Leche desnatada
Llevo tres días durmiendo y viendo “Futurama”. Dormir mucho y ver teleseries enteras son sinónimos de estar Enfermo. Sobre todo cuando dedicas el 50% de tu día a cada actividad.
El lunes pasado hice mi primera presentación en alemán en la universidad. Una catástrofe desde el punto de vista “comunicación”. Un éxito desde el punto de vista “hacer una presentación en alemán en la universidad”.
Después dormí.
Y tras varias temporadas de “Futurama” y algunas hibernaciones concentradas, aquí estoy.
4AM, decidiendo entre ir a una gasolinera 24h o esperar a que abran los supermercados para comprar leche. Es el truco de La chica de la Habitación Naranja para sacarme de mis letargos cíclicos: leche desnatada. Mientras hay leche normal en la nevera, te puedes permitir el lujo de estar enfermo.
Hay pocas más decadentes en nuestro mundo moderno que comprar leche desnatada… con lo fácil que es comprarla “entera” y mezclarla tú mismo con agua del grifo.
Tengo un enorme antojo de Weetabix: Es parte del Hambre post-hibernación.
La cuestión es si mi Hambre (1) aguantará tres horas; (2) me arrastrará a la lluvia a comprar un cartón de leche en una gasolinera; (ó 3) acabaré consumiendo agua del grifo con lactosa.
Por lo demás bien, gracias.
Cada día estoy más convencido de la futilidad de mí intento de pasar mi examen de alemán en junio.
Y pienso en la próxima casa a la que mudarme:
- Un apartamento precioso en Münster con vistas al Canal: 70m2, arcaica calefacción de “Öl”, weirdo ducha en la cocina O_O! y “todoincluidos” 350€ al mes.
- Una en Berlín.
En fin. Toca recuperar forma física. Llenar la despensa. Y todas esas cosas que implican salir de casa y socializarse.
Creo que voy a seguir enfermo un día más.