Post mortem: Quis custodiet ipsos custodes?

8 April, 2009 (07:51) | Xanfarin.com | By Xan

Se llama Ian Tomlinson. Vendedor de periódicos en un quiosco. 47 años.

Volvía a casa tranquilamente después de trabajar cuando le sorprendió una de las numerosas protestas organizadas en Londres durante el  G20.

Perdido en su mundo, rodeado del caos de las protestas, tuvo la mala suerte de encontrarse en el camino de la policía antidisturbios inglesa que, acompañada de perros, hacía un despliege para vaciar y bloquear una calle (Royal Exchange Passage; 19:20 horas). La calle por la que Ian volvía a casa.

Ian, de espaldas a ellos, camina despacio con las manos en los boldillos. Quizá se lo tomaron como una provocación. Quizá le habían avisado a gritos. Quizá Ian era sordo. Quizá el pequeño psicópata que todo policia antidisturbios lleva dentro no necesita de provocaciones.

Le increpan. Lo empujan usando los perros. Uno de los policias, por la espalda, usa su porra para “darle un toque de atención” antes de proyectarlo con un fuerte empujón usando sus dos manos. Ian cae al suelo. Todo sucede en segundos sin apenas tiempo para reaccionar.

Desde allí, Ian se dirije por primera a la policía para protestar por el sorpresivo ataque. La policia lo ignora y sigue con el despliegue y bloqueo de la calle.  Pocos instantes después, Ian muere por un paro cardiaco.

Ian. Vendedor de periódicos. 47 años.

La agresión: video-g20-police-assault

La policia ha vuelto a callar. Encubrir. Dejar pasar el tiempo. ¿Omitir datos? ¿Mentir?

Quis custodiet ipsos custodes?

The Guardian (qué irónico) ha tomado cartas en el asunto.

Lo tenían fácil: cada persona en las protestas del G20 era una cámara andante. Londres es por si misma casi un plató de televisión con todas las cámaras de vigilancia. Cada instante de las protestas, cada milímetro cuadrado de la ciudad ha sido recogido por un dispositivo digital.

Evidentemente hay un vídeo de la agresión y varias secuencias fotográficas de ésta con la fecha impresa. Y testigos. Y testimonios firmados.

Ya no se puede “omitir” la realidad. Ya es tarde para decir la verdad.

La justicia decidirá ahora hasta qué punto la policia es responsable de la muerte de Ian. Sólo hasta qué punto. La responsabilidad es ahora una prueba tangible.