Simulación de Examen

Dentro de unas horas tendré la “simulación” de mi examen de alemán.

La idea es brillante: haces el examen en las mismas condiciones en las que el examen “real” tendrá lugar. Examen afín, mismos profesores, metodología, lugar, tiempos, sistema de corrección, etc.

Sirve como preparación psicológica al eliminar el efecto “sorpresa”. El día que haces el examen, sabes exactamente a qué te enfrentas. Y sobretodo sirve para que sepas cómo es tu nivel de alemán.

La semana que viene tendremos la corrección oficial y aún dispondremos de una semana para pulir fallos y mejorar -en la medida de los posible- lo mejorable.

Hace unas semanas fui admitido en un grupo reducido para trabajar nuestro estilo literario y metodología a la hora de redactar textos para el examen; una de las pruebas consiste en la producción de un texto académico con un tema y varios aspectos a desarrollar dados, extensión de unas 200 palabras y “producir” en una hora.

Desde hace una semana tengo clases de refuerzo en fonética: Tras grabarme leyendo un texto, mi profesora analizo mis fallos más graves/comunes al hablar alemán y ahora estamos trabajando este aspecto.

Decir que estoy encantado con mis clases es poco. Nunca había estudiado un idioma de una manera tan didáctica y profesional.

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Por lo demás…

El fin de semana pasado celebramos por todo lo alto el cumpleaños de la madre de Bettina, la Chica de la Habitación Naranja.

Sus padres alquilaron una casa de campo preciosa en las afueras. Con mega jardín, arboleda, lago artificial y salón social con chimenea. De la cervecería Veltins se trajeron dos remolques: uno era un remolque-refrigerador lleno de bebida (cerveza, refrescos y licores) y el otro un remolque-bar que tras ser “expandido” se convirtió en una bar-chiringuito enorme que por la noche fue una trampa mortal para mosquitos vampiro.
Una empresa de catering se hizo cargo de la comida (tradicional alemana) y nosotros de servir las bebidas a unos 80 ó 100 invitados (amigos, vecinos, familia…).

Mi alemán sufrió un +3 por el bombardeo de dialectos y acentos, que según la cerveza y los licores corrían se volvían más fuertes. Mi cuerpo recuperó un +5 de forma física a base de mover cajas, barriles y servir -y limpiar- vasos de cervezas. Acabamos a las 4AM tras lograr apagar la música y repartir cervezas para el camino a los últimos participantes.

El hecho de que la gente viniese (y se fuese) caminado -noche preciosa- o en bicicleta ayudo a que la mayoría bebiese mucho.

Creo que jamás hubiese imaginado que la cerveza se pudiese mezclar con tantas cosas. O que la gente pudiese beber tanta cerveza. Los invitados, de todas las edades, tenían barra y bufet libres.

Las tia-abuelas de Bettina son lo más cercano a una reunión de brujas que he visto nunca. Sus risas eran de película de Tim Burton. Su maquillaje, ropa y físico iban parejos a sus risas.
La experiencia fue sencillamente increíble.

Como premio a nuestros servicios (fue un placer) los padres de Bettina nos invitaron a una “Cena con Crimen”.

Hoy por la noche tenemos que vestirnos como en los años 60 y “vivir” un asesinato que tendrá lugar durante la cena y con la ayuda de los actores-camareros tendremos que resolverlo antes de finalizar los postres. Mola.

Todo “fluye”.

El tiempo pasa demasiado rápido, pero supongo que éso es porque estoy haciendo muchas cosas. Es curioso. La mayor parte del tiempo creo no estar haciendo “nada”.

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