Flanklin LDS-1900
Al final me he decidido por mi juguete: diccionario electrónico Franklin 1900-LDS, castellano-alemán.
Hubiese preferido comprar la versión que vendía Amazon.com (español-inglés, en los USA) y ponerle el módulo de memoria SD con el diccionario y utilidades de PONS (Alemania), basado en el software que uso ahora mismo en mi ordenador. Pero sólo faltan cuatro meses para mi examen y no me quería arriesgar a perder por lo menos un mes de “disfrute” esperando el paquete.
A día de hoy, teniendo en cuenta el cambio dólar/euro y los gastos de envío, salía más barato hacer las compras en los USA (Franklin español-inglés + PONS versión SD español-alemán= 185€) que en Alemania (“sólo” Franklin alemán-castellano= 220€).
Amazon.de me mandó mi juguete a casa en poco más de 24 horas: compra online antes del amanecer del jueves con llegada del paquete el viernes por la mañana. Garantía Amazon de dos años y portes gratuitos.
Sobre el traductor/agenda.
El diccionario bilingüe español-alemán que viene instalado de fábrica, Langenscheidt con 250.000 términos, cubre casi todas mis necesidades actuales (añoro la extensa ayuda con los “verbos+preposiciones” de PONS).
Las “utilidades” incluidas son: manuales básicos de gramática, frases de viaje pronunciadas en los dos idiomas, juegos y parafernalia “de agenda” (calculadora, listín telefónico…), no tienen mucho sentido para alguien que estudia el idioma, pero son muy útiles para viajeros (Franklin “pronuncia” unas 1.000 frases hechas en ambos idiomas).
Yo necesitaba un diccionario de alemán-castellano. El Franklin 1990-LDS Es perfecto como tal: corrección ortográfica en la búsqueda de términos, amplio vocabulario, opción de construir listas personales de palabras o incluso de mantener un diccionario particular. Los “juegos” incluidos (el ahorcado, conjugación de verbos…) pueden usar estas listas para facilitar el estudio. Mola.
El teclado y la interface no son muy intuitivos: tu cerebro y dedos buscan teclas donde no las hay, pero te acabas acostumbrando. La pantalla, aunque pequeña (12,5 cm) cumple su función; evidentemente no es para leer en ella Philosophie der Geldes de Georg Simmel.
Pros:
- Reproductor MP3. Se pueden instalar en una tarjeta SD tantos audio-libros, canciones, noticias, artículos -en MP3- como ésta permita y escucharlos donde se desee con un diccionario electrónico en las manos.
Tiene altavoz y micrófono integrados, así como una salida para cascos (incluidos). [Personalmente prefiero mi Sansa para el MP3].
La Franklin viene con dos audio-libros de regalo descargables desde Audible.com.
También graba voz y te permite -en teoría, aún no lo he probado- evaluar la pronunciación.
- Lector PDF. Acepta varios formatos de texto –incluidos Word y RTF- aunque el que mejor funciona es el PDF (sin gráficos ni fotos). “Lee” libros de todo tipo: novelas, gramática, nuevos diccionarios como ampliación…
Se puede comprar todo tipo de libros en PDF desde páginas afiliadas, descargarlos gratuitamente de Internet o crearlos uno mismo con el software Mobipocket usado por Franklin e incluido en un CDROM.
Durante la lectura hay opciones del tipo: marcador de texto, traducción directa de palabras (con el diccionario instalado), edición del texto, guardado de palabras en listas, etc.
Por ahora me limito a (1) encontrar en tiempo récord todas las palabras que necesito tanto en clase como mientras leo/viajo/existo; (2) usar las versiones PDF de los dictados que trascribo para corregir a posteriori mis ejercicios, leer (libros, noticias, artículos) mientras voy en autobuses o trenes, o consultar artículos (he instalado un par de enciclopedias centradas en Alemania); (y 3) jugar a “conjugar verbos” y “repasar vocabulario”, algo que llevo muy mal.
Mi “nueva rutina” consiste en convertir en PDF’s utilizables por la Franklin (versión Mobipocket) los artículos de ciencia y las transcripciones de noticias -en alemán- ofrecidos, por ejemplo, por Deutsche Welle; y meter los MP3 vinculados a los textos en mi Sansa. Primero escucho, luego intento trascribir el audio, hago correcciones usando los textos originales, analizo mis fallos y memorizo el nuevo vocabulario. Ya… mi vida es increíblemente emocionante últimamente. Tsk, Tsk.
Estos materiales, la opciones de traducción (conjugación/declinación, sinónimos, preposiciones afines, frases como contexto…), y poder estudiar alemán en cualquier sitio -y NO en casa- suponen una ayuda inestimable.
Contras:
- La escalabilidad es muy limitada: acepta una tarjeta de memoria SD y lo que encuentres para meter en ella, pero debido a que el software empleado es muy “cuadrado”, al margen de cargar libros (diccionarios, enciclopedias, novelas… sin imágenes) y MP3’s, no hay muchas más opciones.
No deja de ser una agenda electrónica sencilla con algunas funciones interesantes.
- El software para PC es Malo. Está más orientado a “venderte” libros y audio-libros con que rellenar tu Franklin que a permitirte interactuar con el hardware.
Es una lástima que un apartado que debiera multiplicar las posibilidades de uso al final resulte un cuello de botella para el potencial del producto.
El software permite hacer “copias de seguridad” de nuestros cambios, algo a tener en cuenta en caso de que tengamos que “resetearlo”.
- 50 ridículos Mb libres. Al precio al que están las memorias SD es insultante que el producto venga de fábrica con sólo 50 megas libres para rellenar con libros y audio.
Usar una tarjeta SD en el único slot libre para rellenarla con PDF’s y MP3’s es algo básico y necesario. Como nota: la transmisión de datos Franklin-PC es muy Lenta, es mejor “llenar” y “vaciar” la tarjeta SD con nuestro contenido usando el ordenador directamente (vía adaptador USB para tarjetas SD o ranuras de expansión).
Conclusión
Podría añadir que echo de menos un ratón y luz en la pantalla, pero para eso me hubiese comprado un ASUS EEE, que costaba sólo 80€ más, le hubiese instalado software a capricho y podría además conectarme a Internet vía WiFi y ver películas.
Si necesitas un buen diccionario electrónico que quepa en tu bolsillo, no se “coma” las pilas y tenga algunas prestaciones extras muy útiles, el Franklin 1900 es tu opción (a comparar con la competencia directa que supone el Casio EW-G5500).
Las versiones anteriores de Franklin (la 1660 por ejemplo), que funcionan con cartuchos/memorias ROM en lugar de tarjetas SD, no son comparables en flexibilidad y potencial de uso, pero cuestan un 40% menos -algo a tener en cuenta-.
Resumiendo: aunque no me haya comprado el ASUS EEE porque era demasiado grande y las baterías le duraban una miseria –snif, snif-, estoy muy feliz con mi Franklin 1900-LDS.
Altamente recomendable si el alemán “forma” parte de tu vida.