Entre huracanes
Posted in xanfarin.com on January 22nd, 2007 by XanUn relato en tres partes.
Fue muy surrealista. MUY surrealista. Pero sobrevivimos.
Sabíamos que habría “mal tiempo”, pero en Navidad, que es cuando recibí estas vacaciones-regalo, nadie podía anticipar huracanes en Alemania.
Acotaciones
- El sitio.
Un hotelito a 500 metros de la playa en el mar del Norte. Sala con chimenea, mini-gym, sauna y blah blah blah. Tres edificios de tres plantas adosados. Ambiente “mediterráneo” y un bosque precioso enorme a 50 metros de la puerta del jardín.
Bosque y playa. Teóricamente perfecto.
- La ciudad.
La ciudad más cercana se llama Cuxhaven. Supongo que a la mayoría el nombre le dará igual, pero allí estaba el llamado “Puerto America”. Desde Cuxhaven las gentes de centro Europa se marchaban a iniciar una nueva vida al otro lado del charco en los U.S.A o Canadá.
Es una ciudad de pescadores y astilleros reconvertida al turismo y a la geriatría. No en ese orden.
- El clima.
No TAN malo. Teniendo en cuenta que en el pueblo de La Chica de la Habitación Naranja los bomberos tuvieron que atender 400 llamadas de emergencia y de que sus padres ahora tienen un agujero en el tejado… Lo nuestro fue “leve”.
Vientos que te hacían andar en la bicicleta como si llevases velas cuando ibas a favor y te obligaba a candar la bici y agarrarte a las farolas cuando venían en contra. Agua para llenar un mar. Y frio, mucho frio.
Hemos recibido llamadas y sms’s todo el tiempo pidiendo que nos quedásemos en casa, y en caso contrario con los horarios en los que se esperaba lo “peor”… por ejemplo el jueves entre las 19:00 y las 23:00… que pasamos pegados a una chimenea.
Notas surralistas
- El hotel estaba vacío. Cuando digo vacío quiero decir Vacío. Era como vivir “El Resplandor” desde dentro. En una casa anexa vivía (vive) la dueña, y no había servicio. Debido al clima, eramos los únicos invitados para este mes. Es difícil explicar la sensación de residir en un hotel vacío. El único sonido que se podía escuchar por toda la casa era el del viento golpeando la casa… Y todo olía raro. Y las luces generales estaban casi siempre apagadas.
- La calefacción estaba rota. Eso es, NO había calefacción. Teníamos una chimenea en un edificio contiguo,donde secar la ropa mojada y disfrutar del fuego, pero el nuestro estaba a la merced del invierno. Cuatro días sin calefacción. Menos mal que llevamos los buzos térmicos para montaña, es lo bueno de haber pasado el “verano” en esta región: uno aprende.
- Todos los restaurantes cercanos estaban cerrados por vacaciones, el hotel era del tipo “bed&breakfast” y a 2km teníamos un supermercado. Este hecho favoreció que el inicio del huracán lo viviésemos volviendo de hacer las compras. Fue espectacular; aunque en ese momento estábamos más preocupados de caminar rápido sin que se nos cayese algún árbol encima que de disfrutar del huracán.
- Las gentes Cuxhaven (y alrededores) tienen fama de ser “bordes”. Lo hemos confirmado. Desde gente que nos ignoró totalmente y siguió caminando cuando queríamos preguntarles direcciones, a toda la gente que nunca dijo ‘gracias’ o ‘lo siento’ por nada. Pasando por el capullo que nos obligó a ir de pie con las bicis en el tren por ocupar el espacio -nuestro- de bicis en el tren o el locomotorista que nos ignoró en el andén y se marchó a Hamburgo con su tren vacío sin nosotros, después de habernos pedido que esperamos mientras “maniobraba”.
- Los gatos. LA dueña tenía unos gatos ENORMES. Aún tenían que crecer más. Gatos, tipo Maine Coon, sumisos, enormes y más parecidos a un cojín gordo que a un gato. Creo que nunca he visto un gato doméstico TAN grande.
- Las frases. Todo el viaje ha estado surtido de diálogos lucidos. Tres botones
Ejemplo 1:
X.- Los gatos son como sus dueños.
B.- La tuya es una psicópata arrogante muy vengativa.
Ejemplo 2: (ante un hombre viejísimo embuído en licra corriendo por un sendero perdido del bosque)
X.- Si se muere de un ataque al corazón podemos conservarlo fresco en la habitación de al lado.
B.- Si! Y podemos cocinarlo por trozos en el hervidor de agua.
Ejemplo 3:
X.- Hey! Ya casi no hace frío en la habitación..
b.- Hey ! Es cierto, ya sólo necesitamos UN polar.
Comentario
El viaje ha sido MUY divertido, aunque con momentos muy duros.
Me quedo con la visita al puerto de embarque para “las américas”. Con fotos sobre la vida ( y fiestas) de los capitanes de barcos transatlánticos mezcladas con las de las personas que llegaban al “nuevo mundo” y pasaban a vivir en casas construidas con bloques de barro mientras se construían una de madera. Sueños y esperanzas de ricos y pobres entremezclados.
La noche en la Cuxhavener Brauhaus fue increíble. Se trata de una cervecería (Brauhaus= fabrican su propia cerveza) muy moderna recientemente abierta, localizada en los muelles.
Ambiente muy “puro”. La cerveza local deliciosa: sólo tienen “Hell” und “Dunkel”. La cerveza “Cuxhavener Hell” tiene el cuerpo de las Becks aunque no es tan amarga. Es muy suave. Perfecta para acompañar nuestra cena a base de bacalao fresco a la plancha.
La cena, aunque la idea era del tipo “especial auto indulgente” tras el huracán, se convirtió por recomendación del camarero (con un acento alemán del norte increíblemente fuerte) en un “come hasta que te sacies” mientras bebes “2×1″ de cerveza en jarras de medio litro. Fue un placer.
Volvimos ayer vía Bremen. Bremen se merece su propio espacio: es una ciudad PRECIOSA. Por ahora, es la ciudad alemana que más me gusta.
Los días fueron tan intensos que cumplieron a la perfección su función: hacernos desconectar.
Ains. De vuelta a la “realidad”.