A 30km/h por el norte de Laos
En realidad mi media ha sido de 40km/hora, 30km por hora es la media usual en los desplazamientos por carretera. He recorrido algo más 200 km, mayormente por puerto(s) de montaña.
Alquilar la Honda (125cc) me ha costado 3€ más dos litros iniciales de gasolina (2€). El resto de la gasolina la he tenido que ir comprando a gente por el camino: esto es Laos y apenas hay gasolineras. Es usual parar en cualquier casa -especialmente si tienen sus motos aparcadas- a orillas de la carretera y pedir gasolina: la gente la vende con un módico beneficio. Me la han vendido en una botella de cerveza Lao, en una de Coke y por ‘medidas’.
Importante: cuando alquilas un vehículo en Laos (y cualquier país de los alrededores) TÚ te haces responsable de TODO. Averías, robos, accidentes: lo que sea. El precio del alquiler es ridículo… la responsabilidad es brutal. Asegúrate de que tu seguro de viaje incluye poliza de daños a terceros (bienes incluídos) usualmente puedes añadirla por unos 6€ al mes.
En caso de accidente más o menos grave te mandarán a Bangkok, Laos no quiere turistas muertos en su curriculum. Si no tienes un buen seguro, un accidente en Laos puede salirte muy caro.
Oportunidades para haberme partido la crisma:
- Cada vez que un local ha decidido espontáneamente tomar otro camino. Muchos no dan intermitente ni aminoran. De hecho, se “abren” ligeramente hacia el lado contrario al que van a girar, aumentando el desconcierto, y sin mirar por los retrovisores (van a lo suyo) ejecutan la maniobra. Tras dos sustos creo que he aprendido la “lección”.
- Búfalos de agua. Son como vacas pero están más ricos a la brasa. Tras una doble curva mortal subiendo un puerto me he encontrado un búfalo paseando en mitad de la carretera. Así, sin más. El pobre bicho ni se ha inmutado y tras casi empotrarme contra él se ha puesto a pastar. Le he sacado un foto, me he alegrado de seguir vivo y he seguido mi camino.
- Rebaños de cabras. Imaginad un rebaño de cabras disfrutando de la sombra en la carretera mientras tu bajas un puerto. Al llegar la moto ha habido desbandada… lo que ha sido peor. Ni ellas ni yo sabíamos por dónde escapar.
- Animales varios vagando: cerdos, gallinas, perros… La imagen del día ha sido un pollito al que alguien/algo había roto las patas y esperaba piando en mitad de la carretera a que algún vehículo lo rematase.
- Bancos de arena: hay arena por todos lados, en algunos tramos de la carretera se forman ‘mini-dunas’; en esta época del año es normal Además, la deforestación galopante contribuye con sus toneladas de arena. Si vas a más de 50km/h y pillas una mini-duna… quizá sea la última. Las carreteras del norte de Laos casi siempre tienen un precipicio en uno de sus lados, salirte de ellas no suele ser una buena idea. Los “quitamiedos” son monolitos de hormigón armado.
- Rocas, derrumbes, árboles, ramas. Las carreteras en Laos son milagros de ingeniería (orografía tipo comic manga + clima tropical + muy pocos medios) que atraviesan laderas de montaña, siguen cursos de rios, etc. Es normal que caigan piedras -o paredes de roca- en la vía. Y dado el crecimiento de los árboles -especialmente el bambú- es normal que te encuentres ramas a la altura de la cabeza… De hecho, si no llevas casco la sorpresa será mayúscula.
- Hay obras. Siempre hay obras porque siempre hay algo “roto” (derrumbes, corrimientos, firme destrozado por la lluvia o el tráfico pesado…). Las obras en Laos se señalizan de una manera muy efectiva: un montón de material de construcción ocupando media vía -o tres cuartos-. Tras evitarlo vas con mucho cuidado y los trabajadores se sienten ‘más seguros’.
Hay poco tráfico (nada que ver con Vietnam ni con los caminos suicida de montaña en Tailandia). Las “arterías” llevan buses VIP, camiones de mercacías, 4×4, etc. Pocos. Muy rápidos. Motos, bicis (colegiales de uniforme usualmente) y puestos de comida con ruedas.
Por supuesto, en cuanto quieres visitar algún poblado se termina el asfalto y tocan caminos de piedras y/o arena.
Me lo he pasado como un enano. Ha habido muchísimas oportunidades para pisar el acelerador en entornos seguros y exprimir la Honda al máximo. Hacía unos 10 años que no conducía en motocicleta. Me ha costado cambiar el chip de ‘velocidad/mentalidad bici’ a los 160km que pueden alcanzar estos juguetes.
El día además ha cundido muchísimo.
A primera hora de la mañana me he ido a Boten, la frontera con China, con la ‘recién estrenada’ vía A3 que une China, Laos y Tailandia.
Una parte de mi proyecto -diminuta- implica estudiar y analizar los efectos locales a corto y medio plazo de los recientes tratados de (libre) tránsito de personas y mercancias entre China y Laos y China, la ASEAN y Laos.
Especialmente los efectos en los grupos étnicos cercanos a la A3. Especialmente aquellos con ‘origen’ en China.
Luego he recorrido los alrededores de Luang Nam Tha y me he marchado a Muang Sing… que está a 58km por una carretera asfaltada de montaña.
Motivos:
- Análisis ‘a ojo’ del nivel de deforestación, del uso de técnicas de agricultura itinerante (con quema de bosque) y de la adaptación de los asentamientos con respecto a las vías de comunicación (suburbanición forzada en muchos casos)
- Pasar por la presa que produce parte de la electricidad que usa el distrito. Ahora, gracias a China (tecnología, subvenciones, logística, etc.), tenemos luz eléctrica todo el tiempo: adiós a los generadores y las horas limitadas de luz con picos de tensión. Los asentamientos se modifican también en función de las líneas de luz. La electricidad/ayudas se la cobran -indirectamente- en bosques.
- Visitar la oficina nacional de turismo local, presentarme, presentar mi proyecto y recolectar información. Dejar organizadas futuras visitas a grupos étnicos con traductores certificados.
La visita a Muang Sing me ha servido para “borrarla del mapa”: día muy fructífero en muchísimos aspectos.
Me faltan algunos distritos por recorrer -Muang Long parece el más prometedor- y creo que en un par de días empezaré a visitar a los jefes de los poblados de mi lista para presentarme y llevar a cabo entrevistas básicas.
Me “temo” que hay un par de poblados a los que sólo se puede llegar por río, así que tendré que ir en kayak a visitarlos :)
Y al menos uno necesita dos días de trekking por la reserva natural…
Con tanto proyecto y tanta burocracia se me había -casi- olvidado lo precioso que es Laos.
Entrar por Vientiane, ciudad que tengo basntante atragantada, y ser cuasi abusado por las agencias de turismo en Luang Prabang (en temporada baja y con crisis cada visitante es una vaca que ordeñar; muchas manos para tan poca ubre) me había expuesto a la parte de Laos que me disgusta sobremanera. Empiezo a disfrutar de la que me ha traído aquí.
A ver si todo sigue así.
