Bangkok, unos años después

18 April, 2010 (23:44) | Viajes | By Xan

La llegada a Bangkok fue sencilla: bus de linea desde el aeopuerto a Kao Shan Road, el barrio de las ratas (literalmente, aunque también por los mochileros y los tugurios para puteros) y de allí bote-taxi a mi guesthouse.

Estoy en una zona tranquila, en una  casa tai donde sólo hablan tai. Habitáculo con ventilador sobre la cama, mesa para el netbook y wifi. Cocina  compartida con la familia; baños y duchas con el resto de los habitantes de la casa. 5€ por día.

Mis mañanas empiezan a las 6AM con un desayuno de arroz con tropezones, fruta y te helado en algún puesto en mi camino.

Me adapto al horario del transporte fluvial: a las 22AM estoy en la cama repasando mi itinerario del día siguiente (y el transporte público requerido).

Empiezo con los cambios normales que siempre notaba al viajar al sudeste asiático: el cuerpo se afila, los pies se endurecen, con el tiempo dejas de sudar…

Me alimento en sitios tai para tais: una comida -deliciosa- a un euro.

Las pocas conversaciones con turistas han sido absurdas: la más surrealista fue con una suiza que me vino directamente hablando en alemán -la cosa que llaman alemán en Suiza-. Llevaba tres meses sola deambulando por Tailandia y la pobre estaba deseando volver a casa… y hablar alemán :)

La sensación de ser ‘extranjero’ es totalmente diferente: ya no soy un turco o ruso que viene a abusar de la sociedad del bienestar alemana, ahora soy un memo occidental que ordeñar al máximo. Gracias a los cielos en Tailandia una sonrisa sigue valiendo más que una kilopalabra.

Todo bien: asentado, recuperando recuerdos, poniéndome al día y disfrutando cada minuto.