Pablo Wendel y el arte-evento

La discusión bizantina sobre qué es arte y qué no terminó cuando el mecenazgo dejó pasó al consumismo, y el artista, consciente o no de su papel creativo, pas a ser un elemento más del ciclo vital de una obra artística.

Hay arte tan casual como un meteorito; tan inconscientemente creado como las reliquias de un famoso-santo-fetiche; tan cotidiano como una lata de sopa… El arte está en el ojo del que observa. Radica en la búsqueda de la propia identidad, de la diferenciación con respecto al otro.

Nos rodeamos (o todo lo contrario) de arte para ser quienes somos. Desde el papel de las paredes de nuestra casa hasta el amuleto que le ponemos a un móvil. Desde un cuadro o escultura original, hasta nuestra ropa o la forma de presentar un plato de comida.

Todo es arte. Todo es Forma, Color, Capricho y Precio. No en ese orden.

El arte de Pablo Wendel entra dentro de una corriente, tendencia, moda, línea artística… basada en la acción consciente. Es un arte gamberro, centrado en la sorpresa. Ávido de implicar el ojo que observa en el propio proceso artístico.

Como arte, siempre tiene varios momentos: planificación, ejecución, publicitación y exposición. El disfrute artístico pasa del más puro onanismo al disfrute público y compartido. Cada momento, único, siempre es retratado y pasa a ser parte de un continuum, más voyeur y cada vez menos secreto.
Todo es parte de la obra, Pablo Wendel hace de su arte un evento, y de este evento, arte.

Conocí su obra, como es natural dada la naturaleza de su trabajo, por los periódicos.
En septiembre de año 2006, con 26 añitos y mucha ambición a sus espaldas, se coló disfrazado de soldado de terracota en la tumba del Emperador Qinshihuang, en China.
Durante un par de horas fue perseguido por los guardas de seguridad. Tiempo en el que logró mimetizarse entre las estatuas originales. Finalmente, como fin de la epopeya, logró salir sin cargos de China. El evento fue fotografiado, grabado en vídeo y pasó a ser carnaza de las agencias de noticias. Con el tiempo se convirtió en una exposición. Voila… ¡Arte!

Su obra está constituida por el suceso en sí artístico, las repercusiones de éste y las creaciones secundarias a las que ha lugar, como fotografías vídeos. La obra se expone una vez “sucedida”. Una obra retroalimentada, auto publicitada e intrínsecamente sorprendente.

Una obra limitada (más que otras) por la propia necesidad de asombrar cada vez; de hacer un más “difícil” todavía. Un arte circense que necesita de bocas abiertas y aplausos enérgicos.

Pablo Wendel tiene otras exposiciones además de la que se creó entorno a “su” soldado de terracota. Pero no son ésta.

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