Empieza la mudanza

El paso uno consiste en cancelar contratos. El paso dos en iniciarlos.

Estoy a medio camino. Empiezo por el final.

Contratos de teléfono.

Hay diversas compañias más o menos importantes: La timofónica local, Telekom -a evitar- y otras como Arcor, 1&1, Versatel…
Se dividen en dos apartados: las que te obligan a firmar un contrato de 24 meses con una clausula de escisión más o menos 100€ y “Alice”, una compañía cuya “diferenciación” es que puedes cancelar tu contrato con cuatro semanas de antelación sin penalizaciones ni plazos mínimos.

El contrato de 24 meses es un estándar en Alemania: Desde móviles a gimnasios. Separa a los que tienen “residencia fija” de los “temporales” (lumpen social, estudiantes, inmigrantes con visa etc.). Estos contratos son como una “losa” y los comerciales con los que tratas son (1) gente que hoy es comercial y mañana funambulista o (2) buitres.

Casi todas las compañias nos ofrecen tarifa plana de llamadas a teléfonos fijos en Alemania y conexión a Internet “wifi” T1 (una “16.000″).
Casi todas ofertan los dos o tres primeros meses gratis. El router (wlan) también suele ser gratis, aunque hay que pagar los portes (9,90€).

Las diferencias radican en (1) números de teléfono incluidos en el paquete -entre uno y cuatro por contrato-; (2) posibilidad de tarifa plana para Europa y/o móviles; (3) regalos.

El apartado “regalos” es importante: desde cheques por 150€ para gastar en “Saturn” a descuentos de diverso tipo.

En función de la compañia elegida, un mismo producto implica cheques regalos, modelo de router y algunos meses de alquiler “gratis” que suponen diferencias netas de precio de hasta 300€.

Por ahora nos quedamos con ‘Alice’. No nos “regala” nada pero no nos ata por dos años.

Contrato “telecomunicaciones”.

El gobierno alemán cobra una “tasa multimedia” por hogar o usuario (caso de pisos compartidos): Tener televisión o radio supone un impuesto mensual extra.

Da igual que sea una radio de ducha, un radio-despertador, ordenador con internet o un proyector de plasma conectado al decodificador vía satélite. Cualquier cosa capaz de reproducir radio/televisón cuenta y cuesta.

Cuando te mudas, un tipo se pasa por tu casa para preguntarte qué tienes y definir tu factura mensual.
Este tipo NO puede entrar en tu casa para controlar tus posesiones: De ti y de tu karma depende confesar qué usas/ tienes en casa y pagar el correspondiente impuesto.

En nuestro caso no consumimos televisión ni radio, así que por principios no declaramos/pagamos este impuesto.

Espero que esto siga así en la nueva casa. Me niego a pagar impuestos “potenciales” que gravan casos hipotéticos como el que yo pueda ver TV o escuchar radio usando mi ordenador.

No tengo el más mínimo interés en ver “televisión”, sea del país que sea. La prensa escrita online cubre todas mis necesidades informativas y el ‘torrent-e de la abundancia’ se encarga de las lúdico-culturales.

Contrato de electricidad.

Pago mensual estandarizado y cada semestre ajuste de la cuenta y consecuente pago -o devolución- por consumo extra.
Muy profesional: un sencillo mail al organismo pertinente vale para iniciar, transferir o cancelar contratos.

Actualmente, en un piso de cuatro, pagamos 72€ al mes con un reajuste semestral al alza.

Todo depende de quién vive con nosotros: El año pasado sólo pagabamos 60€ al mes y no hubo apenas reajustes. Este año tenemos un adicto a las pizzas al horno amante de usar varias veces por semana la lavadoras a media carga que ha disparado los gastos eléctricos.  Los compañeros de piso pueden salirte “caros” en demasiados aspectos.

Contratos varios.

Nuestra casa nueva es media planta (75m2) en un chalet de dos plantas con terreno propio circundante. Los costes de agua, calefacción, basura, mantenimiento de la casa y jardín corren a cargo del dueño de la casa o van incluídos en el precio del alquiler.

Tenemos un termostato con “contador” para controlar el uso de la calefacción. Este año el precio de la energía va a suponer una bofetada a muchas economías domésticas. En muchas casas “viejas”, especialmente las que tienen techos altos (más de tres metros), el próximo invierno las facturas mensuales de calefacción/electricidad se equipararán al precio del alquiler.
El contrato de la nueva casa, casi un libro con disposiciones absurdas como el tratado sobre uso de herramientas industriales en casa o los horarios a los que puedes ducharte (actualmente “liberalizados” por ley, está firmado.

500€ al mes por la casa (360€ de alquiler (”frío”) más 140€ de costes varios -mayormente calefacción-). Más 30€ de teléfono, más 30€ de electricidad.

280€ mensuales por persona todo incluído.

A cambio tengo una habitación de 23m2 (con acceso a sótano/lavandería y ático/trastero) en la primera planta de un chalet rodeado de jardín.

La relación prestaciones/precio/localización está bastante bien. El nivel de calidad de vida ofrecido por la nueva casa/barrrio por 280€ al mes es sorpredentemente alto.

Las casas en Alemania generalmente se alquilan vacias: Nos traemos cocina completa y nuestros muebles.

Los siguientes pasos serán avisar al gobierno alemán (vía ayuntamiento) y al consulado de mi nueva dirección.
Por un lado me da pena dejar la vida de “comuna internacional” que tanto me ha aportado en los últimos años. Por otro necesito “mi casa”.

Al menos por un tiempo.

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