Terroristas de pandereta
Posted in xanfarin.com on July 6th, 2007 by XanAcabo de ver ‘Next‘.
Protagonizada por Nicolas Cage, el actor del pelo fluctuante y edad-variable-pero estancada en unos pretendidos ¿30? años, y la espléndidamente neumática Jessica Biel.
La película no deja de ser discretamente interesante: cine de palomitas para desconectar el cerebro (en este caso es muy necesario).
La película es “otra más”. La ves, la disfrutas, y te quedas con la señorita Biel.
El hecho es que es otro guión en el que unos “terroristas” de marca blanca (ya son todos iguales) intentan ‘colar’ algo mega-radiactivo en los U.S. con el fin de completar una mega-bomba y poder volar una mega-ciudad norteamericana.
Armamento de élite, terroristas con pintas de “mercenario” y mucho prejuicio-ficción.
Al margen de que se trate de “cine”, comprendo que todos necesitamos “apagar” nuestros cerebros para que la Realidad no nos asuste demasiado.
Vemos informativos en la televisión, leemos periódicos, y dejamos que la imaginería de las películas haga funcionar en el día a día el piloto automático de la razón.
Aún así, hay límites. Sencilla realidad versus ficción:
1.- En el mundo real, los terroristas NO parecen terroristas.
Voy a ir un paso más allá: son personas normales con una apariencia normal. Dos pasos más allá: tienden a ser insultantemente mediocres. Es probable que alguna vez te hayas cruzado con alguno.
La gente que parece terrorista no lo es. Demasiados clichés hacen que sea muy fácil NO parecer un terrorista.
Evidentemente la única gente que va por la vida pareciendo un mercenario/ soldado del Este de Europa suele reunirse en conciertos de, por poner un ejemplo, “Alien Vampires”.
Dado que los terroristas suelen usan bombas, y la lucha “cuerpo a cuerpo” está muy en desuso, no necesitan parecer un contenedor de esteroides andante.
Nota mental: entre ellos no hablan “inglés con acento extranjero”: hablan “extranjero”. Y por razones culturales, a día de hoy, casi todos seguramente hablarán un inglés bastante bueno.
En caso de haber una mujer en el grupo -estadísticamente improbable- NO estará buenísima y NO es probable que sea ninfómana y/o una Domina.
2.- En el mundo real, los “buenos” NO son superhombres.
Te venden la imagen de ‘agentes’ tipo “Bourne” que hablan muchos idiomas, se desenvuelven perfectamente en cualquier ambiente, conocen mejor que los lugareños su cultura y son maquinas de masacrar malos. O tipo ‘Rambo‘, que es la versión ochentera y no universitaria, mucho más resultona en la relación muertos/minuto.
Los agentes ’secretos’ del mundo real son como las buenas actrices porno: seres de ficción. Tienes las mismas posibilidades de que te salve de un atentado terrorista un agente estilo “Bourne” que de tener sexo con Jenna Jameson. En el segundo caso partes con ventaja porque Jenna es un personaje real de silicona y hueso.
3.- En el mundo real, los terroristas NO usan armas de destrucción masiva.
La base del terrorismo es la guerra asimétrica: David, el grupo terrorista, contra Goliat, el Estado. El objetivo de las guerras asimétricas es con/vencer a la opinión pública/ población civil.
La gente no monta una bomba nuclear que necesita una grúa para ser movida y un camión para ser transportada; ni emplea materiales radioactivos que tienen que cruzar varias fronteras y seguramente matarán al que los transporte y a todo el que se haya estado cerca en el proceso de elaboración. Esta clase de estupidez derrochista sólo se la puede permitir un Estado que lo paga todo con fondos públicos.
Es muchísimo más sencillo y efectivo montar campañas de caos y terror envenenando aleatoriamente determinados productos importados de un determinado país, poniendo bombas tamaño mochila de estudiante en la red de transporte de una gran ciudad o secuestrar aviones para lanzarlos contra edificios simbólicos. Tampoco es cuestión de dar ideas: el límite es tu imaginación.
La verdad es que si no suceden más cosas es porque los “terroristas” no quieren.
4.- En el mundo real, el “Gran Hermano” (1984) es sólo un programa de tele-basura.
El “Gran Hermano”, en otras palabras, FBI/CIA/NSA/cualquier agencia gubernamental con “recursos ilimitados” y formada por funcionarios de élite con un plan de jubilación maravilloso que lo controle Todo, espíe Todo, vea Todo, sepa Todo… es Ficción.
Se supone que “Ellos” tienen la talla de tu ropa interior sacada de una imagen digital en tiempo real con mil veces más resolución que ‘Google Maps’… dando igual la hora del día (quizás sea de noche por el tema de los usos horarios…) y la órbita del satélite.
Pueden escribir tu nombre en un motor de búsqueda místico e imprimir un informe que contendrá hasta el nombre de tu primer gato.
Todas las películas con terroristas se esfuerzan en inculcar la idea de que estamos “controlados”. De que hay auténtico “control”. Las teorías “conspiranóicas” son lo mejor que puede pasarle a un gobierno: significa que hay gente que los cree Capaces Hacer Cosas.
Bien, aceptemos la realidad: ES MENTIRA.
La verdad es que estamos desamparados y que alguien con cerebro, ganas y medios, es “imparable”.
Cualquier imbécil puede ir a una ferretería, comprar unas bombonas de gas y unos kilos de clavos, y liarla muy parda en un sitio cerrado y concurrido. Es muy fácil hacer mucho daño. Cuando te olvidas de las consecuencias, las barreras de lo posible empiezan a desaparecer.
La seguridad que nos quieren vender en las películas es PROPAGANDA.
En este caso, propaganda de los U.S., que necesitan desarrollar la imagen de “intocables”. La mejor guerra es la que no se libra nunca.
El ataque a las Torres Gemelas de New York es el ejemplo perfecto de lo increíblemente desprotegidos que estamos. De lo débil que es el “Sistema”. De la incapacidad de los estados modernos para anticipar los ataques “no declarados” y sobre todo, para impedirlos.
5.- En el mundo real, los terroristas suelen ser soldados enemigos; y cada grupo tiene su “causa”.
Hoy en día, decir “terrorista” es como antes decir “narcotraficante”, “comunista”, “nazi”, “sudista”, “indio”, o sencillamente “Malo”. Todos van al mismo cajón. Excepto si son irlandeses, que molan un mazo a pesar de ser “terroristas” (y la banda sonora original de sus películas vende un montón).
Los terroristas suelen ser “similares”: fríos asesinos extranjeros que matan a un montón de gente, especialmente civiles (actores secundarios con mucho encanto), y cuyo deseo final es matar a muchos más. Usualmente de forma cruel, dolorosa y gratuita.
Lo que importa es que te identifiques con la/s víctima/s y que el terrorista quede aislado como un ser asocial y delirante (excepto si son irlandeses, entonces los ingleses parecen los malos) al que todo el mundo espera que al final de la historia se le mate de una forma creativa y ejemplar.
El lugar y circunstancias de origen, o la problemática que da lugar a la existencia del “terrorista”, no importan.
Ahora, ya no sabes quién será tu aliado/ enemigo en el futuro, así que es mejor no liar al público. Los afganos eran “héroes buenos” que luchaban contra los “rusos malos” en una de las películas de Rambo… y ahora son “talibanes” (= toda una nación de terroristas).
Cuesta un montón de dinero y de tiempo modificar/ crear opinión pública. Es más rentable crear una etiqueta genérica que puedes aplicar a discreción a los “malos” con el fin de posicionar a la población contra ellos.
“Terrorista” es la palabra perfecta: da igual el país de origen, el sistema político o la religión. Cualquiera puede ser demonizado y llevado a Guantánamo si se le denomina terrorista. Nadie hace preguntas: lees las noticias y dicen que han muerto 200 terroristas… y ya está. Da igual que cincuenta de ellos tuviesen menos de 10 años.
Casi todo el mundo está en contra la pena de muerte, pero si eres terrorista, se espera como condición sine qua non para que haya un final feliz que tengas una muerte creativa, dolorosa y sin un lento juicio previo.
Todas estas películas, especialmente las norteamericanas, pretenden “vendernos la moto” de que estamos “seguros”. De que el sistema funciona. De que todo va a salir bien si cumples con tu parte del contrato social. De que hay alguien que se preocupa, que Vigila, que Controla…
Sólo que no es así.
Cuando veas una película como “Next”, piensa en el metro de Londres y los atentados: sorpresa total, incapacidad de reacción, caos, terror. Gente normal resolviendo problemas lo humanamente mejor podían. Gente normal causándolos. Poco fuego y explosiones, mucho humo. Oscuridad y asfixia. Realidad.
Cuando veas una película como “Next” piensa en el desastre de las inundaciones de Nueva Orleáns y la incapacidad total del gobierno de los U.S. para manejar la situación. Realidad.
Películas como “Next” están diseñadas para lavarte el cerebro. Para que no Pienses. Para que creas que hay Gente que Puede Hacer Cosas. Que los Malos siempre pierden.
No es así.
Estamos a merced de los “malos”.
Gracias a los cielos… no son tan malos como los pintan.