Puesta al día

Seguimos con la búsqueda de nueva compañera de piso.  Algo complejo.  Complejo porque será la nueva neurótica con la que  vamos a compartir vida durante los próximos tiempos. A estas alturas de la película, doy por supuesto que vamos a acabar viviendo con otra psicópata.

La única diferencia entre una persona normal y un psicópata, es que a la primera no la conoces. Los segundos afloran siguiendo las variables tiempo y contacto.

Hace poco una niña española se quejaba de cuanto preguntaban y exigían en Alemania para ‘aceptarte’ en una comunidad de estudiantes= apartamento o WG). Un WG no es ’sólo’ un piso compartido. Desde un punto de vista antropológico el tipo de transacciones que ocurren ‘dentro’ lo convierten en una comunidad; una mini-familia.

La persona que venga a vivir pasará automáticamente a ser ‘dueña’ de todo lo que hay en la casa fuera de las habitaciones y que no tiene dueño específico. Los pisos en Alemania se alquilan vacíos, esto es, pareces y baño -que no cocina. Cualquier extra no está incluido como ‘normal’, y aquí hablo desde las lámparas a la nevera.

La persona que viene pasa a ser dueña de todo lo acumulado en esta casa por toda la gente que ha vivido en ella. Nosotros ‘heredamos’ la cocina de las primeras dueñas, y dos sofás -entre otras cosas-. Con el  tiempo más sofás, espejos, estantes etc. etc. se fueron sumando. En el tiempo que llevamos aquí la casa ha cambiado a base de manos de pintura y de miles de detalles. Hay una inversión de tiempo y dinero, bastante substancial, con la cual pretendemos hacer ‘nuestro’ este espacio y hacerlo ‘habitable’.

Esa persona pasa a poseer, mientras vive en esta casa, todo esto. Ese es el regalo de bienvenida. A la vez hay un proceso de selección mutuo. No buscamos sencillamente un ‘compañero de piso’. Buscamos a alguien que deseamos pase a formar parte de nuestras vidas. Teniendo en cuanta experiencias pasadas, es una decisión importante.

Sólo tienes una vida, y generalmente, no quieres pasarla con un psicópata que te va a amargar el día a día.

2.- Me marcho de excursión al mar del Norte en dos días. Como en esto tengo mucha ’suerte’, vamos a estar perdidos en una casa en la costa mientras el cielo se desploma sobre nuestras cabezas. Lloverá hasta hartarnos, y más allá.

Si algo he aprendido en Alemania, es que no puedes dejar que el tiempo marque tu agenda. Aunque cueste a veces un horror, y te sientas ridículo marchándote de vacaciones a ver una tormenta, tienes que hacer Cosas.

Por si acaso me llevaré muchos libros. Y un paraguas enorme.

3.- Mi doctorado está estancado. Estoy a una distancia considerable de tener un marco teórico ’sólido’. Marco teórico ’sólido’ significa que tengo que dejar de pensar de la manera en la que pienso, siendo capaz de pensar usando otros conceptos. Resumo: tengo que aprender a percibir la realidad de una forma más objetiva y la única manera posible es subjetivar mi  percepción de forma que pueda percibirla de otra forma, y a través de este proceso así ‘liberarme’ de la forma original… De alguna forma, ‘cambiar de gafas’ para saber que efecto tienen las mías.
Tengo que volverme consciente de mi propio background cultural.

4.- Mi alemán exige un sacrificio: mis vacaciones. Si quiero presentarme a los exámenes oficiales de Julio, necesito estudiar estos meses. Mucho. Sé objetivamente que si no voy este año a Israel a vivir en un kibbutz, probablemente no lo vaya a hacer nunca.

Estoy ‘en lista’ con fecha de ingreso. Eso quiere decir que la primera semana de Marzo, podría irme por dos o tres meses a Israel. Veremos que sucede.

Por lo demás, bien. Gracias.

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