Navidad en Alemania, I
Añadidos a mi vida navideña desde que estoy en Alemania:
- “Eiswein”. Literalmente “vino helado”. No es exactamente navideño… pero lo incluyo. La primera botella de este año la consumimos el sábado pasado. Cosecha del 2004. 6€ por una botella preciosa de medio litro de un vino blanco, muy afrutado y muy dulce. 8.5º de alcohol. El eiswein se hace a partir de uvas congeladas… por eso es TAN especial. De una helada invernal que destruye tu cosecha, creas una joya para el paladar.
El “eiswein” tiene una breve historia -unos 200 años- como producto. Sencillamente un productor de vino decidió hacer vino con las uvas congeladas en vez de convertirlas en alcohol puro por destilación. Como resultado obtuvo un vino muy puro y muy dulce. El vino dulce es muy típico en centro Europa, pero el “eiswein” es una delicatessen por definición propia. Poco a poco invade mercados, aunque aún no ha dejado de ser una “joya” desconocida para el gran público.
Si sabes como se cosecha la uva… imagina el proceso en invierno a varios grados bajo cero. Este vino es “oro embotellado” por muchos motivos. Es como beber destilado de invierno. Generalmente se toma como postre o vino de “conversaciones”. Altamente recomendable.
- “Adventskalender”. Literalmente “calendario de adviento”. Alguien a quien le importas -o tú mismo como regalo- te regala un típico “Adventskalender”, que consiste en una estructura (normalmente una caja con compartimentos ocultos, pero a veces sencillamente bolsitas de tela numeradas…) que contiene 24 regalos o sorpresas. La moda y la falta de tiempo han convertido la idea en una enorme caja de bombones con 24 compartimentos numerados del 1 al 24.
Tradicionalmente el 1 de Diciembre abres la casilla con el número uno y obtienes tu “regalo”. Cada día hasta el 24 de Diciembre se hace lo mismo. Después llegan los regalos de Navidad… Todo es un divertido prolegómeno para generar ansiedad.
Recibí el mio ha tiempo, y desde entonces tengo mi ración diaria de chocolate. Cada día rompo el sello de cartón que me separa de una moneda de chocolate.
Hay un viejo dicho alemán referido a las cajas de cerveza de .33cl que dice: “24 cervezas, 24 días. No es casualidad”. Para muchos, una caja de cervezas sirve como calendario de adviento perfecto.
- Lebkuchen (galletas de jengibre). Muy muy típico alemán. El jengibre se usa muchísimo en la cocina (me encantan las “tiras” de jengibre azucarado envueltas en chocolate que toman los abuelos alemanes para “descongestionar” sus gargantas). Es típico hacer galletas con forma de corazón y mensajes escritos. Y pastas. Y muñecos…
Hay puestos especializados por todas partes en Navidad.
Más información aquí. Receta inmejorable aquí. Yo compro éstas. Y hay versiones mucho mas freak.
- Glühwein. “Vino caliente (especiado)”. Imprescindible en Navidad-Invierno. Hay puestos en todas las calles de los centros de las ciudades de centro Europa. Las recetas varían, pero suelen incluir siempre una base de vino tinto al que se añaden especias, frutas, y quizás algún licor.
A día de hoy viene embotellado - incluso en cómodos y apilables “tetrapacks”- y sólo es necesario calentarlo en una cazuela. Otra opción es usar un vino barato normal y añadir una bolsita de preparado de especias. Personalmente me decanto por la última opción o por supuesto acudir a uno de los puestos de los mercados navideños. Los precios son de barco pirata, pero la atmósfera es única.
La receta es sencilla. (similar al Glögg sueco y demás afines nórdicos).
- “Feuerzangenbowle”. “Ponche de lenguas de fuego” o “ponche quemado”. Bebida de Navidad en la que un cono de azúcar se quema sobre una bebida más o menos alcohólica -vino con especias y algún licor-, que se sirve muy caliente en una taza tradicional.
Es complicado de hacer en casa, y a la vez MUY divertido. Se acompaña de juegos absurdios y amigos.
Se sirve y se consume típicamente en los mercados navideños. Estando a menos varios grados bajo cero, tener algo que quema en las manos se agradece. Si además ese algo tiene mucho alcohol, está muy caliente y tiene un sabor delicioso… se convierte en algo perfecto.
Los puestos de “Feuerzangenbowle” y “Glühwein” son una parada obligada -supervivencia en invierno- en la ruta de compras navideñas de puesto en puesto en los mercados tradicionales.
Más información aquí. Y ésta es la receta.
También es una película de culto de las muchas que se ven en Navidad: Die Feurzangenbowle, 1944.
- Stollen. Lo traduzco como “El ladrillo”. Es un postre típico alemán. Con azúcar suficiente como para asesinar a un diabético 200 veces. Es una de esas cosas que pones en la mesa acompañando al café en el “típico café alemán”.
Sienta como un ladrillo en el estómago. Y al igual que el Polonio, debe de ser radiactivo, las personas que entren en contacto contigo después de haber comido unas porciones, sufrirán subidas de sus niveles de azúcar mera cercanía.
Para saber más y poder perpetrarlo en casa.
Más cosas otro día.