Budapest I: ¿Por qué Budapest?
Budapest es otra de esas preciosas ciudades centroeuropeas -en la línea de Cracovia o Praga- cortadas por un rio enorme (Danubio), con un castillo precioso (Buda), rebosantes de cultura y -cada día menos- reminiscencias “comunistas”.
Desde que cayó el Telón de Acero, el este de Europa es uno de mis destinos favoritos. Hace años me encantaba el choque propiciado por la diferencia cultural (con el sumatorio de todos los años de comunismo); hoy en día constato los cambios más o menos acelerados (= efectos de la economía de mercado + la invasión de Erasmus + franquicias alemanas) y disfruto de la creciente facilidad (benditas compañías ‘low cost’) para viajar a/por regiones antaño prohibidas o de difícil acceso. Budapest combina este “choque” cultural con precios asequibles, una amplia oferta cultural y una “distancia de vuelo” de 1h20′.
Budapest.
Budapest, con sus dos millones de habitantes, está formada por dos ciudades separadas por el Danubio:
Pest, la parte llana donde reside la mayoría de la población, y

Pest, desde el Castillo Buda
Buda, una zona de colinas llena de fortalezas, castillos e iglesias que constituye el asentamiento original.

Castillo Buda, 'escondido' tras "La Princesita" de Lazslo Marton
Desde la Promenade de Pest se tienen las mejores vistas de Buda.

Buda, desde la otra orilla del Danubio
Y además hay sorpresas como la impresionante escultura “Zapatos en la Promenade del Danubio” en memoria de los judios que fueron asesinados a orillas del Danubio -dejando tras de sí sus zapatos- por milicianos del (pro-nazi) “Partido de la Cruz Flechada” durante la 2ªGM.

Buda, desde "Zapatos en la Promenade" de Gyula Pauer
Las primeras fotos las saqué en mi único día de sol, las últimas muestran ya la incipiente nieve en los tejados.
Casi todo el mundo recomienda visitar la ciudad entre primavera y otoño. Yo recomiendo visitarla en invierno: En invierno hace frio, mucho frio, los cielos son grises y las fotos no salen tan bonitas. A cambio la ciudad es más “auténtica” y apenas hay turistas.
Dado que Budapest está llena de cafés, combatir el frio con café y/o chocolante caliente y porciones de tarta es casi un placer.
Más fotos y datos en el siguiente post.
