La ilusión del control
Posted in xanfarin.com on October 26th, 2008 by XanLa vida está llena de pequeñas decisiones cuyo sumatorio de trascendencia tarda años en hacer efecto. Pequeñas decisiones aparentemente libres de la carga “acción-reacción”, libres de connotación o de efectos colaterales a medio o largo plazo.
Pequeñas decisiones libres de estrés, disonancias cognoscitivas o ‘karma’ que nos permiten fluir por el día a día pensando que en nuestras manos están las riendas de nuestra vida. Con el tiempo las rutinas llegan a desplazar la necesidad de decidir facilitando el proceso.
Cierta personita tomó hace unos meses una decisión importante: Marcharse de Viaje.
Un Viaje muy Largo a sitios muy Lejanos. Lo que implícitamente es una apuesta de Cambio por el mero hecho de romper con todas las rutinas y ponernos en una posición en la que tenemos que decidir contínuamente muchas cosas grandes (desde si viajar solo o acompañado a elegir a qué país…) y millones de cosas aparentemente pequeñas.
Viajar (con V) significa desconectar el piloto automático y pasar a tomar el control de nuestras vidas.
Hace unos días esta personita colisionó frontalmente con la realidad: En un trekking por el Himalaya aprendió que su metabolismo forma parte de la estadística y que en su caso éso significa formar parte del 0,001% de la población mundial para la que el mal de altura es un mal mortal. Gente para la que irse de paseo por encima de los 3.000 metros implica desde ponerse -literalmente- enfermo a un elevado riesgo de muerte.
En su caso estuvo a punto de morir.
Tuvo la mala suerte de que ése inapreciable “San Bernardo con barril de licor” que es el helicóptero de rescate en el Himalaya no pudo rescatarla.
Tuvo la buena suerte de que alguien que “pasaba por allí” llevase los medicamentos adecuados y una cámara (bolsa) de presurización portátil que le salvó la vida.
Tecnología punta y conocimiento científico.
El método tradicional consiste en ingerir sopas de ajo para mejorar la circulación, sacrificar un pollo a la diosa montaña y descender al menos mil metros lo más rápido posible.
Cientos de grandes y pequeñas decisiones la colocaron unos pasos por encima de ese límite físico cercano a los 3.000 metros. Entonces, un factor fisiológico con una existencia casi cuántica, un “techo” metabólico “durmiente”, se encargó del resto.
Estadísticamente las sopas de ajo y rodar montaña abajo son indudablemente más efectivos: Encontrarte con alguien que lleve una cámara de presurización portátil en la mochila roza el absurdo estadístico.
En las últimas semanas ha sucedido un cúmulo ridículo de hechos importantes detonados por pequeñas decisiones o sucesos aparentemente intrascendentes. Hechos que implican cambios existenciales o al menos replanteamientos vitales. Hechos con un potencial de desastre brutal.
La paradoja del control considera que las personas importantes para ti (tú incluído/a) son pájaros: Puedes mantenerlos en jaulas o palacios para que no se escapen o para que estén seguros y puedes creer que te pertenecen o que están(s) seguros; puedes dejarlos libres y esperar que no se marchen muy lejos [- de ti, “lejos” siempre está cerca de algo o alguien] y que no les pase nada malo.
El control, en un sistema tan complejo como es la “vida”, no existe: Hay demasiado caos y una contínua plaga de mariposas metafóricas hiperactivas.
Por desgracia hay demasiadas jaulas, demasiadas personas que se creen dueños y cada vez menos sitios en los que estar o sentirte seguro. (Por no hablar del precio del m2 de los palacios…).
El caos y la plaga de metafóricas mariposas lo ocupa todo: El mundo, las relaciones, tus genes y tu metabolismo.
Sin ese sistema caótico lleno de posibilidades no habría libertad; sin esa libertad no habría responsabilidad.
Y sin las mariposas todo sería muy aburrido; aunque la “diversión” a veces te cueste la vida.
Memento mori. El control es sólo una ilusión.
Cierta personita no podrá irse nunca más de excursión por encima de los 3.000 metros sin poner en riesgo su salud y/o vida.
Gracias a los cielos entre los 3.000 y los -100 metros hay un mundo entero que descubrir y disfrutar.