Obituario por dos David

6 June, 2009 (21:17) | Xanfarin.com | By Xan

Han muerto David Carradine y David Eddings.

David y  Leigh Eddings son dos de mis autores favoritos de fantasia.  Leigh no empezó a aparecer como co-autora de las obras de David, su marido, hasta mediados de los 90′, pero su impronta es clara en todas ellas.

David Eddings era un cuentacuentos de historias sencillas, personajes divertidos (a veces demasiado “similares”) y finales felices con matrimonio/s obligatorio/s (y en general, altas dosis de moralina).

Disfruté varias veces de los diez libros que componen The Belgariad y The Malloreon y no tantas de los seis de The Elenium y The Tamuli. Ambas son grandes historias que merecen ser leídas.

Cualquier persona capaz de crear un universo tan acogedor como el desarrollado por los Eddings e invitarte a mudarte a él , merece todos mis respetos y eterno agradecimiento.

Leigh murió en el 2007 a los 69 años, hace unos días, a punto de cumplir los 78, murió David.

Las obras de ambos estarán siempre ahí: esperando a que visites la granja de Faldor y te vayas de viaje con Garion, el señor Lobo -Belgarath- y Polgara o te pierdas con Sparhawk, Sephrenia y cia.  buscando el  Bhelliom. Es parte de la magia de los cuentos: una vez contados, puedes volver a ellos cuando quieras.

Las historias de David Eddings consistían en Viajes llenos de aventuras y humor.  Su muerte significa que su universo particular ha encontrado límites. Una gran perdida.

David Carradine fue ese pequeño “aprovechado” que sin tener ni idea de artes marciales paso a convertirse en un mito del “kung fu”.

Su secreto: “robar” papeles estelares a Bruce Lee.

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David Carradine, Bill en "Kill Bill"

Primero fue  Kwai Chang Caine, el protagonista de la teleserie Kung Fu; originalmente desarrollada por Bruce Lee con la idea de convertirla en su vehículo para la fama (su particular “sueño americano”). La productora (mejor dicho, Ed Spielman) eligió sobre seguro y se quedó con una actor norteamericano -un “Carradine”- que no tenía ni pajolera idea de artes marciales ni relación con China.

Bruce Lee, por desgracia, sólo era conocido por su papel como Kato y algunas apariciones en la televisión en las que ofreció una imagen demasiado agresiva para pasar por un “maestro zen” (el eterno problema de ir de “filósofo” por la vida cuando tu mayor virtud es ser capaz de repartir hostias como panes).

La prematura muerte de Bruce Lee puso en bandeja a David Carradine otro papel como maestro de artes marciales/filosofía oriental:  The Silent Flute (aka “Circle of Iron”, 1978).

Un guión desarrollado por Bruce Lee en el cenit de su carrera que tras su muerte fue transformado en un pestiño donde las artes marciales fueron sustitidas por almibar, actuaciones paupérrimas y demasiadas gracietas.

David Carradine vivió una larga carrera como actor en docenas de películas y teleseries más o menos freaks ( desde “Cannonball”, “The Serpent’s Egg” o 100% serie B como “The Warrior and the Sorceress” a apariciones en “Charmed” o “Alias”) cuyo cenit artístico llegó de manos de Quentin Tarantino: David pasará probablemente a la historia por su papel como Bill en Kill Bill I y II (2003-4).

Su última aparición fue en la absurda “Crank” (2009), donde interpreta a Poon Dong, un mafioso centenario chino  al que le ha sido trasplantado el corazón del protagonista, Jason Statham/Chev Chelios.

Nunca he terminado de entender que la gente aceptase a David Carradine como “asiático” ni porqué se atribuyeron a la persona las características de los personajes que interpretó.

En cualquier caso, he disfrutado-y disfruto- mucho de muchas de sus películas: es uno de los mejores actores-personaje más interesantes de la historia del cine. Su muerte, muy poco “zen” (supuestamente por asfixia erótica), ha sido toda una sorpresa.

Otra gran perdida.