Tras 10 días en La Comarca

30 December, 2009 (12:29) | Personal | By Xan

La realidad sólo puede ser experimentada: no hay ‘misterios vitales’ que resolver, ni ‘finalidades últimas’. Sólo hay que abrir los sentidos y exponerse. Y disfrutar del Viaje en la medida de lo posible.

Una de las cosas sorprendentes que tiene volver a Casa es que mucho de lo que eres -fuiste- vuelve a tí en el proceso. Es como volver en cierta manera a disfrutar de la ilusión de estar “completo” por el mero hecho de estar de nuevo rodeado de muchas personas en posesión de muchas porciones de tu identidad. Las personas somos básicamente consciencia y relaciones.

Nuestras relaciones definen nuestra identidad: desde relaciones simbólicas que establecemos –o que buscamos establecer- con las cosas que vestimos o poseemos a las relaciones personales diarias que nos otorgan nuestra identidad contextual. Para cierta personita que estoy conociendo en estos días, soy sencillamente su “tío”, para otros soy un amigo, un ex, un compañero de clase… Cada relación otorga una ‘forma’ al momento y espacio en el que transcurre, cada relación articula nuestra identidad.

Marcharte y empezar desde cero implica hasta cierto punto perder tu identidad: el anonimato, la aparente falta de relaciones (siempre las hay, los prejuicios se encargan se rellenar los huecos) nos convierte en seres ‘sin identidad’. Te conviertes en el ‘extranjero’, el ‘extraño’, en una sencilla etiqueta (regional/nacional por ejemplo), en un nombre vacío o un actor de reparto –decorado- en la vida de otros.

Para algunos ese anonimato es una especie de liberación (disminución de la presión social) y ‘empezar desde cero’ es una oportunidad de ‘liberarse’ del pasado (si éso es posible).

Sólo puedo decir que construir nuevas identidades es agotador y que volver a estar funcionalmente “completo” –aunque sea temporalmente- es como un bálsamo: volver a Casa siempre es fácil en este aspecto. A veces ni siquiera eres consciente (o evitas serlo) de todo lo que abandonas al marcharte. También es cierto que sin mis ‘nuevas identidades’, sin La Chica de la Habitación Naranja de Alemania, Erica (mi ‘partner in crime’ sueca), mi ‘ghost-sister’ de Hong Kong… sin toda la gente que he conocido durante los últimos seis años de ‘vagabundear’ mucho de lo que soy se vuelve intangigle o parece un sueño más o menos vívido.

En su momento, me marché de casa para seguir creciendo: me había estancado en un microcosmos de autosatisfacción en el que había dejado de aprender porque la experimentación se había convertido en repetición. En rutina.

Sólo me sentía ‘vivo’ y ‘libre’ cuando estaba viajando, así que convertí mi vida en un viaje. Nuevas relaciones, nueva identidad. Ninguna rutina, 100% experimentación.

Las sensaciones durante estos días son curiosas.

Volver a La Comarca es como recuperar tu propio ‘anillo único’: de tu vida ‘nómada’ (o cuanto menos ligera de posesiones) pasas a verte rodeado de estantes llenos de libros, cajas apiladas llenas tu vida pasada, muebles repartidos aquí y allá, ropa, etc.
De estar ‘solo’ o con personas que apenas te conocen (usualmente de forma uni-contextual) te encuentras con una familia y amigos a los que conoces desde tu infancia; gentes con las que has crecido y que te han visto crecer. Las calles están llenas de rostros conocidos y los desconocidos te devuelven tus rasgos faciales y metalenguaje: aquí no eres un extraño y estás rodeado de ‘complicidad’.

Hablas el idioma nativo, conoces las costumbres locales, te mueves sin pensar por la ciudad porque la ‘sientes’ bajo tus pies. Desaparece la distancia que te separa de la realidad: la novedad, la diferencia, llevan implícitas un distanciamiento marcado por la necesaria observación del medio y sus habitantes. Es la diferencia entre vivir conscientemente o que el ‘piloto automático’ (el inconsciente) dirija tus pasos por los caminos conocidos. La diferencia entre cazar o pastar.

Marcharme de Viaje me ayudó a enfrentarme con la consciencia que queda cuando vas restando señas de identidad (capas de cebollas de relaciones); a continuar experimentando el día a día sin ‘pilotos automáticos’ atajando experiencias diarias (o peor aún, banalizándolas); a estar despierto y alerta en un entorno que te obliga a esforzarte hasta para llevar a cabo las cosas más sencillas (lo cual a veces Cansa).

El Viaje sigue.

Si todo continúa su curso me veré privado de un nivel bastante profundo de relaciones: el ‘Zeitgeist’ o paradigma vital que comparto con mis conciudadanos occidentales modernos. Mi consciencia, ese ‘núcleo duro’ que define quien soy, se verá aún más expuesta (autoconocimiento lo llaman) y mi identidad será de nuevo desnudada y reconstruida. De nuevo, Cambios.

Exponerte al Cambio es la única manera de seguir creciendo. Crecer es la única manera de poder  experimentar de forma plena y consciente: ampliar tu universo personal a la vez que amplias tus capacidades de percepción y análisis.

Siempre hay riesgos: a nivel de consciencia, los peores son la indiferencia (o apatía) y el cinismo; a nivel de identidad, lo peor es perder esas relaciones que te completan.

La Comarca y mi entorno restan algo de ‘valor’ al proceso: es como la red de los trapecistas en el circo. Una pequeña trampa. El avance nunca es el mismo si sabes –crees- que puedes volver.

También es un oasis, y espero que siempre sea mi Casa.

Si las chicas locales fuesen más guapas y sexualmente muchísimo más activas incuso me plantearía volver más a menudo :)