Zorra mata gato y lo convierte en bolso

29 July, 2009 (15:17) | Xanfarin.com | By Xan

Se llama Katinka Simonse, aka  Tinkebell, es holandesa y es una de las artistas más odiadas de Europa. Alguno la conocerá por su campaña de “arte efímero” en la que tiraba pollitos vivos a una apisonadora.

Ahora ha vuelto a las portadas por dos motivos:

Pinkeltje en su nueva vida

- En 2004 mató a su gato Pinkeltje, “Meadita” (que alguien corrija mi holandés/Plattdeutsch si me equivoco), lo despellejó, y se hizo un bolso con él. Afirma que su mascota estaba deprimida por pasarse el día a solas en casa… y que se hizo un bolso de mano para que estuviese siempre a su lado. El resultado: una performance artística titulada “My dearest cat Pinkeltje (2004)”.

Hay fotos y vídeo del proceso: todo forma parte del “proceso artístico”, de la perfomance. Si tienen estómago, “disfrútenlas”.

- Ahora ha publicado un libro con todos los mails “anónimos” recibidos hasta la fecha de impresión, usando Internet+Google para deshacer el anonimato y aportar informaciones sobre quienes han escrito desde sus mails personales o de empresa.

Tras ocupar portadas de medios durante años con sus “obras” y su “especial manera” de entender el arte, gente a lo largo y ancho del mundo se puso en contacto con ella vía mail para aportar retroalimentación, “feeback”… basicamente andanadas de insultos.

El nuevo libro los categoriza y analiza. Convierte los vómitos causados por el arte-asco en una nueva forma de creación.

Publicando los “insultos en caliente”, acompañados de todos los datos online de sus autores, busca una “segunda reacción/respuesta”. Una que quizá termine en los tribunales por distribuir publicamente información “privada”.

Katinka Simonse, aka Tinkebell

Como dueño/sirviente de una venerable gata, y amante de los míninos en general, mi primera reacción fue un pensamiento reflejo: hay que ser hija de puta.

Después llegó un pensamiento recurrente: mi mera existencia/alimentación se basa en la muerte y digestión de seres anónimos.

En su caso, la muerte de animales le reportará otro alimento: proteína para su ego, carbohidratos para su cuenta bancaria, vitaminas y minerales a su “catálogo artístico”… quizá incluso algo de “grasa” a su vida amorosa.

Antes de empezar este post, según la intención de escribir se formaba, llegó la idea de que ésto es precisamente lo que esta “artista” quería: respuestas. Cuanto más enconadas mejor.

En el fondo -y las formas- la señorita Tinkebell es una simple troll de foro existencial que busca soliviantar ánimos y crear “ruido”. Llamar la atención.

Si fuese mejor artista no tendría que matar gatos y hacer bolsos con ellos, de la misma forma que los niños cuando crecen, dejan de llorar y gritar para recibir lo que quieren: aprenden a expresarse mejor.

Pero no lo es. Katinka tiene que tirar de lo que tiene a mano, su mascota, y de su única capacidad innata útil, la de destruir. Los que pueden crean, los que no (usualmente, los críticos profesionales), se limitan a destruir; es un hecho aplicable a casi todos los campos.

Como artista posee la mentalidad del fotógrafo amateur: sacar fotos del entorno más cercano, desde un sofá.

Un gato menos, una portada más.

Tras la resaca y según los carbohidratos de su cuenta bancaria disminuyan, pensará en qué sacrificar a las musas del arte: quizá se dedique a la caza mayor y acabe con su casero, una vecina, un Erasmus, o quizá diseñe un monedero a juego con su nuevo bolso con sus labios vaginales.

Los caminos de la creación artística de sofá son inexcrutables, especialmente cuando el/la artista es tan limitado y su necesidad de atención tan grande.