“Du hast doch eine Panne Party”

Anoche celebramos mi fiesta de cumpleaños.

El ‘motto’ era la temática “accidentes”: incluía desde enfermeras cachondas hasta una tirita en la ceja.

Dado que las últimas horas fueron un poco ‘histéricas’ me olvidé totalmente del ‘motto’ de la fiesta, y cuando llegó la primera persona casi me muero del susto al verla: parecía que había tenido un accidente brutal con la bicicleta y se había destrozado un codo. El brazo en cabestrillo daba mucha lástima.

Evidentemente era un ‘fake’. La fiesta empezaba…

La Chica de la Habitación Naranja y yo simulamos un combate de boxeo… los dos teníamos escayolas: brazos partido. En mi caso, un ojo ‘morado’ y algo de sangre medio cubierta por una tirita en la zona del hueso ocular completaban el cuadro. Ella tenía los nudillos de una mano ‘rotos’ de, supuestamente, darme puñetazos en la cara -ojo-; y marcas variadas de maltratos. Resultados de una ‘típica’ discusión de WG.

En algunas farmacias nos habían dado cosas ‘caducadas’, muestras y ’sobras’, así que había material para jugar. De todo hubo; Lars, tras su operación de codo, era el rey de las cicatrices.

Diez litros de mojitos, diez litros de ponche, muchas cervezas y algunas horas después, la fiesta se trasladó a la calle.

A la vuelta nos quitamos las escayolas de los brazos (cuando vas a una fiesta punk-rock con un ojo ‘morado’ y una escayola, la gente te da muchísimo más espacio personal, y nadie te empuja… ). Las escayolas acabaron llenas de firmas: hacía siglos que no tenía una de éstas.

Es la primera fiesta que hacemos que no termina al amanecer. También es la primera en la que todo el mundo puede marcharse por su propio pie y sin problemas.
En la primera alguien acabó durmiendo en comisaria (en Alemania las comisarias tienen una celda especial para que la gente ‘duerma la mona’) tras pelearse con la policía en la calle, en la última tuvimos ‘inquilinos temporales de sofá’ hasta el mediodía.

Podemos empezar a hablar de organización de WG Parties ‘clásicas’: Mola crear situaciones en las que la gente que aprecias se lo pasa bien.

La próxima fiesta, quizás sea en Septiembre. Legalmente, tenemos derecho a organizar cuatro macro-fiestas al año en casa, y este año ’sólo’ llevamos dos.

Me encanta Alemania: una vez interiorizadas todas las normas -escritas o no-, aparece una libertad que no puedes disfrutar en otros países supuestamente más ‘abiertos’.

Es una libertad responsable que te permite hacer una barbacoa en un parque del centro de la ciudad sin que nadie parpadee, u organizar fiestas en tu edificio sin que nadie se moleste por ello.

Ayer me regalaron herramientas, macetas y tierra para que plante mi ‘Lucky Bamboo’ como los dioses mandan. Mola. Ahora tendrá algo ’sólido’ donde extender sus raíces. Mi planta no sólo ha sobrevivido… está enorme y preciosa.

También me regalaron un kit de cocina thai: desde salsas especiales a fideos de arroz. Todo delicioso.

Y el mejor de todos: una plaza y varias clases en un club de tiro con arco. Mola muchísimo: tienen un parque con circuitos donde practicar tiro en verano, y locales enormes para invierno.

Y hoy toca ‘domingo tonto’: un día en el que dejas que las cosas sucedan. Y si no quieren ’suceder’, mejor aún.

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