Siegfried, Pris, Fox y Legión
Siegfried es un precioso ejemplar de Beaucarnea recurvata (Elefantenfuß en alemán; “pie de elefante” por la textura de su corteza).
Su nombre se debe a la “cicatriz” que tiene en su tronco; cuando lo vi por primera vez no pude evitar pensar en el némesis de Maxwell Smart (Get Smart, Agente 86): Siegfried, el agente de KAOS con cara de malote, cicatriz en la mejilla y pseudo acento bávaro. [Detrás de la cicatriz se escondía Bernie Kopell, actor que luego -entre otros papeles- se convertiría en el encantador doctor Adam Bricker de "Vacaciones en el mar"].
El caso es que Siegfried, con su cicatriz y su estética a caballo entre Barbapapa, Ent y Pumuckl, se ganó un lugar en mi nueva casa.
Pris es un cocotero. Mide dos metros de alto, tiene siete hojas y los años de vida contados. Por eso se llama Pris: es como un “replicante”. Los cocoteros no pueden sobrevivir en el exterior (Münster, Alemania). Al menos no en este siglo.
Cuando conocí a Pris el mero hecho de su existencia me pareció una broma muy cruel: Su naturaleza como planta es crecer durante muchos años hasta medir al menos trienta metros -y dar cocos-, sin embargo era vendida como planta de interior O_o!
En cuanto su hoja-tallo llegue al techo y ya no quepa en el interior de una casa, morirá. Morirá porque alguien consideró que era bella y que el placer egoista de su poseedor merecía una existencia con fecha de caducidad basada en la altura de los techos.
Pris es un proyecto personal; en la medida de lo posible intento crear un cocotero-bonsai y alargar su vida tanto como sea posible (o mis techos los permitan).
Fox es mi primera orquídea. Es preciosa. Sin más. Una orquídea híbrida con -actualmente- cuatro flores abiertas que cada mañana me saludan con su belleza y catorce capullos desarrollándose para tomar el relevo durante las próximas semanas. Es a las plantas lo que un gato es al común de los mortales: otro nivel.
Legion es una Echeveria elegans. Su origen es de lo más curioso: una docena de hojas de su “madre” acabaron -como experimento botánico- en un tiesto, donde sorprendente (1) echaron raíces y (2) las clavaron con fuerza dando lugar a la pequeña comunidad de rosetas de echeverias entrelazadas que hoy es Legión.
Audrey Jr. es un joven ejemplar de Tillandsia cyanea; la familia de “tulipanes de Siam” que se ha sumado hoy a la colección aún no tiene nombre. El Aloe vera que espera ser transplando tampoco.
Desde que hace una vida Bettina me regalase mi “Lucky bambú”, que de vaso de terracota lleno de minimalistas segmentos de bambú unidos entre sí ha devenido en promesa de selva, han pasado muchas cosas.
Siempre me he negado a tener plantas: La responsabilidad, su futilidad existencial, falta de empatía etc. etc. pesaban mucho como razones.
Ahora, pro primera vez, tengo un pequeño jadín.
Ser capaz de mantener con vida a mi Lucky bambú -hasta hoy-, el experimento con Legión y el hecho de la casa nueva tenga un potencial enorme como jardín botánico, han abierto muchas puertas.
Mis futuras metas botánicas incluyen un Edelweiss, una Nepenthes y el cultivo de mis propias fresas.
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A partir del 23 de este mes tendré línea y nuevos números de teléfonos (casa y móvil). Tras tres años viviendo con gente que no sé qué ha podido descargarse o qué ha podido hacer con su conexión (mientras las ip’s de la casa estaban vinculadas a una misma factura/cuenta bancaria), creo que un nuevo “inicio” era necesario. Un nuevo inicio con otra compañia.
Tras dos meses de espera tendré de nuevo teléfono e Internet. Espero con curiosidad ver qué tipo de conexión (mínima transferencia…) tengo en este barrio de gente extraña.
El curso intensivo de alemán está siendo de lo más intenso y, para variar, tengo exámenes “finales” en unas semanas. La universidad “empieza” (como si alguna vez acabase) en un mes. El verano pasó.
