Operación Otoño
Los días empiezan definitivamente a ser más cortos, efecto que se ve aumentado por los cielos nublados. A veces es difícil aceptar que el sol siempre está ahí, aunque las nubes no te dejen verlo. Lo mismo ocurre con las estrellas.
Operación Otoño es un -otro- intento para desarrollar un espacio físico y mental que me ayude a superar el otoño-invierno en Alemania.
Es mucho mejor programarlo ahora que aún quedan energías y el estado mental es positivo. Cuanto lleguen las lluvias 24×7 y los “días” de ocho horas de luz, sólo apetecerá estar en casa consumiendo libros/películas. Me niego a otro ‘enclaustramiento’ estival.
Mi espacio vital-trabajo está iluminado ahora con 360W de luz. Necesito un sistema de al menos 500-700W (para emular luz día) si quiero que mis niveles de serotonina no fluctúen/ se hundan como los de un maníaco depresivo cualquiera. Los “expertos” dicen que necesitamos al menos 45’ de exposición diarios a una fuente intensa de luz.
Socialización + deporte = Krav Maga y Parkour; en la universidad; dos horas de clase por semana durante este semestre, más prácticas.
Socialización + fiestas FFM(= Fiestas Fuera de Münster). Necesito salir de este invernadero académico y encontrarme con gente “de verdad”. Esto empieza a ser un poco claustrofóbico: llevo tres años viviendo en la misma ciudad, saliendo por los mismos sitios y rodeado de gente continuamente diferente que va y viene en función del semestre.
A pesar de los intentos continuados, no logro acostumbrarme a sentarme en un pub durante horas bebiendo cerveza y hablando absurdeces. Para “hablar” quedo para comer helado, chuches o tomar un café. Mi idea de Fiesta implica Movimiento y Red Bull.
Organizo mi vuelta a casa por Navidad.
Hoy decido qué día y cómo vuelvo a casa. Las opciones son (1) comprar un billete directo que a día de hoy es “barato” o comprar varios billetes tirados de precio para hacer “saltos”. Münster-Oslo-Londres-La Comarca implicaría tardar unos cuatro o cinco días en llegar a casa… pero mola. Como en el vuelo de ida voy sin equipaje sería perfecto. Año nuevo creo que va a tocar en Dublín o cualquier capital a dónde vuele Ryanair.
Este otoño/invierno quiero auroras boreales en mi vida. Y sauna finlandesa con revolcones en la nieve. Y renos. Y patinaje en lagos helados. Y sofás hechos de nieve donde parar para descansar y beber chocolate caliente y comer naranjas. Y “fika“.
Mi vida ha entrado en una agradable rutina/inercia que está acabando conmigo día a día. Es como si el láudano lo invadiese todo… de una forma serena pero insana.
Todo mi entorno, tanto personal como espacial, lleva a la no-acción. Es una nueva versión del mundo “No-a”. La introversión, homogeneización, reducción y defensa a ultranza del espacio personal, lo ocupan todo.
Hibernar no es una opción.