Archive for November 6th, 2008

Obama

Posted in xanfarin.com on November 6th, 2008 by Xan

Barack Hussein Obama II es el primer presidente negro de los Estados Unidos de América.

Su historia personal es el ejemplo perfecto de la sublimación del “sueño americano”.

La “traducción cultural” equivaldría a que el hijo de un inmigrante magrebí (por poner un ejemplo) en España se graduase en derecho por una de las mejores universidades del país, pasase poco después a dirigir un partido político y acabase siendo elegido presidente de la nación por mayoría aplastante.

En los U.S. esto es (ahora) posible.

Mi ejemplo obvia “pequeñas diferencias” culturales como que casi todos los norteamericanos son -con mayor o menor distancia generacional- hijos de inmigrantes, que las universidades norteamericanas son privadas y cuestan un riñon, que su sistema de clases -aunque más diferenciado- es más flexible o que el color de piel -aunque “café con leche”- influye muchísimo más allí que aquí.

Personalmente Obama era la opción más “ilusionante”.

Me explico.

McCain es un anciano de 72 años con cáncer de piel diagnosticado, creacionista confeso (a favor de equiparar evolución y “diseño inteligente” en los colegios), mentalidad imperialista (hijo y nieto de almirantes a favor de la guerra como argumento) y neoliberal a ultranza (pese a las crisis).

El “equipo humano” y el “ideario” de McCain son un calco del de George W. Bush: Su presidencia sería un sencillo relevo con un presidente muchísimo más capaz pero mucho más frágil. En caso de “accidente” Sarah Palin, una versión más joven y lobotomizada de McCain, ocuparía el puesto.

Obama es “ilusionante” porque comparado con McCain sólo otros cuatro años de George W. Bush podrían ser peor.

Si nos olvidamos de McCain y “aislamos” a Obama es evidente que:

1. Obama apenas tiene experiencia política (para ser presidente de un país).

Empezó su carrera política como senador de Illinois en el 97 y dio el paso a la política nacional (senador de los EEUU) en el 2004.

Siete años como senador de su estado y cuatro como senador de su país de los que la mayor parte del tiempo se ha dedicado a hacer campañas para convertirse en (1) cabeza de su partido y (2) presidente. Experiencia en política nacional: Muy poca.
A favor: Hablamos de una persona que ha triunfado allí donde ha trabajado, empezando por su doctorado cum laude en derecho por la universidad de Harvard.
Una persona con una carrera meteórica: Obama fue aquél desconocido e “inexperto” político que sacó de la carrera a la presidencia a Hillary Clinton. El mismo que ya famoso y aún “inexperto” ha ganado las elecciones y “jubilado” a McCain.

2. Obama sigue siendo un político democrata-cristiano “de los de toda la vida”

Es algo que la gente parece no estar claro: Obama y los demócratas son un partido de centro-derecha.

Por mucho que los partidos “socialistas” europeos se lo quieran apropiar, Obama apenas roza el centro y cuando lo hace, lo hace desde la derecha. En Europa, Obama pertenecería al “Grupo Popular Europeo“.
De hecho, Angela Merkel es más “social”, más de “izquierdas” y muchísimo menos “crisitiana” (políticamente hablando) que Obama. Toda una paradoja.

Y éso sin hablar de temas como la pena de muerte o el derecho a tener armas, que en los EEUU van al margen de la afiliación política.

La questión es que como McCain es neoliberalismo en estado puro, cualquiera por comparación parece más cabal y de “izquierdas”.

No espero que Obama “arregle” el mundo. Ni me planteo que vaya a “Cambiar”, con C, nada.

Sencillamente me “ilusiona” porque el inmovilismo a la baja que suponía el desgobierno de George W. Bush se ha terminado. Y porque una gran mayoría de norteamericanos han expresado su deseo de “cambio”. Es como despertar de una pesadilla.

Los próximos meses irán demostrando cuán profundo será el “efecto Obama” fuera de las fronteras de su país (que es lo que nos importa a los demás) y veremos satisfecha la morbosa curiosidad sobre si Obama es realmente capaz de “triunfar” o se desinfla luchando contra los diferentes lobbies conservadores de Washington.

Como a cualquier político que inicia un cargo hay que darle un margen de maniobra: Dentro de 100 días podremos analizar el “efecto Obama”.

En cualquier caso, desayunar en un mundo sin noticias de Bushes, McCains y Palins será muchísimo más digestivo.

Éso, para mí, ya es un gran cambio.