Surrealismo en polvo

Hacía tranquilamente mis compras del día y al ir a pagar, con tarjeta, de mi cartera ha caído una -relativamente- considerable cantidad de polvo blanco.

Yo sé que se debe a que llevo toda la semana pintando las paredes de mi nueva casa y mi vida es “blanca”. Los demás no.

La cajera se ha quedado mirando el polvo que ha caído sobre el estante de PVC transparente donde se firman las cuentas. Y ha conseguido no mirarme. Ha esperado a ver si yo hacía algún intento de recuperar mi “mercancía” y luego me ha dado el papelito para firmar.
Las dos personas que estaban tras de mí no han podido contenerse. Uno lo ha flipado. Creo que se ha muerto de envidia o algo así. La otra no ha podido evitar partirse la caja.

Yo he dicho que era pintura. Evidentemente nadie se lo ha creído.

Comments are closed.