Apostata, aunque algo quede

Imagínate un club privado que te hace miembro sin que tú te enteres ni tengas voto en el asunto.
Que una vez dentro tiene un reglamento relativamente estricto sobre comportamiento público y privado que al ser inscrito en el club a la fuerza has “aceptado” automáticamente.
Que en el caso de “no seguir” los dictados del club quizás te manden a una “cárcel” por toda la eternidad… Curioso.
Imagina que ese club NO deja que te “borres”: te dice que tu inscripción es para siempre (literalmente), o que tu deseo de abandonarlo es “inmaduro”.

Ahora imaginemos que ese club es una iglesia.
[Hablo de una iglesia, NO de una religión: las religiones generalmente son mucho más abiertas y comprensivas que las iglesias (jerarquía y organización) que las sustentan]

Una iglesia madura, al igual que un partido político, sólo debería aceptar legalmente miembros una vez que estos desde su mayoría de edad legal, decidiesen formar parte de sus filas.
Una iglesia madura permitiría que un “hijo pródigo” cambiase de opinión y se “marchase” fácilmente, ya fuese para volver o no. En política es algo obvio.
Una iglesia madura, evidentemente no se comporta como una dictadura, o una secta de tercera clase.

Como la iglesia de la que hablo no es tan “madura”, algo tan sencillo como “borrarse” se convierte en un proceso MUY complicado.

Algunos piensan que, por ejemplo, con dejar de “creer” o sencillamente “pasar”, dejas de ser miembro de una iglesia. ¡Error!
A nivel burocrático (=realidad) eres miembro de tu iglesia hasta que legalmente dejas de serlo: saldrás en sus estadísticas y darás tu peso a sus decisiones.

Aplicado a política es como si un partido político contase siempre con tu voto, aunque tú no votases ni quisieras votar a su favor. Y que no pudieses salirte del partido. En otras palabras, una clásica dictadura.

Hablo de la iglesia católica. Por si las dudas.

Y el tema a tratar hoy es la apostasía

Apostasía, o cómo dejar de engrosar realmente la listas de una iglesia que te bautizó.

[Los católicos felices con su catolicismo pueden leer este post como una curiosidad]

Si ya estás bautizado en una iglesia católica, como es lógico, estás oficialmente registrado como católico; y tu peso estadístico está con esta iglesia.

En otros países, como Alemania, dado que cuando se hace la declaración de la renta se paga una aportación a la iglesia en la que uno está inscrito, está claro quién es miembro y quién no: los miembros “activos” sostienen a su iglesia.
Los impuestos son altos porque son la mayor fuente de ingresos para estas iglesias… sale muy caro ser religioso (pero es mucho más justo que pretender que otros sufraguen tus creencias).

En Alemania no tienen que pagar, como sucede en España, “pecadores” por “justos”.

En España, desafiando las normativas europeas, el estado laico soporta a la iglesia. Sólo a la iglesia católica, no a todas las demás… doble injusticia.

Cada año, al hacer su declaración de la renta, cada vez menos españoles (en el 2004, el 33,46%) aportan un tanto por ciento de sus impuestos al soporte de la iglesia católica.

El estado español se asegura de que ésta recibe anualmente los “impuestos necesarios”.
Esto es, aunque la gente no le quiera dar dinero vía sus impuestos el estado español completa cada año la asignación anual de la iglesia con unos 30 millones de euros. Lo cual es ABSURDO; y va contra las normativas europeas.
La situación di facto es que al hacer la declaración de la renta, se seleccione la casilla que se seleccione, la iglesia católica se acaba llevando TODO su porcentaje completo: Lo que la gente le da y lo que mucha gente NO le quiere dar (el estado lo completa).

Al hacer la declaración, pese al absurdo resultado final, piensa en qué hacer con tu dinero: es tu granito de arena a las estadísticas. Cada vez menos gente apoya a la iglesia católica con sus impuestos, quizás al final esa casilla sirva para algo.

¿Por qué es tan complicado “quitarse” de la iglesia católica? ¿Se preocupan realmente por el bienestar de nuestras almas inmortales?

Lo dudo mucho…

Evidentemente, es por las estadísticas sobre sus miembros: los católicos, practicantes o no, son legión en España, un país autodefinido constitucionalmente como laico.

Facilitar la salida de los no-creyentes de filas católicas provocaría un “efecto desbandada”. La legión se convertiría en una triste falange.
Estar en el “listado” es importante desde el punto de vista económico y político: las iglesias deben su fuerza al número de fieles -practicantes o no- y al sustento económico que estos le ofrecen directa o indirectamente.
Aquí radica la raíz del problema: economía y política. Dinero y Poder.

Por eso es TAN difícil “borrarse”.

De hecho, la apostasía, para la iglesia católica, es un DELITO (según el Código de Derecho Canónico). En otras religiones -como el Islam según dónde y cómo sea aplicado- está penada con la muerte.

Si no eres católico pero estás bautizado, deberías borrarte de “la lista” y salir de sus estadísticas. Es un paso activo que ayuda a corregir una mentira social.

Será un proceso LARGO.

La apostasía es sencillamente la confirmación de que no se comulga (literalmente) con una iglesia, y no se desea que cuenten con uno directa o indirectamente para nada.
¿Quieres apostatar?

Hay muchísima información sobre el concepto y el proceso, los documentos pre-escritos cumpliendo la legalidad vigente que te ayudarán a hacerlo, absurdas alegaciones de la iglesia a tus intentos y la manera de enfrentarte a ellas. Aprovecha el “kit de apostasía“.

Si eres un católico feliz: ¡Felicidades!

Si eres un “católico a la fuerza”… no vivas una mentira: Mientras seas considerado católico cada vez que la iglesia católica o sus representantes hablen o actúen, lo harán con tu apoyo, implícito o no; y les proporcionarás fondos y peso social.

Se empieza mandado dos cartas… y luego es cuestión de esperar y ver qué sucede.

Generalmente tu registro (bautismo) se mantendrá, pero con una nota al margen que dirá: borrado.

Y estarás “fuera”.

Suerte.

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