Wüppertal y su tren volador

12 February, 2010 (16:28) | Xanfarin.com | By Xan

Wüppertal es una de mis ciudades favoritas en Alemania por varios motivos. Su tren volador es seguramente el principal de ellos: los trenes, sean del tipo que sean, tienen ‘magia’; si ‘vuelan’, hay que sumar un +3 de ‘aura’ a la tirada de dados.

Si conoces la Aspirina conoces Wüppertal: la farmacéutica alemana Bayer, la más grande del mundo, desarrolló este medicamento en Wüppertal, donde fue fundada; también fue la cuna del ínclito Friedrich Engels, cuya casa familiar puede visitarse.

Wüppertal, como ciudad, es reciente: 1929. Literalmente significa “el valle del Wüpper” y se refiere a una serie de ciudades que siguen el curso del rio Wüpper y que se convirtieron en un ‘corredor metropolitano’ formado por Barmen (sede inical de los laboratorios Bayer), Elberfeld, Vohwinkel, Ronsdorf, Cronenberg, Langerfeld y Beyenburg. Es un caso bastante especial en Alemania.

La ciudad fue un centro neurálgico industrial que debido a su complicada orografía (es basicamente un rio con montañas más o menos edificadas en sus más o menos escarpados márgenes) terminó cediendo protagonismo a Colonia y Düsseldorf, situadas en planicies y comunicadas por el Rin y con salida fluvial a los Países Bajos/mar.

De Wüppertal brillan con luz propia:

- Ölberg, la ‘montaña de aceite’: el mayor distrito obrero de  Alemania cuyo peyorativo nombre proviene del uso de aceite como fuente de luz en las casas de la zona mientras el resto de la región, totalmente modernizada, usaba ya electricidad. Hoy en día está considerada una zona histórica cuya visita impresiona bastante, especialemente en estos momentos de recesión (esta región nunca ha llegado a recuperarse de su declive industrial).

- Brill: uno de los mayores y mejor conservados distritos alemanes de “villas Gründerzeit”. Gründezeit o “Época Fundacional” (traducción libre), es un momento histórico vinculado a la industrialización (especialmente al desarrollo del ferrocarril) de centro Europa que en el caso alemán se inicia con el boom provocado por la victoria en la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871) y sus lucrativas ‘reparaciones de guerra’ (origen de las imposibles reparaciones exigidas por Francia a Alemania tras la IGM), y está determinado por la crisis mundial de 1873 (“Pánico de 1873″) con el hundimiento de la bolsa de Viena que supuso el  Gründerkrach, o “final” -declive- de esta época; el increible crecimiento generado se alargó hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial (las fechas exactas aún están sujetas a debate). El resultado artístico es el llamado “Gründerzeitstil” o “Estilo de la Época Fundacional” un estilo que en su faceta arquitectónica, la Arquitectura Historicista, es sencillamente impresionante; la cantidad de edificios de esta época/estilo en Wüpertal, especialmente en Brill, es remarcable tanto por su número como por su calidad y sólo por ello incitan a visitar la ciudad.

- Wüppertal Schwebebahn, el tren volador del Valle del Wüper: es el primer “monorail suspendido” del mundo. Su nombre completo es ‘Einschienige Hängebahn System Eugen Langen’, ‘Sistema de monorail suspendido Eugen Langen’, diseñado por Eugen Langen originalmente para Berlín, contruído en Wüppertal  e inaugurado en 1901. El recorrido completo, de 13,3 kilómetros, transcurre a una altura de 12 metros sobre el rio Wüpper y 8 metros sobre las calles, marcados por el característico balanceo de este tren.

Wuppertal Schwebebahn Originalmente diseñado para distribuir carbón a la zona industrial del valle del Wüpper, hoy en día se dedica al transporte de personas: 25 millones de pasajeros anuales transportados limpia y silenciosamente.
Sólo hay registrados un par de accidente en toda su historia: en 1999 una góndola se ‘desprendió’ durante reparaciones en el monoraíl y en 2008, un camión-grúa y su conductor despistado (o nuevo en la ciudad) “peinaron” la base de uno de los trenes causando un shock brutal a conductor y pasajeros. Pese a estos accidentes, hablamos de uno de los medios de transporte más seguros del del mundo.

Wuppertal SchwebebahnViajar en el tren volador es casi como montarte en una atracción de parque temático por (1) el balanceo y el ‘vértigo’ de ir volando sobre el rio y las calles y (2) las vistas del valle, los edificios… y su interior: a 8 metros de altura, pasando junto a las fachadas, evitar mirar por las ventanas es casi imposible y los ojos se pierden por talleres, ‘fitness studios’ a habitaciones de hospital, etc.; es el paraíso de un voyeur.

Merece la pena repetir algunos de los trayectos paseando y siguiendo el curso del  ’Schwebebahn’: las propias estaciones del tren son obras de arte por sí mismas y ver “volar” el tren sobre las carreteras y el rio es todo un espectáculo en cualquier época del año.

[Actualización: antes de publicar este post, motivado por una visita a Wüppertal en pos de mercados navideños y guardado en la 'nevera' de los posts inacabados, el "tren volador" ha sido cerrado para una revisión total tras ciento 'y pico' años de uso casi contínuo. Se supone que estará 'cerrado por obras' hasta al menos abril del 2010. Desconozco cómo van a organizar el tráfico de personas durante este periodo, pero aprovechando que la Cuenca del Ruhr es Capital Europea de la Cultura 2010, merece la pena callejear por la ciudad y aprovechar el 'lavado de cara' para utilizar este medio de transporte tan pleno de experiencias.]