En busca de la vagina perfecta

6 August, 2009 (15:50) | Antropología, Cine | By Xan

El mundo está loco: hay una tendencia general para imponer como “normal”, globalmente, producciones culturales locales, muchas veces artificiosas.

Los llamados “padres fundadores” de los EEUU decidieron que la circuncisión (eliminación del prepucio), práctica usual entre judios y algunos musulmanes por razones religiosas/culturales e higiénicas, era una buena medida para “controlar” la líbido de los hombres: la paraqueratosis o queratinización del glande se supone debía disminuir el placer sexual y por lo tanto ser una herramienta moral contra el “pecado”.

Traducido: al eliminar el prepucio el pene debía volverse menos sensible, y por ende, menos “incitador” .

Varias temporadas de “Sex in the city” después,  mujeres de todo el mundo -y algunos hombres- sofronizadas por la cultura televisiva moderna consideran “normal” o incluso “deseable” que al macho de su especie le extirpen una parte de su anatomía por meros motivos estéticos. Curioso.

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Cada vagina es como una huella dactilar: cada una es única/diferente

Un proceso afín de “integración cultural” sucede  con las vaginas (mejor dicho, vulvas): la industria del porno está extendiendo (‘externalidad negativa’) un “ideal de vagina”.

Un ideal de vagina que está propiciando que muchas mujeres “retoquen” (operen) su vulva para emular el ideal dictado por la tendencia actual: la “norma básica” dicta que los labios menores no deben “sobresalir” o “colgar”, y deben ser simétricos.

La vagina, coño, chichi, concha, chirri, higo, chufla, chumino, peseta, chirla, chimba, champa, cajeta, potorro, tota, papaya, conejo… tiene que poder “cerrarse” como un cofre pirata del tesoro, como una ostra perfecta. Como la herramienta de trabajo de una actriz porno.

Todo lo que quede fuera de los labios mayores es un insulto al buen gusto: una aberración.

La mujer que no se parece al ideal de actriz porno actual (universitaria cachonda/vecinita buenorra), tiene que ser re-diseñada. Si en los noventa fueron las tetas de silicona a lo Jena Jameson y con el cambio de milenio llegaron los labios carnosos a lo Angelina Jolie, la última tendencia tiene que ver con algo que en la mayoría de los casos sólo perciben la propia dueña y los afortunados usuarios: vaginas perfectas.

Una vagina/vulva “perfecta” implicará:

  • depilación total;
  • labios menores recortados (labiaplastia) en caso de ser necesario;
  • blanqueamiento de la zona rectal (anal bleaching)  para que tenga el “tono rosado” apropiado (=”limpio” y “juvenil”, la piel se oscurece con el paso del tiempo).

Incluyo una tendencia en el “paquete”: la circuncisión femenina . Consiste en la eliminación o reducción de la capucha o prepucio del clítoris por estética o buscando aumentar el placer sexual al dejar éste siempre “expuesto”; nada que ver con la ablación o eliminación del clítoris.

The Perfect Vagina (2008), dirigido por Heather Leach y escrito y presentado por Lisa Rogers, es un documental de 51′ que presenta y analiza  la nueva tendencia estética: desde niñas de 16 años asustadas porque creen ser “deformes” a mujeres adultas inseguras por no cumplir el canón de belleza actual; y la cirugía plástica como herramienta final.

El documental está en YouTube al completo (en inglés); es una pequeña joya que incluye una operación en directo en la que un cirujano corta con un bisturí el “exceso labial” de una joven británica que desea que su vagina sea “normal”… “bonita”.

La operación es sencillísima: anestesia local, pinzas, bisturí, unos trozos de piel en una bandeja, unos puntos sutura y unos cuantos días hasta que la herida cicatriza y deja de sangrar. Luego a disfrutar de las ventajas que aportan unos labios mayores perfectamente sellados… O_o?

El porqué de la (necesidad de la) operación es lo interesante de este tema.

Como en el caso de la circuncisión se corta lo que algunos cráneos privilegiados consideran que “sobra”. Su función es “inútil” desde un punto de vista anatómico, ergo es prescindible. Pura y dura estética.

Desde un punto de vista antropológico es un proceso normal: el individuo quiere formar parte de “la norma” de belleza. Normas que siempre son restrictivas (+/- posibles de conseguir).

La idea de un ideal de belleza es que sólo una pequeña élite lo disfrute de forma natural mientras la mayoría se rompe los cuernos para alcanzarlo.

Es curioso que la pornografía tenga el poder suficiente para introducirse en la psique de una persona hasta el punto de llevarla a modificar su cuerpo. Es curioso que gente cada vez más joven esté influida por la pornografía.

Es curioso que los actores/actrices porno sean una referencia cultural tan fuerte y, sobretodo, tan extendida.

Si tu genética es la “elegida” (estereotipo WASP / norte de Europa) estás de suerte: tienes opciones de cumplir el cliché de piel nívea, melena rubia de pelo largo y sano (aunque sea con extensiones), cuerpo alto, proporcionado y “atlético”. Y en la última década pecho perfecto y ‘desafiante’ (=joven) de apariencia natural (talla 90/95) y vagina “perfecta” xD

La mayoría de la población mundial vive frustrada: su genética no “coincide” con el ideal.

Desde ojos rasgados y piel “oscura” a cuerpo fofos por la mala alimentación y la falta de tiempo o ganas para estar “en forma”. Por no hablar de lo transitario del principal producto del s.XXI: la juventud.

Incluso para los que tienen la “genética elegida” la cosa se complica y necesitan de “ayudas”: desde alargadores de pene que buscan emular en la medida de lo posible el miembro de actores de la talla (hablo del pene) de  Rocco Sifredi a los ya normales implantes de silicona y rinoplastias (por no hablar del vano intento de detener las arenas del tiempo a base de inyecciones intracutáneas de botox).

En Alemania, donde los rubios blancos abundan, la preocupación actual es otra: higiene genital en forma de depilación total y limpieza extrema.

Der Spiegel dedica unas páginas a la nueva tendencia, como siempre, el porno es la referencia a tener en cuenta.

La depilación genital total femenina es un estándar (la practica más del 60% de la población) desde hace bastante tiempo. Objetivamente es ‘misión imposible’ encontrar una universitaria con vello púbico, o habiendo encontrado una, convencerla para que lo deje crecer. Dado que no son tan hirsutas como sus primas meditarráneas, mantenerse en modo nínfula /on no les resulta muy complicado (las piernas “naturales” alemanas son cosa de los 60′, cambien de cliché).

La norma para los chicos es la “barba de pene” o afeitado, como si de la cara se tratase, de la zona pélvica: estilo “barba de dos semanas”. La depilación total masculina es una tendencia, especialmente entre la comunidad gay.

Junto con la depilación llegan la “duchas locales” diarias frecuentes (rozando en algunos casos el trastorno obsesivo-compulsivo) y el uso de desodorantes locales específicos.

Repito: frecuencia dentro del mismo día. Comportamiento obsesivo. De la sana higiene a la manía. En una palabra: paranoia a oler a ser humano.

El problema básico general parece ser sencillo: la gente se está “creyendo” el porno.

Estamos dejando de verlo como “ficción” para pasar a asumir las películas como manuales vitales, tanto estéticos como de comportamiento. Para los más jóvenes el porno es una referencia social más, un modelo de conducta.

Las chicas tienen que “parecer” y “rendir” como una actriz porno. Muchas “aprenden” a hacer felaciones estudiando los videos POV shot, esto es películas con cámara subjetiva (punto de vista del actor) y la actriz como protagonista.

Los chicos, si la tendencia actual se mantiene, sólo necesitarán un gran pene, un sofá, una cámara de vídeo en la frente y eyaculaciones abundantes. Junto con el “cursillo intensivo de mamadas” las chicas reciben espectativas en lo que a “distancia”, “parábola” y “cantidad” del “cum shot” o “money shot” se refiere. Desde los 18 añitos, viagra mezclada con vodka se encarga ayudar a cumplir espectativas. Todo el mundo está bajo presión.

Por no hablar ya del tamaño de los penes y la duración del sexo: mientras ellas esperan los 18 centímetros de rigor que las harán psicológicamente felices, ellos ofrecen los 13cm de media que la naturaleza ofrece al macho humano (pese a quien pese, el tamaño importa). La media del coito raramente superará los 15′ y usualmente rondará unos mezquinos 5’… nada que ver con las maratonianas sesiones de las películas que los jóvenes consumen con total naturalidad como referencia.

El porno es la nueva medida de todas las cosas.

La cuestión, en lo que a vaginas se refiere, se puede operacionalizar en dos preguntas sencillas:

-Si eres mujer, ¿Cómo “te arreglas” el chichi? y ¿Por qué lo haces así?
-Si eres hombre, ¿Cómo esperas que esté “arreglado” el chichi de tu chica? y ¿Por qué estas espectativas?
-Si eres les/bi, disfruta de todas las preguntas.

Las respuestas dirán mucho sobre tu “Zeitgeist“, el espíritu (Geist) de tu tiempo (Zeit), tus “influencias culturales”.

Otro día hablaremos del maravilloso mundo de los penes y las diferentes modificaciones tradicionales (rituales o puramente estéticas) pasadas y presentes.

Y vean Brüno si no la han visto, un par de escenas (en particular las de terapia psicológica para “curar” la homosexualidad y las de “lucha”) no tienen precio.