Mi primer keiki
Llevo dedicándome al cultivo de orquídeas (mayormente Phalaenopsis) poco más de un año, y por fin tengo mi primer keiki.
“Keiki” es un préstamo del hawaiano traducible como “bebé” (“hijuelo”) y se refiere a la reproducción asexual de algunas orquídeas que se “clonan” a sí mismas para “reproducirse” (en este caso, literalmente).
En mi caso [una Phalaenopsis preciosa 'atigrada'] el keiki apareció como una ‘anormalidad’: una de las nuevas varas de mi orquídea más activa (va a por la tercera floración este año, si el invierno no lo impide) produjo un estraño ‘giro’ tras el tercer nodo (a unos 30cm de altura). La vara, tras una pausa de una semana, empezó a crecer en ‘perpendicular’ (una pequeña ¬) y luego se estancó durante un mes. En la foto se ve perfectamente esa ‘L’ invertida en la base del keiki: no ha variado desde su aparición. Mi primer pensamiento fue que la orquídea había detenido su crecimiento.
Los ‘pequeños inviernos‘ mensuales característicos del clima aleman durante el verano suelen gastar bromas pesadas a tu jardín, así que supuse que la vara había “muerto”. Una de mis otras orquídeas perdió más de la mitad de su floración (capullos) en la misma semana “invernal”.
Con el tiempo, ese pequeño (1cm) crecimiento perpendicular dejó paso a un ‘nuevo brote’ que creció un centímetro y empezó a “engordar”; luego creció un par de centímetros más, siguió engordando y se transformó en una especie de pinza de cangrejo.
Es un “bebé” (4cm de largo) algo monstruoso, pero a mí me ha hecho mucha ilusión: ‘el primero’ siempre siempre es especial ;)
El proceso ha durado casi todo el verano hasta que los puntos de crecimiento de las nuevas raíces han empezado a marcarse, confirmando el nacimiento del “clon”: mi orquídea está reproduciéndose asexualmente. Dentro de unos meses tendré una copia exacta de la “madre” que podré cortar e instalar en su propio tiesto.
La misma orquídea tiene una vara nueva (la que espero sea mi tercera floración de este año), así que el resultado visual será bastante espectacular.
En mi caso, el keiki ha aparecido de forma totalmente natural, pero pueden “provocarse” artificialmente.
Obtencion de keikis “artificialmente”
Método 1- Para estimular la aparición de keikis tras la floración, puede cortarse la vara por encima de un nudo (sobre la mitad de su longitud). Luego se retira con cuidado la pielecilla que cubre las yemas de los entrenudos, con mucho cuidado para no dañar éstos. Con ello se consigue que les llegue más luz y estimular el crecimiento. Lo más probable es que la vara se seque… pero no cuesta nada intentarlo.
Método 2-Diluir una pizca de “pasta Keiki”, pasta con hormona de crecimiento vegetal (benziladenina), en agua y con un pincel dar un fino toque en los nodos para favorecer la aparición keikis. Esta opción suele aportar muy buenos resultados y es el método más rápido y efectivo para ‘clonar’ orquídeas. Aunque siempre obtienes “la misma”.
Como en el caso de los keikis naturales, una vez han emitido unas raíces pequeñas, se pueden separar de la planta madre y sembrar en el sustrato apropiado.
Forzar la aparición de un keiki es una de las maneras más sencillas de reproducir una orquídea.


