Buscamos chica nueva
Posted in Personal on June 25th, 2007 by XanNuestra chica “nueva” se marcha.
Nos avisó hace dos días. Cuando ya estaba todo “cerrado”. Con un mes de reloj de antelación para buscar sustituta/o.
Se marcha unos meses a visitar sus raíces en Argelia y Marruecos, y a la vuelta vivirá en una habitación más barata/ otro sitio.
En nuestro WG (”Comunidad Vital”), cada habitación tiene un precio en función de los metros cuadrados y las comodidades que ofrece. La suya tiene 25 metros cuadrados y un cuarto de baño enorme con una bañera para elefantes.
Así que buscamos chica nueva. O chico nuevo. O, mientras pague las mensualidades, puede ser un hámster nuevo.
El hecho de convertir a un desconocido en tu “nuevo mejor amigo” es una cuestión digna de análisis.
El proceso es sencillo: anuncios variados que atraen a uno de los 40.000 estudiantes que viven o vienen a vivir a esta ciudad. Se preparan turnos de visita con entrevistas de 20′.
Ellos vienen y nos analizan a nosotros y la casa. Nosotros los analizamos a ellos y buscamos “pautas”.
La próxima persona que venga a vivir a esta casa será la quinta “nueva persona” en dos años. De los “originales” sólo quedamos La Chica de la Habitación Naranja y un servidor. En mi lista personal, es la persona número 37 con la que voy a vivir.
Las “pautas” que buscamos son básicas y resumibles en dos puntos: que no sean psicópatas ni “niños de papá/ mamá”.
Es complicado.
La gente extrovertida y segura de sí misma, que es la que suele resultar más interesante en una entrevista de diez de minutos, suele tener marcados rasgos psicopáticos. Y siempre tienes el riesgo de toparte con un bipolar.
Buscamos a alguien: “maduro” (mentalmente hablando), interesante, limpio y social (como antónimo de “asocial”). No en este orden.
El tipo de persona que intentamos -sin mucho éxito- evitar es el tipo parásito social: alguien que llega a un entorno en el que el intercambio retributivo funciona bastante bien y se aprovecha del sistema, parasitándolo. Buscamos simbiosis… o al menos, un parásito no dañino.
Nosotros no somos un ejemplo de “normalidad”. Nuestras filias y fobias dan para escribir un libro (o para mantener un weblog). Pero mantenemos los puntos limpieza, sociabilidad e interés (y una cierta madurez).
Las personas que vienen a vivir a tu casa son tu nueva familia. Se meten hasta el fondo en tu vida.
Te verán recién levantado con tus legañas, tu resaca o tu histeria haberte dormido. Te verán cocinando a las tres de la mañana. Verán tu ropa interior en el camino a la lavadora. Te pedirán atención. Y cuidarán de ti cuando estés enfermo.
No son “compañeros de piso”. Son tu familia.
Tus “nuevos mejores amigos”. El ancla que te permite mantenerte estable en tu día a día. La gente que hace que volver a casa tras un día desastroso sea algo deseable. Son esas personas a las que les robas leche cuando la tuya está acabada o caducada. Y cuyos platos friegas al fregar los tuyos.
Son gente que metes en tu vida. Y gente en cuya vida te vas a meter.
Da un poco de miedo ver los “interiores vitales” de algunas personas: Tú conoces a la cerda que se pasa el día comiendo graso-guarradas (pizza tres veces al día), enfumándose de cosas “malas”, y viendo “Prison Break”. Que no limpia. Que no compra cosas para la casa. Que lo soluciona todo repartiendo a manos llenas el dinero que su padre suda para ganar. Tu vives con esa persona el tiempo suficiente como para ver percibir la red de mentiras (en este caso Mentiras) en la que consiste su vida.
El resto sólo ve unos instantes/ horas a esta persona, que sale a la calle disfrazada de ser social. Vestida con una sonrisa y buenos modales. Los otros ven la imagen construida, tú vives con la realidad. Es lo malo de compartir espacios.
Los beneficios de compartir casa con gente de otras culturas/ países son ilimitados. Es una experiencia vital maravillosa. Creces cada día un poco, y tu vida jamás es monótona ( a veces, de hecho, es demasiado “divertida”).
A partir del miércoles empezaremos a tener visitas. Y elegiremos a nuestro nuevo mejor amigo/a en función de la oferta/demanda y de los interés (nuestro y suyo) generados.
Tengo mucha curiosidad. Es como una “cita a ciegas” que luego se queda a vivir en tu casa hasta que se marcha o te marchas… muchas veces con “mobbing” de por medio.
Mola.