Avanza lento… pero avanza
Hoy he seguido con mi segunda ronda de exámenes. Menuda bienvenida.
Hacer exámenes que es imposible aprobar genera una sensación extraña… muy zen. Creo que en un par de semana podré coger el ritmo de la clase.
Por primera vez coincido con una japonesa interesante. Quiero decir, habré coincidido en la universidad con poco más de una docena de japoneses. Ellas eran siempre Muy tímidas (la vida es demasiado breve para permitirte el lujo de ser tímido), muy bajitas, poco agraciadas y bastante sosas (imperdonable). Evidentemente las japonesas que vienen a estudiar a Alemania no son las más representativas. La nueva es muy mona y estudia arquitectura (= +3).
Como en todas mis clases, más del 80% de los asistentes son chicas. Lo cual es cuanto menos motivador. La mitad suelen ser asiáticas y el resto se dividen entre ‘latinas’ y “países del este”. Los pocos chicos suelen ser de países árabes, y dejan de estudiar en cuanto son capaces de hablar fluidamente. Cada inmigrante tiene -tenemos- sus prioridades.
Las nuevas clases son una maravilla: 22 horas semanales, seriedad, presión ajustada, buenos materiales, profesores expertos… Todo es Perfecto.
He tardado un año en conseguir esta plaza, pero ha merecido la pena.