Alergia y caos
La alergia me está matando y las cosas a mi alrededor, se rompen, dejan de funcionar o en el caso de depender de correos, no llegan.
Lo que se prometía como un mes de histeria organizada, en el que todos los aspectos burocráticos de mi vida deberían estar ya solucionados, se ha convertido en un mes de histeria, caos y alergia.
Los cómodos plazos de mi planificación se fueron al garete por culpa de (1) correos y (2) problemas con traducciones juradas. Odio los plazos y las burocracias. Y algunos traductores empiezan a darme miedo.
Las pastillas para minimizar los efectos de la alergia tienen como efectos colaterales pérdida de apetito, sed, sueño y causan hiperactividad. Lo último se agradece, aunque la sensación de hormigeo contínuo causado por la pseudoefedrina empieza a ser “desasosegante”: Combinada con mi nuevo ginseng (4% ginsenosidos) y las chicas alemanas alborotadas por la primavera, el efecto es, por decirlo de alguna manera, explosivo.
La semana que viene habrá “terminado” todo. El lunes me quito un kilogramo de papeles de encima y el jueves tendré varias horas de exámenes liberadores.
Hasta ahora los resultados de mi examen-simulación han sido variados: Estoy contento. Varían entre el 50% y el 71%. Y aún me quedan varios días para pulir errores e intentar mejorar algún aspecto importante.
El 1 de Agosto, otro problema añadido, estaré viviendo en mi casa nueva. Adiós a la Habitación Azul.
