Oktoberfest I: ¡Paranoia!

19 September, 2009 (15:57) | Xanfarin.com | By Xan

Oktoberfest1

Oktoberfest!

Al grito de “O’zapft is”, Christian Ude, alcalde de München, ha puesto el grifo al primer barril de cerveza de la Oktoberfest, para entonces muchos de los pabellones ya estaban llenos y con el acceso cerrado al público por exceso de aforo. Hay Crisis dicen… xD xD xD

La Oktoberfest de este año (la número 176 de su historia)  está teñida de polémica y mucha paranoia:

Al-Qaeda avisó el viernes pasado de que (tras la última pifia alemana en Afganistán) Alemania en general y München en particular están en su punto de mira. Como resultado, todos los visitantes están siendo registrados a conciencia y se ha impuesto un estado para-policial en la región.

No es paranoia cuando te persiguen: ya llevamos varias células islamistas -con ánimo de atentar- desarticuladas en Alemania.

Debido a la gripe porcina, de la que ya se han infectado a varios miles de alemanes,  se pide a los visitantes que se laven las manos a menudo y que eviten la “efusividad” en las muestras de afecto… 6 millones de visitantes rebosantes del cariño que otorgan la cerveza (este año a 8,50€ de media el litro) y los licores, tienen un potencial de contagio enorme.
El gobierno alemán tiene miedo de una pandemia: un contagio masivo en la Oktoberfest expandiría la gripe por toda Alemania a una velocidad de vértigo. Los contagiados volviendo a casa y empezando la universidad en unos días…

Censura previa: muchos pabellones están obligando a los periodistas (y ya hay directrices generales sobre el tema) con compromisos quasi-contractuales para que ni “saquen tetas” ni “borrachos terminales”.
Cervezas y tetas son un binomio inseparable, especialmente cuando las teutonas (muchas veces polacas o checas) visten su tradicional Dirndl (ver foto) y gente durmiendo la mona es lo normal en una fiesta cuyo fin es beber cerveza.

Por normal general, lo que sucede en los pabellones de la Oktoberfest, se queda en los pabellones de la Oktoberfest…

La inversión es muy grande y los organizadores no quieren ni que München se convierta en un nuevo Mardi Gras, ni que la gente, tras pagar un dineral, se tenga que “controlar” por miedo a ser portada de los medios del día siguiente o el nuevo ‘hit’ de Facebook (u otras redes sociales).

La ciudad de München ya ha avisado a los conductores de que en caso de atropello a un peatón beodo dará igual el trasfondo del accidente: la culpa será del conductor por imprudencia. Increíble. Estos días lo mejor es usar el transporte público.

Los 830 millones de euros que genera la Oktoberfest son el sinónimo moderno de la gallina de los huevos de oro… Disfruten de la Oktoberfest si tienen oportunidad.