We are at war. Mistakes happen. People die
Posted in xanfarin.com on October 19th, 2007 by XanSu nombre es Maher Arar.
Ciudadano canadiense de origen sirio, detenido por los servicios secretos de los U.S.A en el aeropuerto JFK de New York, fue enviado secretamente en un jet privado a Siria donde permaneció durante diez meses en prisión.
Hoy vive de nuevo como un hombre libre en Canadá. Se retiraron los “cargos”: era inocente.
En una ronda abierta en el Congreso de los U.S. diferentes políticos le han pedido disculpas vía videoconferencia (no creo que vuelva a poner el pie en los Estados Unidos en toda su santa vida).
Algunos, como el congresista por New York, Jerrold Nadler, se morían de la vergüenza. Otros como el republicano Dana Rohrabacher pidieron disculpas ante la pifia mayúscula pero aprovecharon para defender el sistema de secuestros y tortura sistemática. Son cosas de la guerra, dijeron.
Es ilegal que te secuestren agentes gubernamentales -especialmente de Otro país-. Es ilegal que te manden a prisión -especialmente a otro país- sin un juicio previo.
Lo que sucede después es “alegal”: Torturas físicas y psicológicas, durante diez meses. Como no sucede en la “tierra de las libertades” y “exportadora de democracias”, no está “mal”. Es esa doble moral de siempre… si los llamo terroristas ya no son soldados enemigos y las convenciones de Ginebra no les amparan. Si los “saco del país” las leyes propias ya no se les pueden aplicar… Siempre quedará Guantánamo como última instancia.
Casi un año de tu vida secuestrado. Casi un año de tu vida robado a punta de pistola. Y recuerdos para llenar el resto.
Bajo torturas, Maher Arar llegó a confesar que había “estado en Afganistán”, ergo que era “terrorista”.
En las modernas guerras asimétricas, los enemigos son siempre “terroristas”. No dices que has matado soldados o asesinado civiles… dices que has causado bajas “terroristas”. Políticamente es mucho más beneficioso a nivel local; a nivel internacional quedas como lo que eres: un asesino sin escrúpulos.
Maher Arar recibirá una “compensación” de 10 millones de dolares. Una compensación que pagará el gobierno canadiense por no haber sabido defender -haber abandonado- a uno de sus ciudadanos.
Los Estados Unidos ya han “pedido disculpas”… y mantienen bajo vigilancia -”watch list”- al Sr. Arar, no vaya a ser que decida donar esos millones a Al Qaeda y luego mudarse a Afganistán a tomarse la revancha. Que fuese/sea inocente no quiere decir que no tenga “potencial” de “terrorista”.
Cuando yo era pequeñito los malos malosos come niños eran los “comunistas”. Luego resultó que no eran tan malos, ni tan comunistas.
Poco después, el origen de todo mal fue encontrado en la “droga”, y se declaró la guerra a los “narcotraficantes”.
Hace poco más de una década, cuando los “comunistas” estaban de capa caída y los grandes narcotraficantes ya eran todos norteamericanos, se puso de moda la guerra al “terrorismo islámico”.
Más que nada por eliminación: no quedaba títere con cabeza en Latino América, Rusia era un chiste, Asía demasiado pobre y poco interesada para suponer una amenaza al exterior, África era/es/será simple caos.
Eran el “terrorismo islámico”, los pingüinos o la amenaza de otra guerra civil.
Lo mejor de todo es que tanto “narcotraficantes” como “terroristas”, mientras había “comunistas”, eran los mejores Amigos de las diferentes administraciones presidenciales en los U.S. y A. -que diría Borat-.
Véase “Rambo IV” unido a los “talibanes” en Afganistán contra los rusos… llevándoles armas y entrenando militarmente a los locales.
La CIA ha apoyado históricamente, cuando no ha sido parte activa o impulsora (caso Air America), a “narcotraficantes” y “terroristas”. Amén de dictadores varios y otras malas hierbas.
Maher Arar sale en los medios. Se le señala con el dedo y se le denomina “mal menor”, “daño colateral”, “excepción”, “desafortunado”.
Le dan un carromato lleno de dolares y le prohíben hablar más del tema (no habrá película, ni tele serie, ni libros).
El problema es que Maher Arar no es un excepción. Es uno de tantos. Uno de los pocos que ha salido en las portadas de los medios.
Como ocurría en las películas de “indios y vaqueros”, el problema de siempre en las versiones gringas de la historia es que los “buenos” son los “malos“, y viceversa.