Chino, primeras impresiones
Es absolutamente increíble la cantidad de material online existente en Internet para aprender chino.
Anonadado estoy. Gratamente anonadado.
La primera y más “dulce” de las sorpresas tiene que ver con la gramática china: de todos los idiomas que he estudiado hasta ahora, es la más sencilla. A grandes rasgos carece de plural, géneros, casos o conjugaciones verbales. La gramática no es y no será ningún problema. Tras estudiar alemán, la diferencia es un alivio.
Desde un punto de vista “logístico”, escribir chino mandarín es el mayor de los problemas: un niño chino aprende una media de seis ideogramas al día. Cada día recibe su “ficha” con los ideogramas y los repite cientos de veces hasta que los dibuja perfectamente.
En el proceso aprende cómo escribir (ejecución de los trazos en el orden y formas correctos; hay ideogramas ‘únicos’ de hasta 17 trazos, 37 si llevan radical), cómo pronunciarlo y sus significados básicos.
En mi caso aprendo siempre (1) el pinyin, la escritura latina con marca tonal y (2) el ideograma.
Por ejemplo:
das Buch (libro) - shū (“1er tono”) - 书
[estudio chino desde alemán, mis exámenes incluyen traducciones chino-alemán /alemán-chino]
shū, además es un radical : añadiendo delante o detrás otros ideogramas/conceptos se generan palabras/ideas como shūdiàn (librería) o niànshū (leer, estudiar). Juntando “conceptos” -composición- la capacidad de abstracción y significación del chino es sencillamente brutal.
Entre tres y cinco años después de empezar a aprender a escribir, la formación básica está “terminada”. Mi profesor de chino, doctorando, aún tiene problemas para escribir algunas palabras/conceptos. Un funcionario chino “clásico” necesitaba veinte años de estudio activo para asegurarse un dominio digno de la lengua.
Las diferencias entre chino simplificado, el chino escrito “sin adornos” resultado de la Revolución Cultural que buscaba facilitar el aprendizaje a la “masa”, y el chino tradicional, con todos los trazos por ideograma, acentúan el problema cuando has nacido en Taiwan o Hong Kong. En mi caso constituye un problema a largo plazo: necesito leer el chino que se usaban durante la dinastía Song, esto es, además de chino simplificado, necesitaré el tradicional.
La parte positiva: Todo está en Internet. Desde videos sobre caligrafía a aplicaciones para el iPod con “flashcards” para memorizar palabras con la manera de escribirlas vía animaciones.
Junto con la escritura, la pronunciación es en este momento mi mayor prioridad.
Distinguir entre los diferentes tonos básicos no es muy difícil, el problema llega cuando tienes que diferenciar entre los diferentes fonemas… son más de 400.
Por ahora sólo puedo decir que me parece un idioma apasionante y el respeto y admiración por mis antiguos compañeros de clase chinos, especialmente mis chicas de Hong Kong, no hace sino crecer día a día.
