Alquila una esposa…
O varias. He descubierto la solución al invierno del Norte: ¡el matrimonio! En mi caso me decanto por una madurita morbosa y aventurera llamada Manuelle; estoy un poco saturado de pusilámines rubias teutonas. Una esposa en alquiler sale más barata que tener una en propiedad: con lo que te ahorras en cenas, regalos absurdos y [...]
