De bodas y resacas de güisqui Lao
La boda a la que asistí ayer empezó para mí a las 5AM. A las 6AM estaba grabando los preparativos rituales que se inician con la “fortificación espiritual” de la casa donde va a tener lugar la boda.
Tres expertos rituales taoistas se encargaron de ello durante dos horas: un libro lista los espíritus malévolos cuya entrada en la casa se veta por unas horas. 36 figuritas de papel representan a cada uno de ellos: su nombre es pronunciado, su “entidad” vinculada al papel, el papel es quemado. Una vez limpiada la casa de presencias no deseadas, diferentes mensajes con una traducción mística cercana al “prohibido el paso” son colocados a la entrada de puertas y ventanas.
Cada experto ritual llama a sus armadas espirituales: miles de soldados a su servicio que son congregados para defender las cuatro direcciones: norte, sur, este, oeste.
A continuación se “vitaliza” con ofrendas a los espiritus protectores de la casa y familia y se invita a aquellos que son garantes de fertilidad, prosperidad, riqueza etc., incluído el buen tiempo.
El incienso se quema en parejas de varillas, simbolizando a la pareja que va a casarse.
Cuando la casa está protegida se desayuna arroz y carne búfalo. Comer sólo carne es algo muy raro tanto por su alto precio como por la dieta local en la que prima la verdura.
A éso de las 8 la novia y sus damas de honor empiezan a prepararse. Es un proceso de lleva horas: sólo el peinado, la corona nupcial de plata y el tocado del pelo lleno de detalles de plata lleva más de un hora.
El novio y sus acompañantes observan todo el proceso sentados rígidamente en sillas. Docenas de niños y curiosos siguen siguen todos y cada uno de los pasos.
Ver cómo se viste a tres mujeres con todos los elementos tradicionales es toda una experiencia.
Los hombres del clan en comitiva reciben a los invitados. Era una boda en un poblado pequeño así que sólo había 300 personas invitadas.
El “precio de la novia” se discutió durante casi dos horas. En el pasado dependía de muchos factores encadenados como belleza y salud de la novia. Hoy en día depende de la riqueza de los novios.
Cada familia tiene una serie de representantes, hay un “juez” no vinculado a ninguna de las partes y otros “mayores” del pueblo hace de testigos.
El precio de la novia se paga siempre en plata -monedas- y determina la residencia de la pareja: si la familia del novio tiene el dinero suficiente para pagar el precio de la novia, se la puede llevar a su casa. En caso contrario se estipula un periodo en el que el novio residirá en la casa de la novia trabajando para el padre o se organiza una adopción definitiva y el novio es adoptado como hijo del padre de la novia e integrado en el clan.
Una vez tomadas todas las decisiones se escribe un contrato que facilitará un futuro divorcio y la novia acompañada de sus damas de honor canta para las dos familias.
Los novios reciben los regalos y ofrendas. Cada invitado les desea lo mejor mientras ata un par de hilos de algodón anudados entre sé en la muñeca de cada uno de los novios. Usualmente se ata un billete de 10.000kips al hilo antes de anudarlo para atraer la fortuna y se depositan granos de arroz en la manos de los novios para que nunca les falte la comida en el futuro. Todo muy romántico.
Tras lo cuál la fiesta empieza: en cada mesa hay cerveza Lao y güisqui de arroz acompañados de bolsas con arroz glutinoso y diferentes platos de salsas con gromejones. La cabeza de un búfalo de agua clavada en poste en la cocina al aire libre usada para la boda recordaba la procedencia de la carne.
Los novios van de mesa en mesa ofreciendo vino aromático -licor suave de especias- y son los que inician el primer baile.
Un paracaidas, colocado sobre un poste de bambú, anclado a las casas de alrededor hace usualmente de carpa. Lo trae una empresa Lao contratada al efecto junto con el equipo de música y generador eléctrico.
Se canta, se reciten poemas, los padres dan un discurso etc. etc. Para crear ambiente y romper con la timidez cada canción viene precedida de un listado de gentes llamadas a bailar. Mi nombre fue pronunciado muy a menudo: en parte para que la gente lo aprendiese y me conociese en parte porque les hacía gracia verme bailar…
El baile era sencillo: se baila en parejas chico y chica enfrentados mientras los participantes giran en fila en torno al poste de bambú que sujeta la carpa. Se crean dos círculos cerrados con los hombres en el interior y las mujeres en el exterior, todos contíamente andando muy despecio mientras se mueven las manos/baila. Muy regio/controlado.
Cada vez tenía que sacar a una joven, las pobres se morían de vergüenza pero no podían negarse: pedirlo por favor en Lao con la inclinación característica las obligaba a “sacrificarse” -y bailar- o hacerme “perder cara”.
Así hasta el anochecer… Un día muy muy intenso.
La ceremonia empezó el día anterior: en mi visita previa se estaban creando las figuras de papel y escribiendo los mensajes a los dioses. Los expertos en rituales llamaron a filas a sus ejércitos espirituales para tenerlos listos para el evento. Etc. Hoy, al tercer día, se dará por finalizada con otra serie de eventos.
Casi todas las ceremonias taoistas duran varios días. Son como una ópera compleja llena de actos y entre-actos representada en múltiples escenarios.
Ayer fue un día sencillamente apasionante. Un pequeño anticipo de lo que será mi futuro trabajo de campo.
