Auge y caída de los Nacirema: “Otrolizando el Otro”
Los Nacirema, habitantes de la región comprendida entre aquellas habitadas por las tribus Cree, Yaqui, Tarahumare, Carib y Arawak, constituyen el mejor ejemplo práctico de “Otrolización del Otro”.
[Otrolización et ad. son palabros que me he inventado. Úsenlos con discreción]
“El Otro” es un genérico de la antropología. Partiendo de que nosotros/nuestra cultura implican un posicionamiento y una subjetividad, el objeto de estudio (típicamente, un grupo étnico) se convierte en “el Otro” y se busca crear una distancia objetiva para su descripción y posterior análisis. Otrolizar es el proceso que permite generar esta “distancia objetiva” y convertir vulgares y anodinos seres humanos en esos “Otros”, apasionantes y exóticos sujetos de estudio.
Los Nacirema son el ejemplo perfecto de los efectos y consecuencias del uso indiscriminado de esta “distancia objetiva”, esto es, de la Otrolización.
El primer estudio sobre los Nacirema, Body Ritual Among the Nacirema, de Horace Miner, fue publicado en Junio de 1956 en el American Anthropologist.
Miner relata algunas de las increíblemente estrafalarias costumbres de los Nacirema,entre otras, las escarificaciones faciales diarias, los rituales bucales con uso de ungüentos místicos, la tradicional mutilación parcial genital de los varones al nacer, llevada a cabo por los hombres-medicina (llamados Rotcod) por exigencia de las mujeres Nacirema como paso previo a un futuro ritual de pasaje sexual; o el curioso culto a héroes culturales del pasado como Notgnihsaw, etc.
En 1972, Neil B. Thompson publicó su estudio sobre la decadencia de los Nacirema, The Mysterious Fall of the Nacirema, debido mayormente al influjo del Culto a Elibomotua. Una tradición consumista-destructiva similar al potlatch de los nativos norteamericanos que llevó a los Nacirema a una espiral de competitividad de la que aún hoy no han logrado salir y que a la postre los ha reducido a un estado de semi-esclavitud y ha acabado con gran parte de su entorno natural. El culto a Elibomotua es, en algunos círculos académicos, sinónimo de debacle ecológica.
En posteriores estudios Thompson incluye un análisis de la casta de los TI’YCIR, la élite de un sistema meritocrático cuyo fin último parece ser el control social, político y económico.
Los Nacirema así como el análisis holístico de su sociedad -sin olvidar sus sorprendentes prácticas sexuales- constituyeron un hito en el estudio del Otro.
Ninguna clase de introducción a la antropología que se precie puede omitir citar el auge y caída de este archiconocido grupo étnico.
Tras presentar el inusitado caso a sus alumnos y comentar los aspectos más llamativos de la cultura Nacirema, así como los pasos que los llevaron a su clara decadencia, el profesor -o profesora- de turno deberá siempre escribir en la pizarra con grandes letras de molde Nacirema al revés. Elibomotua al revés. Notgnihsaw al revés. Rotcod al revés. Y pronunciar el odiado nombre de los TI’YCIR en voz alta (que suena algo así como a ‘teacher‘).
Por si las dudas, la mutilación parcial masculina se refiere a la circuncisión y las “tribus” citadas al inicio están en Canadá, México, Antillas, etc., en definitiva, las fronteras de los actuales EEUU.
Lo interesante del caso, más allá de la gracieta intrínseca, es que la “distancia objetiva” y el uso del lenguaje al estudiar a los Nacirema/American, los convierte casi en un grupo étnico tan pintoresco como ridículo. Una clásica etnografía al estilo “colonial” .
“El Otro” sólo es diferente desde la propia ignorancia y el mutuo desconocimiento. Otrolizar es el primer paso para deshumanizar, para volver extraño algo/alguien que está más cercano a nosotros/ti/mí de lo que generalmente pensamos, creemos o imaginamos.
Los Nacirema, en antropología, son un ejemplo del poder del lado oscuro de la fuerza. Y una de las pocas oportunidades que tiene la casta de los TI’YCIR de tomar el pelo a sus jóvenes padawans.
Algunas fuentes:
Body Ritual among the Nacirema (PDF), American Anthropologist, Junio 1956.
Involuntary Ritual Amputation among the Nacirema. Nalliandar, 2017.
Nacirema Observations (First Draft) John A. Dowell, 2002
