto, tienes todos los medios y puedes hacer lo que quieras. La responsabilidad recae totalmente sobre tus hombros. Nadie te dice qué tienes que hacer, pero el sistema te ayuda a hacerlo. Por eso es tan difícil que te eligan… un doctorando en Alemania es alguien que sabe qué quiere hacer, y sólo necesita ayuda con el cómo y un dónde hacerlo.

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Mi reunión de hoy, como todas, la he preparado con dos horas de antelación. Es la única manera de tener control sobre ellas.

Ha consistido, para empezar, en decidir a quién debería leer durante las dos próximas semanas. Tenemos un problema: yo siento que no sé nada y que hay demasiadas cosas que no entiendo del todo. Mi supervisor cree que he leído demasiado y que mi tesis doctoral ya debería estar medio escrita y yo viviendo en Asia haciendo trabajo de campo.

Aunque lo había pospuesto porque será MUY absorbente, empiezo a trabajar con la ‘escuela francesa’ de Michel Aglietta y André Orléan. Leer en francés es lento, y además necesito traducir a inglés académico las ideas importantes para mis notas. Su libro “La monnaie souveraine” es básico. Y muy muy bueno. Significa meterme en un ‘mundo nuevo’ de autores e ideas. ‘Exchange’, ‘dinero’, y sociedades ‘no-moneterias’. Ains.

Generalmente con un libro como ‘consejo’ es suficiente. En antropología, a este nivel, los libros son mayormente compilaciones de ensayos escritos por expertos en el tema. Cada ensayo contiene su propia bibliografía. Eso significa que un libro no está escrito por “alguien”, sino que ese “alguien” ha escrito un ensayo y ha seleccionado a otros autores maestros en su línea de pensamiento y centrados en el mismo tema o etnias.

De un libro accedes a una docena de autores automáticamente. De cada autor, generalmente, necesitas al menos dos o tres de sus fuentes conceptuales. Al final, por cada “libro recomendado” tienes que leerte una docena más de libros, y al menos 50 ensayos (ya no me molesto en leer artículos).

“Leer” significa tomar notas, jerarquizar las ideas, almacenar las citas por autor-año-página, y escanear-fotocopiar-macrofotografiar las partes más “jugosas”. Trabajo que te mantiene ocupado hasta tu próxima cita. En mi caso, dos semanas.

Hemos acordado que este año me puedo dedicar a mejorar mi alemán, pero el año que viene (Winter Semester 2007) tendré que empezar con el chino -mandarín- en plan “Serio”. Necesito chino a nivel conversacional para mi trabajo de campo -que implica irme a vivir al menos un año al sur de China-.

Tengo un semestre de plazo para decidirme por un grupo étnico en el que centrarme. La región -Norte de Laos, Tailandia, Vietnam y Sur de China- es ENORME. Quiero un grupo que me “llene” y con el que quiera pasarme viviendo al menos un año de mi vida. Es una decisión muy importante.

Sé que va a ser una etnia china, que hable mandarín. Estoy HARTO de las lenguas minoritarías. Y los nacionalismos ya me producen hurticaria.

Me toca “rodearme” de chamanes, chi, artes marciales, redes sociales, sistemas económicos vinculados a sistemas cosmogónicos, culto a los antepasados, espiritus, karma, casas de madera preciosas, y comida rica.

Tengo una presentación sobre mi tesis doctoral en un colloquium para profesores y doctorandos dentro de dos semanas. Y como puedo asistir a TODAS las clases que quiera de la universidad, toca asistir a clases sobre temas freaks, en alemán.

Esa ha sido mi reunión de 20′. Siempre son como un exámen. Agotan. Sales de ellas y necesitas sentarte durante dos horas. Y tomar notas antes de que todas las ideas nuevas, toda la magia despertada, desaparezca dominada por tu propia mediocridad intelectual.

Elegí a mi supervisor porque es como una bujía intelectual que hace que tu cerebro implosione y se llene de ideas.

Si mi facultad tuviese dinero y más gente como él, podría quedarme una temporada muy larga por aquí. Una lástima.

Hanoi Xan

Posted in Personal on November 4th, 2006 by Xan

Hanoi Xan es un malo de comic. Un gallifante para quien lo conozca sin googlelizarlo… lalala
Hanoi Xan, como muchos malosos, eligió ser malo. ¿Libre albedrío?

La mayoría de la gente no es ni buena ni mala. Socialización, consciencia, cultura e inteligencia hacen que la mayoría de la gente ni siquiera se plantee o se pueda plantear cómo desean ser. Son buenos o malos sobre la marcha; nunca en estado puro… es un zig-zag existencial.
A veces, se tiene la opción clara de elegir. Saber qué está bien y qué está mal, y tener la capacidad real de quedarse con cualquiera de las dos opciones. Elección en frío, sabiendo las consecuencias, comprendiendo el hecho de estar eligiendo y definiéndose uno en el proceso. Puedo ayudarte, dejarte existir o puedo hundirte.
Muchas de las personas que consideramos “buenas” son egoístas que tienen la suerte de que lo que les hace felices está socialmente bien visto. Muchas de las personas “malas” están condicionadas para serlo. La genética juega a veces con cartas marcadas y es difícil escapar a nuestro destino cuando está escrito en nuestra helicoide.

Cuando puedes elegir, ¿Por qué elegir una opción y no otra? Si no va a haber consecuencias negativas a nivel personal (justicia, represalias, escarnio público, deshonra…escalada de violencia), ¿Por qué no dar rienda suelta al rencor, la ira, el odio, o la venganza? Desde la antropología, no creo en el acto bondadoso per se. Todo regalo tiene un precio; sin embargo, el mal puede ser gratuito.

Si fuese posible pulsar un botón desde la seguridad de un sofá en casa y afectar negativamente a alguien en secreto… ¿Podrías resistirte? Un muñeco vudú ‘operativo’, real, y personalizable: escribes en él el nombre de una persona, clavas un alfiler… y algo malo le sucede. Hay quienes ofrecen este servicio u otros similares a gente lo suficientemente crédula y enferma para pagarlos. De hecho, hay quien te rompe las piernas directamente por un módico precio. Algunos incluso gratis. Y algunos incluso disfrutándolo.

Hay una respuesta que no me gusta, pero no encuentro ninguna mejor: Apenas hay libertad. Hay acciones, hay intercambio y hay contexto. Y una pausa en la que tu yo más íntimo es examinado. Tus respuestas definen quién eres.
El enfermo y el ignorante actúan según su enfermedad, su ignorancia, y su naturaleza les permiten y dictan. Hay pocas opciones cuando tus instintos, tu genética o tu estupidez son más fuertes que tu razón. Legalmente hablando, los eximentes dan mucho juego.

¿Cómo actuar mal cuando sabes lo que sucederá realmente? La empatía y la consciencia no deberían dejar otra opción que actuar de la mejor manera posible. Puedo elegir algo tan sencillo como matar o no una araña. En Tailandia eran venenosas y Anchovy alérgica. Aquí son inocuas, pero ‘La Chica de la Habitación Naranja’ les tiene fobia. Cada vez puedo elegir. O más bien no.

Hanoi Xan no es malo. Lo dibujaron así. Actúa acorde a su naturaleza, y se limita a seguir el guión: Es un personaje de comic.

¿Qué excusa tienes tú?

Problemas

Posted in Personal on November 3rd, 2006 by Xan

Clasificar los problemas es importante. Si los colocas en el “cajón” correcto, muchas veces empiezan a dejar de serlo. A veces es una mera cuestión de percepción. A veces te dan ganas de estar “insured by Mafia: you hit me, we hit you”.
Los problemas deberían clasificarse por su solución: (1) directa, cuando no dependemos de nadie para resolverlos; (2) indirecta, cuando la solución afecta a otros y estamos vinculados o dependientes de ellos; y (3) irresolubles, cuando no la tienen, y hay asumir la realidad -o el pasado-.

Casi siempre somos responsables de nuestras vidas, y casi siempre somos la solución a nuestros problemas. Es muy duro saberse responsable. Y esos “casi” a veces dan ganas de irse de vacaciones para no volver.
Algunas personas para sentirse mejor necesitan que otras personas se sientan peor. La gente prefiere juzgarte, porque la posición de juez les pone por encima de los demás temporalmente. O criticarte, que es mucho más fácil que hacer de modelo… por eso en general hay tantos críticos y tan pocas cosas buenas.
No se puede cambiar la historia, si se tiene conciencia (un bien que empieza a escasear hoy en día) es mejor intentar actuar siempre de forma “correcta” que luego mirar el pasado y querer cambiarlo.
Tengo algunos problemas. Algunos con P.
Algunos atados a errores cometidos. Errores por ignorancia a veces, por el lado oscuro de la fuerza -que tira con fuerza- otros. También hay causas externas, de todo haylo.
1.- Una señora de 90 años que vive en un edificio restaurado de casi 200 en el casco medieval de mi ciudad es la responsable de que mi situación económica esté como está: Mal. En pleno siglo XXI esta señora aún se bañaba -es un decir- usando baldes de agua calentados en su cocina. Inundando mi casa que estaba justo debajo de la suya en el proceso. Ella ha sido mi Problema hasta que mis abogados, dos peritos, y varios trabajadores sociales la han convencido de las bondades de construirse un baño moderno como auto-regalo de cumpleaños. Aún tengo un juicio pendiente por los destrozos y las pérdidas de alquiler. La solución de este problema a implicado a unas 40 personas de cuatro ciudades diferentes, un banco, dos compañías de seguros, varios abogados, una empresa constructora, a la Cámara de la Propiedad y muy a pesar mio, a mi familia. Un año de problema que aún colea. Un año de problema que me ha desgastado muchísimo. Al menos la anciana tiene ahora un baño sufragado por el estado -tenía subvenciones por el rollo histórico y su edad y blah blah blah- y su compañía de seguros le cubre los gastos -no todos- por haberme amargado la vida. No todo iba a ser malo.
2.- Tres psicópatas han hecho que los últimos seis meses en ‘La Habitación Azul’ hayan sido ‘intensos’. Dos de ellos vivían aquí, y el otro se ha sumado vía tálamo al grupo. Hay cosas que deberían avisarse con antelación. Goteras en el techo, radiadores que no funcionan, esquizofrenia.
Uno se marchó tras asegurarse de que nadie se acordaría de él ni le echaría de menos; cuando cambias de país como de calcetines, es común convertirte en alguien -algo- así. Te protege de echar de menos a las personas que dejas atrás. No fue el primero, ni será el último. Le deseo futura consciencia y felicidad. Uno menos, y sólo quedaron dos.
Los otros dos se aburren y ya no se toman las pastillas de colores porque se sienten bien. Sentirse bien y estar bien no tienen porqué ser sinónimos. Con algunas enfermedades, ser conscientes de estar enfermos es parte de la cura.
Si se trata de desórdenes de la personalidad, esto es aún más importante. Nunca te curas del todo, porque tu personalidad crece contigo y cambia y se adapta. Nadie está “sano” todo el tiempo. Algunos no lo estamos nunca.
Este problema, si no degenera en portada de “sucesos” se solucionará con el tiempo. Los abogados no solucionan las cosas porque sean hábiles, las solucionan porque son caros. Después de pagar las costas de un juicio, la gente se vuelve mucho más previsora y dialogante.

Espero sinceramente que los dos últimos se casen. Y vivan juntos el resto de sus vidas. Les deseo una vida larga. Muy larga.

3.- Las ‘humanidades’ se hunden. Mi facultad es un desastre creciente. Estoy convencido de que de alguna manera los intelectuales de este mundo han descubierto la manera de escapar a un universo paralelo lleno de ardorosas colegialas japonesas y árboles frutales que dan sushi y helados; un lugar donde siempre brilla el sol y nadie intenta amargarte la vida. Aquí sólo se han quedado los profesores suplentes, que son sólo profesores porque la nota de corte no les permitió ser animadoras de water-rugby.

El futuro es un mundo mediocre lleno de gente uniformada con ropa de franquicia, soñando con fama efímera y belleza siliconada. Es triste que la universidad más interesante sea la de Harry Potter.

No se hacen muchos doctorados a lo largo de una vida. Hay que asegurarse de que ése que se hace es “el doctorado”. Después de cuatro años viviendo en un invernadero intelectual, será aún más difícil sobrevivir en el inframundo que se está gestando ahí fuera.

La solución es (1) marcharme a un país que no esté en crisis donde me quieran -academicamente hablando- o (2) esperar un comodín.

4.- Estoy Cansado. Vitalmente hablando. Estar cansado hace que no quiera hacer cosas. Que no tenga energías para meterme en cruzadas absurdas. Que el clima me tenga encerrado en casa y nuble mis pensamientos. Y me haya vuelto un pedigüeño emocional y necesite de abrazos.

Uno de los muchos motivos por los que esta vez he disfrutado tanto de ‘casa’ es que allí, por comparación, todo resulta increíblemente más Fácil.

El esfuerzo dedicado a solucionar mi vida, hace que no me queden energías ni tiempo para hacer las cosas que me gustan. Para dar rienda suelta a pensamientos felices.

Vivir en un mundo mediocre hace que se tengan sueños mediocres. Y en mi caso, que ahora mismo ni siquiera me apetezca soñar, sólo sentarme y buscar un mando a distancia con un botón que diga matarmatarmatarmatar.

Por lo demás bien, gracias.