Wacken 2009: con fiebres y a lo loco
El Wacken Open Air es uno de los festivales más importantes de Alemania: 75.000 heavies de todas partes del mundo peregrinaron este año a su cita en teutona.
La novedad: estaba “prohibido” besarse y compartir bebidas.
Alemania lleva más de 5.000 casos de fiebre A/H1NI (5.324 exáctamente, a día de hoy) y la paranoia es creciente. Los festivales de música, especialmente en los que la gente viene de todo el mundo, son un foco de riesgo brutal que luego se ampliará a medio mundo.
Hace unas semanas las portadas de los medios se llenaron con una excursión a Mallorca que terminó en contagio masivo. El gobierno alemán asume que la “vuelta de vacaciones” implicará una expansión exponencial de la pandemia.
La “prohibición” o “consejo” del Wacken ha sido surrealista: Wacken es sinónimo de descontrol. Es un paraíso de sexo, cerveza alemana -drogas- y heavy metal. No besar en el Wacken es como ir a misa y no comulgar.
La gente empieza a entender que la nueva gripe ha venido para quedarse y que en los próximos años todos vamos a terminarla pasando. Pero una cosa es asumir el determismo febril y otra querer que un barbudo croata te llene de virus en un ataque de efusividad tras escuchar a los Eisbrecher. Tu tienda de campaña no es el mejor sitio para pasar unas fiebres.

