Sobre mi tesis y las últimas semanas y II

26 March, 2009 (07:53) | Antropología | By Xan

Mi “grupo étnico” es una minoría presente en las montañas de Tailandia, Laos, Vietnam y, sobre todo, de China, de donde son originarios.

Me centro en Laos y Thailandia (los idiomas Thai y Lao, mi nuevo “hobby”, son similares), con preferencia por Laos (pese a  la espada de Damocles que implicará obtener los permisos para investigar).

En estos momentos estoy trabajando en la co-elaboración de un proyecto de investigación (tres universidades y un “puñado” de investigadores) que generará -si todo sale adelante en medio de esta maldita crisis- varias etnografías basadas en trabajos de campo sobre diferentes -pero afines geográfica y culturalmente- grupos étnicos del sudeste asiático que, al partir de un projecto común -flexible pero con una estructura compartida-, permitirán un análisis comparativo que espero siente un pequeño “precedente” académico en nuestro campo.

Sobre mis últimas semanas…

Hace tres semanas dediqué mis días y noches a aprender todo lo posible sobre el proceso de elaboración de papel de bambú; típicamente producido por mujeres (metafóricamente “dan a luz” el papel) y usado por los hombres en la elaboración de los textos sagrados que “disfruta” toda la “casa” (=familia extensa, clan).  El proceso es relativamente sencillo y el papel obtenido no tiene más finalidad que la elaboración de sus manuscritos e imagenería sagrada, esto es, no se suele comercializar (uso local y específico).

El papel de bambú, dado a luz por las mujeres y “formado” por los hombres (escritura/ pintura),  tras pasar los pertinentes rituales pasa a estar “vivo”  y se convierte durante las ceremonias religiosas en un puente de unión entre  este mundo y los demás, permitiendo la comunicación con dioses, espíritus y ancestros y asegurando en el proceso el bien y prosperidad de todos los participantes.

Alguna ONG [sin algunas "ONGs" y algunos "misioneros", el mundo sería un lugar mucho más agradable] pretende incluir este papel de bambú y el arte / parafernalia religiosa resultante en sus listas de “comercio justo” de forma que los turistas puedan comprar estos “puentes entre mundos” o -según ellos- muestras paganas de arte folklórico [mientras, los misioneros protestantes obligan a quemarlos como requisito previo al bautismo y sus ayudas económicas; usualmente los fondos de ambos grupos vienen de las mismas fuentes: lobbies de cruzados creacionistas].

La semana pasada tocó Laos y su política interior en lo referente a las minorías étnicas y las tendencias en migración interna (en sus “sabores” voluntaria, “subvencionada” y forzosa) durante los últimos 20 años usando los datos de los censos nacionales de 1995 y 2005 y los análisis de organismos internacionales. Es un punto muy importante porque mi grupo étnico es/era semi-nómada y habita/ba las montañas, mientras que la tendencia marcada por el gobierno de Laos es primar el sedentarismo en las alturas medias o bajas (=valles, accesibles por rio o carretera) del país. Los cambios implícitos de pasar de una vida nómada a una sedentaria ya son de por sí enormes.

Hay familias o aldeas enteras que se mudan encantadas para tener acceso a carreteras, agua corriente, electricidad, medicinas, escuelas, etc. Otros lo hacen por las promesas de casas, trabajos, educación, tratamientos médicos… una moto (que implicará mudarte a un sitio con carreteras).
Mi grupo étnico no quiere bajar de sus montañas (=abandonar su cultura) y el cambio, cuando es forzado, suele ser traumático.

Ahora mismo me dedico al maravilloso mundo  del cultivo del opio y sus implicaciones (1) culturales, por ejemplo, forma parte de la farmacopea tradicional; (2) económicas, entre otros factores, es la única manera de conseguir dinero -junto con las armas, el único bien que no pueden producir en las montañas- de muchos grupos étnicos; (y 3) sociales, de las que la peor sea la dependencia (adicción) de algún miembro del clan, el riesgo es mayor especialmente entre los más ancianos (esperanza de vida media: 55 años) que lo han usado desde hace años para luchar contra el dolor (el opio es su único remedio paliativo).

Curiosamente, entre los Hmong, un grupo cercano culturalmente, el consumo de opio está prohibido a los menores de 40 años con el fin de asegurar que antes de correr el riesgo de caer en la adicción los individuos  se reproduzcan asegurando la pervivencia del grupo.

En cualquier caso, apenas hay adictos al opio en “mi grupo”, lo que es de agradecer. Es una adicción que genera muertos en vida e implica unas cargas sociales y económicas increíbles.

Voy cambiando de lo general a lo local y viceversa. Saltando de tema en tema en función de qué libro me llega de Amazon, de a qué informe de la UNESCO, ONU, OMS,etc.  tengo acceso o de qué lectura me recomienda quién. Todos los temas son recurrentes y, al cabo de un tiempo, aunque parezca lo contrario, te das cuenta de que lees siempre sobre lo mismo: aparecen los patrones, los vínculos que lo relacionan todo, percibes el “holismo”.

Trabajo con etnografías de los últimos 100 años, estadísticas, trabajos de organismos internacionales, artículos de diarios especializados y una lista de mails de contacto de los pocos freaks que se dedican a lo mismo que yo y a los que puedo acudir buscando bibliografías y/o respuestas puntuales.

Plus reuniones informales con mis directores de tesis, profesores en campos afines, otros investigadores, participación en coloquios, conferencias…

Dentro de unos meses empezaré a “recuperar” conocimiento de cine: cámaras, edición, etc. para el apartado documentación / antropología visual. Necesitaré rodar algunas películas y crear una base de datos fotográfica que avale mis diarios de campo.

Después, una vez todo esté madurado, tocará trabajo de campo  y luego prepararme para las contracciones antes de “dar a luz” mi propio papel de bambú lleno de palabros e imagenería académica.

Calculo que faltan dos años para el parto.

Éso si el bebé-bambú no es prematuro o si la crisis económica no provoca una “interrupción del embarazo”.

A día de hoy intento aprender a respirar, relajarme y leer todo lo que pasa por mis manos mientras voy produciendo texto y acumulo hilos de pensamiento, ideas, citas y referencias.

Ésta es mi vida.

Si la comparo con mi vida pasada (¿10 años?) lo único claro es que he “profesionalizado” mis “hobbies” y que gano muchísimo menos dinero :p

Por otro lado, estoy encontrando respuestas a muchas de las preguntas que antes me hacía y percibo las respuestas de muchas que me hago ahora.

Mientras sea divertido, seguiré jugando.