Sobre Psicópatas y gatos
1.- Los psicópatas no tienen cura. No pierdas tu tiempo con ellos.
2.- Los psicópatas no son conscientes de su conducta asocial. No pierdas tu tiempo con ellos intentado dialogar.
3.- Conoces al menos a un psicópata [um... que mi gata sea supuestamente una psicópata NO quiere decir que yo también lo sea, creo]. Identifícalo/a, y deja de perder tu tiempo con el/ella.
Sólo tienes una vida, pásala con la gente que merece la pena.
Y recuerda el viejo mensaje de imán de nevera que dice:
“Es mejor haber amado y perdido que seguir viviendo con esa psicópata hasta el fin de tu existencia”.
Veamos diferentes puntos que ayudan a reconocerlos, uno o varios puntos son comunes a casi todo el mundo en cierta medida, la acumulación de puntos define una personalidad asocial que es probable te acabe amargando la vida.
Es necesario recordar que hay tantos psicópatas como personas. ¡Hey! Probablemente Tú seas un psicópata.
Cada psicópata es especial en su naturaleza y sabrá marcar un hito en tu vida de una forma original y duradera. Generalmente es imposible olvidarlos(ros) -y eso en el caso de que logres librarte de ellos-.
A veces, en las frías y solitarias noches de invierno… ¡No! No cometas el error de añorarlos.
Ya perdiste tiempo suficiente.
Generalizando, que es la mejor manera de esparcir prejuicios, compilo ideas y retazos de memoria de psicópatas pasados. Para que conste.
Este post llevaba mucho tiempo en el armario.
Perfil estándar del Psicópata de compañia (Mentecaptus familiaris)
- Impulsivos; no en el sentido “espontáneo”.
Impulsivo en el sentido carencia de auto control. Como, supuestamente, la “Campanilla” de Peter Pan, tienen espacio para un sentimiento que les llena y al que tienen que dar salida: si están contentos están MUY contentos. Si no, te darás cuenta. El impulso tiende a ser descontrolado en aspectos tales como total incapacidad para medir (anticipar) las consecuencias de sus actos o la desproporción generada por no saber cuando “se han pasado”. Piensan usando los parámetros “aquí” y “ahora”.
Son compulsivos. Hacen compras por impulso. No pueden esperar para conseguir las cosas. Si quieren algo no piensan en el precio. No hay precios ni consecuencias. Es horrible llegar con ellos a fin de mes cuando tienen acceso a tu nevera.
- Poco realistas.
No hay termino medio: están en el presente continuo y/o en el futuro onírico. Es fácil que hayan programado que van a hacer los durante los próximos diez años. Es igual de fácil que mañana, después de haber visitado un circo, se quieran hacer trapecistas y sumarse al “Circo del Sol” donde serán estrellas junto a una pareja de siamesas chinas contorsionistas. Quieren ser arqueólogos para poder usar el látigo de Indiana Jones, o políticos famosos porque mola el respeto. A veces asusta a quienes admiran…
Se les pasará pronto.
El efecto “Campanilla” les suele impedir “centrarse” en algo durante mucho tiempo. Sus cerebros presentan electroencefalogramas con elementos similares a los de un niño pequeño. La idea de “un niño pequeño malcriado” tamaño adulto ayuda a comprender muchas cosas.
- Egocéntricos, narcisistas, arrogantes… soberbios.
No esas formas que conllevan el estar encantado de conocerte, y que muchas veces enmascaran más o menos fundadas seguridades en uno mismo.
Estos personajes se aman. Se creen mejores que los demás… aunque a veces lo disimulen muy bien. El tímido silencio enmascara a veces Egos grandes como trenes de mercancías. Tienden a darse importancia a sí mismos en extremo, a construirse situaciones y entornos que reafirman su estatus y cubren así sus inseguridades y necesidades de estima.
Es normal que se rodeen de gente con la que pueden sentirse superiores -a la que suelen hacer sentir inferiores en el proceso- y que rechacen a aquellas personas o situaciones que les hacen colisionar con la realidad de su talla humana.
Buscarán cualquier elemento en el que destaquen como belleza (un clásico) o alguna habilidad especial que los diferencia del resto de los mortales han seleccionado como entorno. Cualquier cosa que los haga “diferentes” y por ende, mejores que los demás.
En caso de ser personas “normales” (=66% de la campana de Gauss) hay una tendencia a crear mundos delirantes donde cumplir sus sueños y fantasías supremacistas y auto indulgentes.
La autoridad, elemento que generalmente les pone en “su sitio” o les oprime con mundanales “rutinas” no es lo suyo.
- Inmadurez infantil
Provocada fisiológicamente entre otras cosas por disfunciones en el sistema límbico, que lleva a los sujetos a comportarse como aprendices de Maquiavelo de siete añitos, es normal que:
- intenten manipular sus entornos para conseguir lo que quieren;
- mientan, casi siempre sin pensar en las consecuencias. Ssuele ser increíblemente fácil atraparlos en sus redes de mentiras generalmente demasiado “versionadas” por su falta de atención a los detalles. Son muy arrogantes y piensan que los demás son muy tontos;
- tengan una actitud beligerante… como la de un “hijo único de los de antes” buscando sus límites;
- sean Muy Irresponsables, en parte porque sólo piensan en el ahora, y en parte porque no entienden de “consecuencias”.
- no les importen los demás: ven herramientas que usar, no personas.
- Se aburren con suma facilidad.
Esta es “la prueba” que creo más los delata. Si no hay “algo que hacer” se evidencian: se vuelven insoportables, dan la tabarra, hacen ruido hasta recibir atención, desconectan o se duermen (en sus clases, por ejemplo). Son como Homer Simpson con su “me aburro” repetido hasta la saciedad.
No pueden estar sentados sin hacer “nada”. El hastío puede “matarlos”. Puedes ver en sus ojos que “no están” mientras les hablas de algo que no les interesa o sencillamente verlos dormir.
Algo tan sencillo como esperar sentado unas horas se puede convertir en una tortura para ellos. No pretendas que hagan meditación Zen o similares, tienen la capacidad de concentración de un membrillo.
- Incapacidad para admitir errores, culpas y blah blah blah.
La “culpa” siempre es de los demás. La mentira, que muchas veces acaban creyéndose de tanto repetirla, justifica a menudo sus acciones. Sus versiones de los hechos son un arte que se pule y mejora cada vez que cuentan su “historia” a un nuevo oyente. No hablo de la natural exageración narrativa del cuenta cuentos, me refiero a encubrir y deformar la realidad para ser las víctimas o el centro de atención -usualmente ambas cosas significan los mismo- de las conversaciones.
Pueden decir “lo siento”, pero no lo sienten. Y tienden a repetir pautas, lo que demuestra que no aprenden de sus errores. No esperes que cambien o cambiarlos. No hay medicación ni tratamiento… ni siquiera son conscientes de su problema.
La versión “víctima” es algo que empiezo a temer de tanto tropezar con ellas. Te cuentan sus problemas, inagotables, en relatos en los que el mundo es malo y ellos son unos incomprendidos. O el mundo es malo punto. Versiones de “ex-s” malísimos de la muerte osea -que luego te suelen caer bien cuando los conoces- y madrastras o hermanastras o brujandras. Son felices generando tensión en ti por tu incapacidad para ayudarles; buscan Atención y ser el centro de tu mundo. Consumen tu tiempo y tu lástima como si fuesen caramelos.
Son felices en la infelicidad y su vida “parece” miserable. Antes de que te des cuenta te deberán dinero, les habrás prestado un montón de cosas sin apenas darte cuenta y les habrás solucionado un montón de temas que ellos podrían haber resuelto por su cuenta de haber de haber querido. Son vampiros emocionales.
Sabrás que se trata de uno de ellos -ellas- cuando tras alejarte de su influencia te encuentres mejor.
- No aprenden de sus errores.
No comprenden que pueda haber castigos sociales para sus acciones. Algo tan sencillo como contar tres versiones inventadas de un hecho a tres personas que se conocen entre sí no les permite dar el salto cuántico de pensar que esas tres personas pueden comparar conversaciones… y perderles el respeto y la estima por sus mentiras y verdades sesgadas.
Si te dañan y te alejas o los mandas al cuerno, encima serás un mal amigo y ellos las víctimas de tu mal carácter.
- Son como la marabunta: arrasan nichos sociales.
No esperes que tengan amig@s de “juventud” de “verdad”. Te hablarán de sus muchos amigos… pero casi siempre están en un grupo nuevo o “buscando amigos”. Cuando dejan de necesitarte te abandonan. Suelen preguntar ¿qué tal estás? esperando que seas Muy breve… y les dejes el tiempo que ellos necesitan para explicarte sus interesantes vidas y planes de futuro. Como apenas tienen retentiva no se acuerdan de TODAS las veces que te han contado la misma historia; ni de lo absurdo que suele ser escuchar como alguien está programando como va a hacer sus prácticas de medicina siendo madre de tres niños dentro de DIEZ años sin haberse matriculado aún en una carrera universitaria (cielos… que recuerdos)
En parte, tienen “amigos nuevos” porque es divertido y emocionante conocer gente nueva… pero sobre todo porque nadie los soporta durante mucho tiempo ni tienen la paciencia e interés para mantener amistades.
Harán su “nuevo mejor amigo” en la cola del metro y se olvidarán de él a las tres paradas. O cuando acabe el semestre, cambien de clases, o cambie el viento. Con el tiempo, ésta será su manera de “empezar desde cero”.
La culpa de todo es “de los demás” así que suelen buscarse gente nueva a menudo, lo que contribuye a que sus relaciones sean tan superficiales.
Tienden a polarizar los grupos en los que entran dada su tendencia a ver en “blanco y negro” la realidad. El delirio galopante les lleva a ver el mundo en dos bandos: con ellos o contra ellos. Son unos incomprendidos, les cuesta intimar con los demás a nivel emocional, y tienden a sustituir sus necesidades afectivas por promiscuidad sexual y vida nocturna o actividades al aire libre donde conocerán a mucha gente. Buscan espectadores y bufones de corte.
Nononononono los metas en casa.
Es MUY difícil sacarlos de tu vida una vez están dentro. Las relaciones con psicópatas generalmente terminan en abuso. Nunca sentirán remordimientos por haberte abusado, se olvidarán MUY rápido de que lo hicieron , y si te descuidas crearán un mundo paralelo en su mente en el que todo sucedió al revés, y esa será la historia que cuenten a los demás. Con el tiempo se la acabarán creyendo.
- Suelen tener un Amigo/a: entonces es El Amigo/a
Su muy mejor amigo, confesor, cómplice y única persona que los comprende. Suele ser UNO y muchas veces con el tiempo acaba por convertirse en uno de sus enemigos (o exs-) más odiados. Este tipo de personos funciona mal en grupo y son rémoras de un sólo pez.
Tienen muchísimos hobbys, casi siempre grupales: son incapaces de hacer nada que les obligue a estar solos con la atención fijada en algo durante mucho tiempo. La soledad saca a la luz los demonios interiores, es mejor acallar a Legión.
La necesidad de verse reflejados en “los otros” es lo que los vuelve peligrosos. Si fuesen sencillamente freaks podrían divertirse solos en casa o montarse un mundo imaginario y perderse en él. Pero TE necesitan…
Necesitan de los demás para catalizar sus necesidades vitales. Son adictos a los picos en las curvas emocionales y sólo público alcanzan sus máximos.
- Violencia…
Cuando aparece es explosiva. La incuban e incuban y la sueltan de repente. Una pelea en un bar, un puñetazo a la pared… maltratos. Tiende a ser con público -directa o indirectamente-. Esta gente no puede hacer nada a solas. Los niños pequeños tienen rabietas… y las rabietas son mejores con espectadores.
Si beben o se endrogan con cosas malas será más fácil que todo aflore. Sigo creyendo que no conoces a alguien hasta que no lo has visto totalmente embebido. Las caras “ocultas” salen a la luz… y algunas dan Miedo. La solución no es dejar la bebida… la solución es alejarte de ellos.
Mezclando sus “maneras impulsivas”, su incapacidad para anticipar y su falta de culpabilidad… los arranques de violencia de un psicópata son algo a temer. Nunca sabes qué va a pasar ni cómo van a terminar.
En muchos casos la violencia se dirige “hacía dentro”. En estos casos, dada la necesidad de exteriorizar y de llamar la atención se asegurará de que la gente perciba directa o indirectamente las señales de sus auto-castigos. Personalmente me encanta cuando le dan puñetazos a una pared; especialmente a una de esas Muy sólidas con una gruesa capa de “gotelé” destroza nudillos.
A veces es MUY difícil reconocerlos: La mayoría de la gente es buena gente con rarezas y todo el mundo es en el fondo un tanto psicópata. Pero los casos claros, SON MUY claros.
- Muchas veces son bipolares
Cambian de humor en un instante, un parpadeo. Llegan a casa y te saludan con una sonrisa y luego, cuando has bajado la guardia, te montan el circo. Crean incertidumbre porque no son predecibles, no sabes que humor tendrán al final del día en función de como están ahora y les marcha el día. El viento del sur causa estragos en ellos.
Suelen tener “dos caras”, una pública -animales sociales- y una privada -monstruos de sofá- y sólo conviviendo con ellos se percibe la segunda. Llegados a este punto suele ser demasiado tarde.
La niña preciosa que conoces de las fiestas de los miércoles en “La Oveja Negra” puede ser una vaga consumada que hace la vida imposible a sus compañeros de piso y se pasa el tiempo viendo telenovelas tirada en el sofá con una mano metida -al estilo mega macho- en su entrepierna, abriendo la boca sólo para eructar coreando el trascurso monótono de sus horas sin “nada” que hacer.
Gracias a los cielos mantengo controlada la cuenta de los psicópatas que han pasado por mi vida. Ahora mismo ninguno cuelga de ella, y no hay ninguno/a cerca. Son un recuerdo.
Una cicatriz, de esas que pican o duelen a veces y que te recuerdan que es necesario tener Cuidado.
Los buenos samaritanos, al igual que las parábolas de los panes y los peces, pertenecen a una narrativa diferente. El mundo está lleno de gentes extrañas: a veces buenas, a veces malas, casi siempre grises. Personas que son cajas de Pandora, espadas de Damocles, nudos gordianos o bombones de extraños sabores.
Cada persona es un mundo, pero por desgracia hay pocos planetas Tierra.
En los últimos tres años he vivido con 35 personas. El número es abultado porque en Suecia venían en “corridors” de a diez, y fueron dos. Lo bueno es que la convivencia y el día a día en común te muestran más de alguien que una vida entera de cafés diarios y copas los fin de semana.
De esas 35 personas aún vivo con dos, una de las cuales es La Chica de la Habitación Naranja. Añoro a media docena. Otra media docena eran psicópatas insoportables (algunos son llevaderos). El resto gente con la que vivir ha sido más o menos agradable, pero nunca un problema.
Dentro de un mes sumamos a la número 36.
Del periodo anterior a hace más de tres años sólo conservo Amigos. Y a veces me encuentro ( o me encuentra) por sorpresa algún recuerdo mal digerido. Las sales de frutas y el tiempo lo arreglan casi todo.
Estoy encantado de haber tenido en mi vida a “mis psicópatas”, y doy gracias a los cielos por no tenerlos ahora en ella.
Siempre es mejor haber amado y perdido que bla bla bla. Sip.
Siempre.
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Sobre los gatos… Otro día.
