Adios a la Habitación Azul
Cancelado el contrato de nuestro WG (“comunidad/casa”): nos vamos todos a finales de julio.
Unos a primero a Tailandia de vacaciones y luego de (a) Erasmus en Londres / (b) qué más da.
Otros (c / d) a una casa nueva.
Bettina, la por ahora Chica de la Habitación Naranja, y yo firmamos contrato para la nueva casa. Los colores están por decidir, pero tras dos años de azul marino creo que necesito “blanco” por un tiempo.
La nueva casa está en las afueras, en un agradable barrio residencial rodeado de bosques. Viviremos en una casa de dos plantas con jardín. Con el dueño -una pareja de ancianos- viviendo en la planta baja y una pareja de chicas alemanas como vecinas de planta.
Dos habitaciones (de unos 22m2 cada una), cocina, baño y un balcón enorme que da al atardecer. Todo el piso es increíblemente luminoso.
Aceptablemente caro: con el nuevo contrato de teléfono que incluye los tres primeros meses gratis y la calefacción incluida en el precio base vamos a pagar lo mismo que ahora durante el primer año.
Eso sí, con una T1 [1,5Mb/s reales de descarga] para navegar por Internet y tarifa plana telefónica para 25 países en Europa.
El año que viene veremos cómo nos afecta la subida de precios por gas y electricidad, se prevee que será una bofetada.
El único problema “actual”: las distancias. Viviremos 1,4 Km más lejos (en relación al centro) que ahora. Más o menos la misma calle… en dirección contraria a la ciudad.
De ir paseando (3′) a mi “Fitness Studio” tendré 2km. De tener un supermercado que abre de 7 a 22h. al lado de casa pasamos a tener que “organizar” las compras.
A cambio tenemos Espacio, un barrio “chachi” y tranquilidad. Se acabaron los latinos del edificio de enfrente con su música genera-violencia (la mía), los conciertos en directo del pub de la esquina los martes y los ensayos del presunto grupo de música que sólo saben/tocan una canción.
Se acabaron los compañeros de piso psicópatas y los “nuevos mejores amigos por dos semestres”. Los únicos psicópatas que habrá ahora en la casa seremos nosotros.
La casa sigue manteniendo el estilo “WG”. Un piso compartido para dos. Si cualquiera de los dos (yo) se marcha, el otro puede buscarse un compañero de piso nuevo sin problemas.
Hemos visitado algunas casas antes de decidirnos.
Es gracioso. Todo el mundo idealiza Alemania y muchas veces escucho los típicos comentarios sobre lo baratas que son las casas en Alemania, los altos que son los sueldos, lo rubias que son las chicas y tal y tal. Las manzanas del vecino siempre son más apetitosas.
Las casas de más de 20 años en Alemania, al menos en mi “región” y refiriéndome a oferta de alquiler, son una, literalmente, mierda.
Paredes de “pichiglas”, instalaciones eléctricas de chiste, mal aisladas y peor diseñadas. Si sopla el viento muy fuerte (como el “huracán” de hace dos años) arranca los tejados, si hace calor te mueres porque sólo están “preparadas” contra el frio (las que tienen los techos altos ni siquiera eso) y si llueve mucho de repente o fuera de “temporada” (como la semana pasada) se inundan los sótanos por el polen y demás detritus primaveral acumulado en los desagües.
La sociedad del bienestar de los años 60′, 70′ y 80′ trajo casas para todos… sólo que como en el cuento de “Los Tres Cerditos” unas eran de madera y otras de ladrillo. Siempre ha habido clases.
Las calefacciones de “antes” se comen tu presupuesto mensual y el hecho de vivir en casas unifamiliares dispara los precios de recogida de basuras, mantenimiento (el tema de los tejados es un atraco) etc.
Los jardines, que por ley deben estar “cuidados”, son un coñazo cuando son tuyos, y cuando son compartidos con más vecinos se convierten en origen de las disputas más absurdas.
Los que hablan de los sueldos elevados suelen olvidarse de los impuestos desorbitados.
En efecto, algunas chicas son rubias; la mitad de la mitad son naturales.
Como decía, hemos visitado algunas casas: Pensaba que la nuestra era una “caverna” sólo apta para estudiantes “espartanos” existencialmente muy motivados… Pero es un palacio comparada con algunas cuevas de troll que hemos visto.
Habemos Casa. Éso es lo que importa.
