Decepción y vituperio
Acabo de consumir el último de los “cartuchos fílmicos” de la temporada otoñal.
Beowulf
Presagiaba el mismo fallo que su “antecesora“: carencia total de expresión facial en los avatares que actúan en esta película de animación.
¿Por qué contratar a “Morritos Jolie” o Anthony Hopkins si luego van a tener personajes con cara de sartén? Para eso modelas gente nueva o contratas a baratos desconocidos… total, no van a necesitar actuar.
El guión “arreglado” por Neil Gaiman tampoco es para tirar cohetes. Sigue sin conseguir dar el salto creativo necesario para poder hacer cine. Tiene muy buenas ideas… pero piensa en “escenas”. Debería dar a luz a sus “creativos niños” y permitir que otros los “formen”. La leyenda original sigue siendo más interesante.
Futurama: Bender’s Big Score!
Más allá de que Futurama “ha vuelto”, lo cual es una gran noticia, no hay más “fuste”. La película es un episodio muy largo.
Si te gusta Futurama, te gustará la película. Pero no esperes nada espectacular ni diferente.
30 Days of Night
Muchas expectativas generalmente son el mejor abono para la decepción. La idea original de tener un grupo de vampiros en un pueblo aislado en el ártico donde durante el invierno no hay sol… es muy interesante.
La película es más oscurita, más brutal y tiene más presupuesto que la sueca Frostbiten, pero no es mucho mejor, ni los actores son mejores… El problema de rodar una historia basada en un comic, es que el comic suele superar con creces a su versión en cine.
Ni fú ni fá…
Me encantan los cuentos, pero tanto Enchanted como The Seeker: The Dark Is Rising han pasado sin pena ni gloria (más de la primera, en todo caso).
Espero pacientemente I am Legend y The Golden Compass.
Dado que la última película con la que me he tronchado ha sido Shoot ‘Em Up, con una neumática y madurita morbosa Monica Bellucci, espero hacerme pronto con la “accio-cómica”: Hitman. Viva el surrealismo…
Para evitar decepciones de cualquier tipo, siempre es recomendable intercalar entre tanto estreno clásicos de directores como Takashi Miike. Su película The Bird People in China me ayudó a superar el trauma vampírico de ‘30 Days of Night’.
Es lo malo de los refritos gringos: es difícil evitar su regusto a comida basura, abusan del glutamato sódico, y favorecen la aparición de migrañas y desnutrición fílmica.
Recomiendo una película de acción absurda: Der Eisbär, de Til Schweiger, un actor-héroe alemán. Su próxima Der Roten Baron está en mi lista de compras.
Otro día, más.