Schock traumático y medio dedo amputado
La “culpa” fue de la nueva cafetera, una “Alicia de Longhi“. Compras una cafetera programable con nombre de actriz porno que hace un café delicioso en sólo tres minutos y te encuentras limpiando vasos de “latte machiatto” y “capuccino” el resto del día. Todos los días.
Uno de esos vasos, largos, tipo tubo, se rompió ayer en mis manos mientras lo limpiaba. Una mano dentro con una esponja y la otra fuera girándolo.
No es el primer vaso que se me rompe así y supongo que no será el último. El resultado es algo mejor que meter la mano en una trituradora de carne u ofrecérsela a un gato callejero desconocido para que juegue con ella, todo depende de tu suerte y de cómo se rompa el vaso.
El sonido del fino cristal italiano (hecho en Rusia…) llegó más rápido que la sensación del vidrio cortando; junto con él, llegaron una descarga de adrenalina que cortó mi circulación y una escatológica palabra pronunciada en silencio.
Mi primer pensamiento se lo dediqué a mis tendones. Me imaginaba ya en el hospital universitario explicando mi estúpido accidente inmerso en una pesadilla de tarjetas azules, seguros médicos y batas blancas. Todo ello en alemán.
El segundo fue algo más morboso: El corte había sido largo y profundo pero la espuma de jabón lo cubría todo. Quería ver qué me había hecho.
Eran las seis de la mañana y tenía una lista enorme de cosas-por-hacer cuya resolución tenía como auto premio irme un par de horas al club de tiro con arco: En un par de semanas tenemos fiesta/competición nocturna de tiro con arco sobre piezas de madera. Un evento social de lo más freak (toda la gente del club vestida en plan Robin Hood con arcos de diseño y linternas de LEDs…)
Cuando el agua fría se llevó la espuma quedó claro que no iba a haber arco ayer. Ni hoy. Ni en las próxima semanas. Tampoco iba a haber lista de cosas-por-hacer por algún tiempo.
No hay tendones dañados, gracias los cielos.
Los vasos de cristal italiano (hechos en Rusia) están en la basura y han sido sustituídos por sólidos vasos de Ikea (hechos en Portugal).
Ahora que por fin vuelvo a tener Internet casi me quedo sin dedos para hacer clicks…
