Sol, becas y casos
Posted in Personal on March 25th, 2007 by XanAlguien debería decirte cuando empiezas a estudiar alemán que si no memorizas el género y el plural de cada palabra, muy pronto, cuando creas que sabes un poco de alemán, vas a estar jodido. Lo mismo para los verbos con preposiciones.
Una vez que has logrado que tu cabeza recuerde tu olvidado latín y vuelves a pensar en nominativo, dativo, acusativo y genitivo, llega el problema de decidir que género tiene la palabra. Masculino, femenino y neutro tienen una terminación para casa caso. De los cinco tipos estándar de terminación para el plural hablamos otro día.
Cris me dijo un día que el alemán cambia tu forma de pensar. Ahora discrepo. Lo que si que hace es volverte paranoicamente consciente de cómo dices lo que dices. El alemán, si fuese un oficio, sería uno que implicase sierras eléctricas y usar mucho los dedos.
El sol brilla, me he perdido con la bici por un bosque precioso justo después del amanecer (ya amanece a eso de las 7AM) y he reparado por completo -reconstruído- una Gazelle clásica con mis manitas, lo que me suele reparar a mi en el proceso. Reparar cosas mecánicas es mi aproximación personal al zen.
La bicicleta funciona de maravilla y mantiene casi todas sus piezas originales. Las luces son nuevas, al igual que las cubiertas, cámaras, y cables de frenos y marchas.
Cuando necesito dejar de pensar, saco el cajón de herramientas y piezas de debajo de la cama y reconstruyo una bicicleta. Hay una parte mecánica y una parte de reto. A veces tardo días en encontrar una pieza acorde de recambio o sencillamente le hago un “upgrade” a nuevas tecnologías. Cuando era pequeño hacía puzzles, ahora arreglo bicicletas desahuciadas.
A poder ser, modelos clásicos holandeses.
Evidentemente, con el tiempo, se acumulan. La semana que viene pondré cuatro bicicletas a la venta: nuestro “landlord” nos avisó de que había más bicicletas que personas en nuestro edificio, y eso teniendo en cuanta que las que usamos están aparcadas en la calle.
No conozco muchas sensaciones parecidas a coger algo inútil y volverlo operativo de forma que alguien pueda volver a usarlo. Es un tipo de magia extraño.
Hoy era mi “domingo soleado tonto”. Los domingos soleados tontos son para hacer cosas que generalmente no te puedes permitir el lujo de hacer. En la calle.