Sobre teleseries, cómics y ansiedad
Hay un motivo básico por el que odio los cómics y las teleseries: vienen en “dosis” demasiado espaciadas y me provocan ansiedad.
Usualmente, tanto con los cómics como con las teleseries mi “técnica” más efectiva es la “lobotomía parcial”: me olvido de que un cómic o una serie existen hasta que terminan y puedo consumirlos enteros, de “un tirón”. O al menos, hasta acumular una sesión completa/ un arco argumental.
Hace mucho tiempo que las teleseries con el refugio de los mejores guionistas (y en el caso de las teleseries inglesas, de los mejores actores). Los relativamente bajos presupuestos necesarios y la filosofía ‘episodio piloto’, permiten arriesgar y crear productos orientados a usuarios específicos: Los freaks.
Hay muy pocas películas que puedan competir con una temporada de Black Books, IT Crowd o TBBT (lo siento, no soporto culebro-tostones tipo Prison Break o Lost).

Cylon Number Six, Tricia Helfer**
El ‘problema‘ de las teleseries es la espera: una desasosegante semana esperando para disfrutar de una media de 25′ de diversión, más o menos la duración del orgasmo de un cerdo pero sin la gratificación extra de revolcarte en el fango, hozar y/o gruñir.
Tener que esperar días, semanas o meses por el siguiente episodio, me supera. No soporto los “continuará”.
Me encanta disfrutar de un ‘maratón’ de Futurama, Red Dwarf o Doctor Who. Encadenar temporadas de Little Britain o The Young Ones. Tener el control del consumo, la “comida” en mi “despensa” (o al menos en un sitio de donde pueda descargarla).
Los cómics siempre han sido capaces de ofrecer un repertorio semiótico difícil de igualar que puede dar lugar a experiencias cuasi místicas.
El ‘problema‘ de los cómics, sorprendentemente, es aún más agudo: normalmente hay que esperar durante todo un mes para recibir una “galletita”. Es sencillamente estúpido, o cuanto menos, absurdamente ridículo.
Treinta días -con sus noches- aguardando ¿35 páginas? con muchos dibujitos que cuesta ¿15 minutos? consumir. Así durante años… Odio los cómics. Mucho.
Quiero decir, disfruté como un enano de, por ejemplo* Sandman, Preacher, Transmetropolitan, Y-The Last Man ó 100 Bullets (en general no consumo “super héroes”, mi fascistómetro no me lo permite) porque venían en “pack”: coges una montaña de papel, Coke, chuches y lees. Sin parar: números nuevos a la izquierda, usados a la derecha. Con El Final esperándote a modo de colofón a una metalmente saludable distancia. [Si en vez de 'montones' hay archivos con extención CBR, mejor aún: la rueda del ratón hará el trabajo sucio y esos árboles que nos ahorramos].
Pese a todo, y para mi desgracia personal, ahora mismo soy adicto a:
Teleseries en “activo”
The Big Bang Theory. El detonador de este post. Es una de mis series favoritas. Me siento bastante “identificado”: en mi último WG (piso/comunidad de estudiantes en Alemania) me tocó vivir con un Sheldon, un Leonard y una Penny (su versión alemana= ‘filóloga en dos idiomas‘: ‘La Chica de la Habitación Naranja’). Mi personaje supongo que sería el estereotipo EEE “extranjero excéntrico con acento extraño”.
De hecho, mi vida transcurre entre gente cuyo nombre empieza por (Herr/Frau) Professor Dr. Dr. ( ‘Professor‘ sólo si tienen plaza docente; segundo Dr. en función del nivel de friquismo del susodicho) y simples y anodinos mortales que lo terminan con un M. Algo. (donde Algo. equivale a ‘A.’ ó ‘Sc.’). Evidentemente, en alemán nada no es tan divertido y no hay opción “subtítulos” ni “pausa”. En la vida real, tener que vivir con un “Sheldon” de carne y hueso probablemente desemboque en la única opción válida: mudarte a otra residencia con “Penny” (al menos, éso es lo que yo hice).
Acaba de empezar la 3ª temporada y hasta el próximo lunes no podré ver el próximo episodio. Así durante las próximas ¿20? semanas.
Burn Notice. Es absurda y sale Bruce Campbell.
IT Crowd. Logré resistir para ver la última temporada de un tirón. Ahora han decidido que tras el especial de Navidad habrá una 4ªtemporada… (¡chachi!)
The Mighty Boosh: Ya, está terminada ¡pero van a estrenar Bunny and the Bull!
Y cualquier cosa con vampiros, tipo The Vampire Diaries ó True Blood.
Cómics en “activo”
- The boys (y por extensión Herogasm). Increíblemente divertido (especialmente cuando me lo imagino protagonizado por Simon Pegg/Rubén Hood).
- Fables (y por extensión, Jack of Fables y The Literals). Toda una (grata) sorpresa.
- Hellblazer. Así, en general. Acabo de leer el #258 y me odio muchísimo por ello. Ha supuesto el último empujón para este post-pataleo.
Cuando me acuerdo, Futurama e Ignition City.
Nota: No hay mayor placer tras terminar un proyecto, meta académica o deadline especialmente absorventes (o estar en mitad de una depresión profunda) que dedicar varios días seguidos -con sus noches- a consumir ininterrunpidamente (visitas a baño y cocina no cuentan si las haces al trote) teleseries y cómics (y porqué no… películas) hasta que tu ritmo circadiano se restablece tras una un ’salto’ completo. Persianas bajadas y una despensa (con congelador industrial) bien pertrechada favorecen la experiencia.
* Léanse todo Vertigo Comics, apenas tiene desperdicio.
** No, no menciono ni una sóla vez Battlestar Galactica , pero (1) es miércoles, llueve, tengo que producir varias páginas para mi proyecto antes de las 10am y necesito motivación y (2) los monólogos son más llevaderos si aparecen intercaladas diosas freak.
