Doppelgänger: la Motivación

30 November, 2007 (10:20) | Doppelgänger | By Xan

Tanto Zor como yo nos tomamos este tema Muy En Serio: vamos a por ti, mediocre clon estafador.

Zor está ultimando un dossier muy “jugoso” rebosante de datos e información referentes a la trayectoria de nuestro redomado abusador de mujeres durante la última década.

Yo sigo con mi tarea de “profiler”.

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1. ¿Qué motiva a un psicópata como nuestro “malévolo gemelo” Roí Adrián, Alex, Pytr (o) Hádrian Kalinska, Adrián, Adrian Ravenshill, Hadrian, Betancourt, Wardog, Winter, Wayreth…?

2. ¿Cómo logra que mujeres sensatas e inteligentes se conviertan en potenciales víctimas?

3. ¿Qué saca de todo esto?

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Partamos de un hecho: tratamos con un enfermo mental con un trastorno bipolar esquizoide, diagnosticado a los 22 años, que recibió temporalmente tratamiento farmacológico.

Hoy en día, es un enfermo de 31 años [7/10/76] que no toma su, evidentemente necesaria, medicación y que se dedica a estafar, principalmente, a mujeres.

Estafar: der. Cometer alguno de los delitos que se caracterizan por el lucro como fin, y el engaño o abuso de confianza como medio.


1.- LA MOTIVACIÓN


Problema primario: la Limitación

Uno de los problemas a los que una persona con el perfil clínico de nuestro redoblado abusador se enfrenta, es la incapacidad para tanto analizar las consecuencias de sus actos a largo plazo como la incapacidad para proyectar y acometer su futuro.

No “ven” más allá de cortos periodos de tiempo. Viven aquí y ahora. La fantasía y los mundos delirantes suplen el guión para el resto.

Una persona “normal” puede programar uno o varios años de actividad/es, o involucrarse en un proyecto de muchos años.
Una persona “normal” puede hacerse a la idea de las consecuencias que tendrán sus actos a medio y largo plazo.

No hablamos de una persona “normal”.

El perfil que analizamos tiene un coeficiente intelectual superior a la media (no te hagas ilusiones, pillastre, que la media es 90-110… superior en tu caso no va más allá de 120) lo que favorece que se aburra fácilmente y su mente “vague lejos” a la mínima ocasión; hecho aumentado por su dificultad para centrarse, concentrarse y organizar pensamientos.

Su trastorno mental hace que lo que a los 10 años se considera “desbordante imaginación” con el tiempo se vaya convirtiendo en su mayor lacra para poder madurar. Además, durante la adolescencia estos enfermos sufren, generalmente, un proceso de desafectivización y aislamiento emocional que contribuye a que “prefieran” perderse en sus mundos delirantes dónde todo está hecho a su medida y ellos son el centro de la creación.

A los 20 ya suelen pasar más tiempo perdidos en sus increíbles recreaciones mentales que viviendo la aburrida realidad; a menudo sin poder diferenciar entre ambas.

El hecho de que su manera de percibir la realidad pueda estar distorsionada (trastornos senso-perceptivos) por su enfermedad, no ayuda. De ahí lo importante en estos casos del tratamiento y la medicación: con ellos muchas personas viven vidas “normales”: trabajan, estudian y se relacionan con otras personas. Con ellos hay gente que ha ganado un premio Nobel (caso John, Forbes Nash, el de “Una mente maravillosa“).

Asumir que se está enfermo es el primer paso; tratamiento y, quizá, medicación vienen después.

Nuestro “sujeto” fue diagnosticado a los 22. Empezó un tratamiento, medicación… y los abandonó. Su vida es más interesante cuando puede dar rienda suelta a su “imaginación”: su realidad, paulatinamente, se ha vuelto Horrible.

A los 40, sino antes, estás personas pueden padecer pérdida del potencial volitivo de la persona, sumado a una pérdida de la energía vital y psíquica que pueden degenerar en pérdida total del contacto con la realidad, apatía vital extrema, y en algunos casos catatonia o suicidio.

La tendencia a perderse en “nuncajamases” particulares y la limitación para llevar a cabo proyectos a largo plazo, facilitan que estas personas, sin el tratamiento y medicación adecuados, no logren acceder a una educación superior o a una cualificación profesional adecuadas, lo que en nuestra sociedad los convierte en marginados sociales.

La satisfacción tiene que ser instantánea y tener que estudiar y trabajar duro durante años antes de poder disfrutar de las “mieles del éxito” no es algo apetecible para la gente que lo quiere todo ahora y de una forma fácil y cómoda.

En nuestro caso, tratamos con una “wikipedia andante”, experto en “xanfarin-ología” y “zor-incoherencia“, que carece de una formación básica que le permita entender lo que lee o memoriza, y una titulación o experiencia profesional que le permitan sacarle partido, más allá de la anécdota o las estafas a las que se dedica.

[Por no hablar ya de su gramática infantil o su estilo literario inexistente… dime cómo piensas y te explicaré el porqué de cómo escribes…]


Problema secundario: la Frustración

Su cuadro clínico implica una serie de fenómenos como percepción delirante y exagerada, desconfianza extrema (asociada a “conspiraciones”), cuadros de agresividad, aplanamiento afectivo con increíbles carencias… y delirios de grandeza.

Hablamos de alguien que SE CREE superior al resto.

Una persona pagada de sí misma, egocéntrica, con una percepción personal trastornada y delirante. Alguien que se cree un genio. Un genio incomprendido… un genio solitario que necesita reconocimiento, atención y afecto.

Evidentemente su genialidad (sus delirios de grandeza) pertenece a su cuadro clínico y no a la realidad de su mediocre persona.

Alguien sin formación básica, académica o profesional, incapaz de vertebrar sus pensamientos de una forma coherente, anticipar consecuencias, o llevar a cabo proyectos a largo plazo, que se cree un Bobby Fischer o un Will Hunting… está condenado a la frustración más absoluta.

Su problema no sólo es que se haga pasar una especie de “Supermán” y estafe a la gente, lo peor es que se cree un “Supermán”. Y claro… cuando “vuela” o “pretende atravesar paredes”, se hace daño. Vistos sus resultados existenciales, está claro ni siquiera podría emular a un “Clark Kent”.


Resultado: La Estafa (a sí mismo)

La principal motivación de este sujeto es recrear sus mundos delirantes y atiborrar sus necesidades de grandeza y atención durante el mayor tiempo posible.

Durante el tiempo que duran sus mentiras, sus mundos delirantes cobran forma y: (1) él es un genio, alguien exitoso, famoso en su campo, un diosecillo; (y 2) hay alquien que le admira y quiere.

Todo esto no es por dinero… es por EGO. El ego, siempre es un lujo caro de mantener.

La realidad, la vagancia, la maldad, el egoísmo, la mediocridad, y por supuesto su enfermedad, han hecho de nuestro personaje un “perdedor”. Un perdedor mediocre y sin futuro.

Su única manera de “vivir” por un momento su “genialidad” consiste en engañar a las personas. En estafarlas: las víctimas pagan las facturas que el ego de este personajillo extiende.

Evidentemente, sus propias limitaciones (recordemos que sólo es brillante en sus delirios) le impiden mantener en el tiempo las mentiras, o convertirlas en realidad [el resto del mundo convierte sus sueños en realidad a base tiempo, esfuerzo y sudor]. Él necesita cambiar de “huésped” varias veces al año. Es un parásito social.

Mientras tiene sus huéspedes, puede radiar su realidad subjetiva recibir el reflejo de ésta en los demás.

El hecho de poder engañar a la gente sin consecuencias le hace sentirse aún más superior… él es el “estratega social perfecto”. Un “maestro de marionetas” capaz de hacer sombra a Jason Bourne.

Se presenta como experto en artes marciales, políglota, hombre de mundo que ha visitado muchísimos países. Programador de élite. Empresario de éxito…. Patinador, escalador, artista.

Personaje de ficción, hombre de humo. Un Fantoche.

Una mentira andante que sin sus víctimas y la retroalimentación que éstas le ofrecen, no deja de ser un pobre niño perdido que en el fondo, nunca ha dejado su pueblecito en Galicia.

Lo más triste de todo es que mientras él cree que está engañando a los demás, el peor perjudicado de la historia es él mismo.

Todas las mujeres a las que ha estafado, tenían, tienen y tendrán una vida.
Han podido perder mucho tiempo, dinero, bienes de todo tipo y valor, confianza, inocencia, sueños, ilusión, porciones del corazón, algún trocito de alma… Pero siguen teniendo sus vidas, y con el tiempo las cicatrices se curan y, a veces, desaparecen.

Tú, orondo estafadorzuelo, no tienes nada.

Al no tener nada y no poder valerte por ti mismo, tienes que estafar.

Al ser alguien incapaz de prosperar en el “mundo real” tienes que estafar.

Al no ser un “genio” como crees, tienes que parasitar y estafar para poder comer y tener un sitio donde dormir.

Ésta es la parte “graciosa” de la historia… tus “víctimas” son las que te mantienen. A ti… Oh! Genio.

Y ésta es tu tragedia: no hay salida “fácil” ni “agradable” de este círculo vicioso en el que te has metido.