Post-Xmas
Posted in xanfarin.com on December 27th, 2006 by XanEntiendo perfectamente porqué en el pasado los alemanes eran como osos.
Ahora comen MUY POCO. Vale que en La Comarca si no hay tres platos uno no se sienta a la mesa, pero en Alemania es muy curioso: Toda la comida de Navidad equivaldría a un plato de la cena de Navidad en mi casa.
El día 24 tuvimos una comida similar, y una cena informal (aquí no se “cena”) pero con velas. Sencillamente todo muy diferente. En mi memoria tengo a la abuela acabando cerveza tras cerveza… Alemania.
Como toda la vida transcurre entre tres habitaciones y el máximo ejercicio que haces durante dos días es subir y bajar un nivel de escaleras… la poca comida se convierte en “barriga cervecera” a ojos vista. Y eso que se cocinó SIN las tradicionales salsas. Me imagino que podría pasar con el “menú” de todo+carne+pescado+turrones de Navidad de mi casa y estas costumbres… cielos.
Jugamos a una variación del tradicional parchís (que ganó la abuela…) en la que te pasas el día comiendo fichas o siendo comido, y en la que se juega hasta que TODO el mundo termina, de forma que queda muy claro quien gana y quien pierde.
El tema regalos de lo más ritual: en ronda familiar, un regalo por persona y vez. El momento místico llegó cuando al padre de La Chica de la Habitación Naranja dijo que iba a abrir su regalo y empezó a beberse su caja de 20 cervezas.
A mis regalos auto-indulgentes he de sumar muchas más cosas.
Una surrealista: un calentador de agua para viaje -no tenía ni idea de que existiesen- que me hizo preguntarme ¿Qué es esto? La respuesta vino con una encuadernación de notas detalladas para un viaje. Opciones turísticas, información sobre bosques y mar, horarios de trenes, rutas de bicicleta y una largo etcétera que constituía mi regalo:
- Una semana de escapada al Mar del Norte con excursiones freaks a Bremen y Bremenhaven, en Enero.
Es importante que sea Enero… en esas fechas hará un año del impresionante viaje a Ost-Friesland, y de paso tendremos varios grados bajo cero; muy importante para que tu cara se conserve siempre joven. Uno pide sol y mar… y el Diablo se los da en el Mar del Norte. Lalalalala.
ME ENCANTA el regalo. Así que dentro de unas semanas me escaparé al frío norte.
Además del calentador de agua para viajes, marca ACME, tengo más cosas “típicas” que sumar a mi colección.
- Una botella de vino “Beerenrauslese” -abreviado BA-, de 15 años. Tengo unas ganas increíbles de abrirla, es el único vino “raro” que creo que me faltaba por probar en Alemania. Es dulce, es de postre, y está hecho de uvas que recogieron la luz del sol hace más de quince años para que yo pueda bebérmela en una copa de cristal. Mola.
- Un kit “Ostfreesische överlebensdoes” de tee. Que es básicamente té de las islas de Ostfriesland (norte de Alemania) junto con un kit compuesto por azúcar de roca del Norte (kluntje), un filtro para hacer el té y una botella de ron.
- Algo de ropa extraña con agujeros para meter los pulgares y bolsillo especial para el mp3 player.
Y una una bolsa entera llena de cajas de chocolate relleno de licor, sekt -=cava- y otras cosas de comer… Ains. Comida deliciosa es el mejor regalo del mundo, lo he dicho siempre.
Bueno, una mezcla de comida -regalo de corta duración- plus algo que dure mucho es aún mejor. Como por ejemplo un viaje a un sitio donde se coma muy bien… El recuerdo es para siempre y la comida será rica-rica y con fundamento. Sip.
Corolario: Si alguien te quiere de verdad, te regala cosas ricas, Y, un viaje a un sitio bonito donde comerlas.
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Nota mental: a diferencia del inglés, el alemán con el alcohol se vuelve impracticable. Jamás jamás jamás tengas una conversación sobre sindicatos, minas de la Cuenca del Ruhr e importación de carbón de África, en alemán, después de haber bebido varias botellas de champán.