Jack Wolfskin o cómo ‘cagarla’ con tus relaciones públicas (III)
Jack Wolfskin empieza a “morder el polvo”.
Préviamente:
Jack Wolfskin o cómo ‘cagarla’ I
Jack Wolfskin o cómo ‘cagarla’ II
En apenas unos días las redes sociales alemanas han convertido la cruzada de Jack Wolfskin contra los ‘diseñadores indie’ en un fenómeno de masas.
Estado de la cuestión
Varios abogados han decidido hacerse cargo de los casos (y costas) y se han ofrecido como adalides de las demandadas -son todas chicas- en los tribunales. Dado que la ley alemana impide la ‘unificación de casos’, todas las demandas de Jack Wolfskin se han de tramitar por separado (a parte, cada caso es, evidentemente, diferente).
Ecombase, un exitoso buffet (24 de 25 casos ganados: 900.000€ en pleitos en los últimos dos años) con sede en Westfalia del Norte, Alemania, famoso por haber ganado recientemente un caso contra el abogado especializado en pleitos Kai Westerwelle [hermano del actual ministro de exteriores alemán, Guido Westerwelle] se ha ofrecido a personarse como defensa asumiendo [gracias a 'fondos sociales' dispuestos a tal efecto] todos los gastos, incluídos aquellos derivados en caso de perder el juicio, de algunas de las chicas demandas.
Otros abogados especialistas y asociaciones judiciales están haciendo ofertas similares.
Algunas demandadas han mostrado su intención de “pagar y olvidar”: los juicios, en caso de celebrarse, tendrían lugar en la ciudad donde la demanda ha sido presentada y el proceso duraría al menos un año. Una de las chicas, madre de tres niños ya ha confirmado que prefiere pagar 1.000€ y olvidarse del tema que enfrentarse a Jack Wolfskin en una larga batalla que aunque probablemente gane podría poner en riesgo la estabilidad de su familia.
Recordemos que se trata de gente normal y corriente que sencillamente tenía un hobby cuyos resultados vendían por Internet: espejos de mano, camisetas o pendientes decorados con un motivo de huellas de gato ha provocado estas demandas judiciales. A una ama de casa o una universitaria un juicio de este calibre puede destrozarle la vida aunque lo gane.
Metafóricamente hablando, los ‘cazadores’ han acudido en socorro de las ‘caperucitas rojas’ y el ‘lobo’ se está replanteando su estrategia (y preguntándose dónde cojones se ha metido).
La situación, con el apoyo legal de varios equipos de expertos, ha cambiado drásticamente. Ésta era la cuestión más urgente dado que las demandadas sólo tienen dos semanas para decidir si aceptar las condiciones de la demanda o ir a juicio: Ahora expertos de fama internacional están asesorando cada caso.
Jack Wolfskin en los medios
Lo que más temía Jack Wolfskin empieza a suceder: la prensa escrita se está haciendo eco del caso y los periodistas están buceando en las hemerotecas. La “mierda empieza a aflorar” y todas las acciones negativas o políticamente incorrectas pasadas y presentes salen a la luz examinadas con lupa de aumento.
El caso, presentado como un ejemplo de relaciones públicas nefastas, ocupa ya las ediciones online de los principales diarios alemanes, mañana estarán “en papel” y Jack Wolfskin y sus demandas serán de dominio público. Oficialmente, es Noticia. Una que se mueve a “velocidad viral”.
Zeit Online
Welt Online
Sueddeutsche
Stern
Greenpeace-magazin
Frankfurter Rundschau Online
N-TV
Yahoo! Deutschland
Handelsblatt
Austria y Suiza son los primeros países fuera de Alemania donde el caso de las demandas está en la prensa: el resultado es estupor y una creciente corriente de opinión “anti-Jack Wolfskin”. Es necesario entender que en el norte y centro de Europa muchísima gente participa (creando o comprando) en este mercado artesanal alternativo.
Europa del Este, el mercado objetivo de Jack Wolfskin en su última campaña de marketing, vive con sorpresa el caso alemán: sus mercados están llenos de productos pirata, muchas veces vendidos como auténticos, sin que la empresa matriz haga demasiado para evitarlo. Mientras, en Alemania, se persigue a chicas que decoran su ropa con huellas de gato.
El artículo de Der Spiegel, citado hasta ahora como ‘fuente fiable’ por casi todos los comentaristas y bloggers en Internet ha sido demoledor en el posicionamiento de la opinión pública.
Ya hay una web, freiepfote.de, donde se espera unificar toda la información sobre el caso y canalizar acciones y ayudas (vía ‘cuenta bancaria solidaria’).
Hay octavillas, postales y pegatinas que ‘diseñadores indie’ han creado para la ocasión, que ‘impresores indie’ se encargarán de imprimir y que miles de usuarios de Dawanda van a distribuir. Todo el mundo trabaja gratis y todos los beneficios irán a la defensa de las demandadas. La cantidad de productos artesanales creados para la ocasión aumenta exponencialmente.
La bola de nieve empieza a rodar y nadie puede anticipar ahora mismo hasta dónde, ni qué o a quién se llevará por delante. Creo que ya se puede empezar a hablar de un boicot de facto.
Lo único claro, a día de hoy, es que las demandas le van a salir a Jack Wolfskin muy caras.


